Paradojas universitarias

La misma Universidad que me invita a dar una ponencia sobre mi experiencia como maestra en el norte de África no me convalida esa misma experiencia como prácticas de la carrera.
De los mismos departamentos en donde se insiste en que la mala expresión y ortografía será motivo de suspenso, me llegan mails de este tipo:

“Hola, quisiera preguntarte si posee todo el temario, y saber cuando estas por aquí, no vaya hacer que te falte alguna información.

Mándame a decir que es lo que tiene como temario de estudio, por si te falta algo podértelo decir con tiempo.”

En la misma Universidad donde, como futura maestra titulada, me enseñan en que el proceso de aprendizaje es más importante que el contenido de la materia en sí y que por tanto la memorización debe quedar aparcada en el pozo oscuro del obsoleto método franquista, en esa misma Universidad, me piden definiciones, fechas y nombres para evaluarme.

En la misma Universidad donde otorgan títulos superiores y doctorados me citan a una tutoría (a 80 km. de mi casa) para decirme que, por favor, cuando vaya a hacer las prácticas en el colegio me presente al director el primer día, hable siempre educadamente y, en la memoria, no utilice lenguaje ofensivo al referirme al/ a la maestra/o que dirigirá mis prácticas.

…No mencionaré el asunto “paso lista ¿eh?”…

En cualquier caso sería injusto decir que todo va por ahí. Muchísimos/as profesores/as, la mayoría de hecho, son buenos profesionales. El problema desde mi punto de vista es la selección “a dedo” de una plantilla que al final nos toca sufrir al alumnado.

Ya sólo me queda un curso y medio.

Pan y circo

Creo poder afirmar sin exagerar que lo de Wikilieaks ha sido la filtración de documentos más importante de la historia. Tampoco podréis decirme que me excedo si digo que la corrupción absoluta de la cúpula política de este planeta ha quedado en clara evidencia. Vamos, en resumidas cuentas, lo que ha ocurrido en estas últimas semanas es de verdad muy fuerte. Pero ¿Por qué entonces en la panadería, en la esquina de mi casa o en la puerta del colegio de mi hijo nadie habla de ello? ¿Por qué fuimos sólo 30 personas las que nos concentramos en la puerta del Ayuntamiento de Sevilla el pasado sábado?¿Por qué, cuando saco el tema, la gente me dice ah, sí, lo de Wikileaks, algo he oído, de qué va eso?

Obama y compañía cuentan con dos fuertes aliados para continuar robando, matando y engañando a su antojo: una es el poder que se ganaron a golpe de urna y otra la pasividad y la estupidez de un pueblo que se deja estafar en las narices sin ni siquiera molestarse en abrir un periódico ¿Qué digo? Ni si quiera leer el titular más gordo porque el tema lleva semanas siendo portada a diario de El País. No soy yo mucho de alabar ni a ese ni a cualquier otro diario pero hay que decir que, por los motivos que sean, por fin El País ha quitado al Barça de su portada y la ha cedido a cuestiones más relevantes para todos/as. El resto de diarios han seguido, eso sí, en la misma línea de siempre, secundando los esfuerzos de Zapatero en desviar la atención de la prensa hacia la huelga de controladores o hacia las raves de nuestros atletas.

Menos mal que al menos nos quedan los piratas. Gracias a internet volvemos a tener una adolescencia que se moja: los dos únicos detenidos (aparte de Assange) son menores de 20 años. Mis padres corrieron delante de los grises y lo único que consiguieron fueron unos cuantos golpes de porras y hacer ejercicio, El Caudillo ni se inmutó. Ahora todo es más cómodo, basta un click y la web de la VISA se va a tomar por saco. Eso sí, me sorprende que en ambos casos la masa ha seguido prefiriendo aquello de pan y circo.

Carta de amor a Julian Assange

Querido Julian,

Tienes nombre de vendedor de cupones o de panadero de la esquina, de anciano tranquilo y simpaticón, de abuelo de esos que te daban veinte duros y un no se lo digas a tus padres. En cambio, tu cara, es de angelillo de portal de belén y a veces te me apareces en sueños, huyendo de la interpol, como un guiri despistado en pleno centro histórico, con los cabellos no canos sino rubio ceniza de albino sueco (uy, perdón) y la piel blanquecina. Pareces, Julián, alguien de otro mundo, un extraterrestre. A lo mejor eres Jesucristo que ha vuelto a salvarnos. Seas lo que seas, eres un héroe y por fin has llegado. Primero fue Robin Hood, después Luis Candelas, Roberto Saviano y ahora tú… Gracias, Julian, por dejar a todos/as los/as que mandan con el culo al aire. Nunca nadie había hecho algo tan romántico por la humanidad.

Te admira y te idolatra.
A.
PD:Gracias, gracias, gracias.
PD2: Quiero un hijo tuyo.

Caos

Caos 1:
Estaba yo esperando el autobús ayer cuando un monstruito que andaba incordiando desde hacía 15 min. a todos/as los que estábamos allí (ante la parsimonia de su madre, su abuela y su tía) se me abalanzó. Momentos antes del ataque yo estaba sentada con las piernas cruzadas, siendo espectadora de cómo el niño insultaba a su hermano menor, desobedecía de manera sistemática, maltrataba una cabina telefónica, hablaba de forma maleducada a todos/as, etc., etc. A un cierto punto el hombrecito en cuestión se me colgó de la pierna y comenzó a utilizarla como un columpio. Yo, que no daba crédito, le esputé un inocente y sorprendido oye, oye, oye, que eso no se hace a lo que la madre respondió, ven aquí Dieguito, eso no se hace ¿No ves que no siempre damos con el mismo tipo de personas? No todo el mundo aguanta una broma.

Caos 2:
En el supermercado ayer:
Megafonía: Hemos encontrado perdida una niña de 4 años que dice llamarse Susana.
Un padre a su hija: Aprende, a ver si te pierdes tú también en China y no te encontramos…
Si yo fuera hija de alguien así también estaría deseando de irme a China o a donde fuera.

A los/as niños/as ni toserles

Yo estaba esperando en la cola de la churrería. Hacía calor y todos teníamos ganas de ser atendidos/as y de desayunar rapidito pero, de pronto… apareció un chaval y se plantó delante, pegadito al mostrador, en aquel lugar sagrado, esquina oportuna y exacta, lugar estratégico de recogida del primer cartucho grasiento y calentito que el churrero despachase. Y nadie le dijo nada, excepto yo, claro, que no me callo ni una, ya me conocéis, chico, estamos aquí esperando, guarda la cola tú también, por favor. En honor a la verdad diré que el niño estaba en esa edad confusa en la que una no entiende si lo es o se lo hace, pero… digo yo ¿Qué más da? En cualquiera de los dos casos hay que hablarle porque si lo es, debe entender que hay más personas en el mundo y si se lo hace, debe entender que las demás personas que hay en el mundo no son tan tontas como él se cree. Pero a todos/as les dio lástima del chico y empezaron a decir cosas como pobre, no se ha dado cuenta o haya paz, que habrá churros para todos…
Qué pena me da a mí esta generación de niños abandonados, es una generación de huérfanos sociales, nadie se ocupa de ellos, nadie quiere molestarse en explicarle de qué lado gira el planeta. A los/as críos/as ni toserles, protejámoslos/as de cualquier pérdida de tiempo educativa, que jueguen a su antojo todo el día, que vayan a la escuela a estar, sólo a eso, si aprenden da igual, lo que hace falta es que estén allí para que no estén en casa. A la infancia, señoras y señores, se le acabó el cuento.

Ute Lemper y la papiroflexia vital

Hace cosa así de doce años (…y cómo el tiempo nos planta cara, descarado y cabrón), cuando yo aún estudiaba canto en Italia, el amigo de un más que amigo me hizo llegar un CD con la contraseña creo que te va a gustar.

La vida debe ser algo así como una hoja de papel que vamos doblando. A cada amigo un pliegue, a cada amor otro, a cada muerte, a cada nacimiento, a cada música doblamos una vez más la hoja que, con el paso del tiempo, cada vez está más prieta, más pequeña y más intensa. Si alguna vez desplegamos esa hoja, en el intento de volver a ser lo que fuimos – jóvenes inmortales sin miedos y sin pasado – nos daremos cuenta de que está atravesada por las señales de los pliegues que dejaron sus huellas en nosotros como si de las líneas de las manos se tratase. A cada canción un pliegue, a cada voz, a cada caricia, a cada mentira, a cada decepción, a cada reconstrucción. Y cuántas veces me reconstruí en el pasado, me pregunté anoche al escuchar a Ute que surgía como una aparición ante mis ojos, después de doce años de huirme sin saberlo por los teatros del mundo. Desde aquella tarde en el salón de mi apartamento frente al Adriático, escuchando atónita el CD que alguien creyó que me iba a gustar, hasta la noche de anoche, abrazada a David, contemplando a la dueña de la voz que más ha influido en mí. Y tenía rostro y pies y cara y no eran los de las portadas de los discos. Eran unos pies reales. Me recordé escuchándola pero hoy ya no me reconocía.

Después de aquella tarde en la que descubrí a Ute y en la que mi vida profesional dio un giro de 180º no hice más que copiarla, copiarla y copiarla y que por favor nadie lo llame inspiración que me da mucho coraje. Sólo copiando se aprende, la inspiración nada tiene que ver con esta historia. El caso es que yo la copiaba y la perseguía pero si yo llegaba a Seattle en septiembre, ella había cantado en agosto, si venía a visitar a mis padres en Navidad, ella cantaba en Sevilla en primavera, si yo estaba de gira por Holanda, ella también pero justo en las ciudades que yo no visitaba… y así durante 12 años de desencuentros que terminaron ayer.

Hay varios pliegues musicales en la hoja de mi vida pero sin duda el más intenso se realizó una tarde de invierno en un apartamento de estudiantes de Pesaro, ante un estéreo barato. Ayer volví a doblar mi hoja, extasiada, dolorosa e intensamente.

En la pu(n)ta de la lengua

M es una mujer guapa, aunque eso es casi lo de menos en una ciudad como Sevilla donde el ojo, para descansar, debe cerrarse. Pero es que M además de guapa tiene esa exageración que ocurre a veces por estos lares, ese gustarse que seguirá perenne hasta su lejana vejez, ese mirarse al espejo y ajustarse el abundante pecho en un único gesto habitual, ese escupir fuego por los ojos rasgados y perfilados de negro. La cuestión es que te pueden o no gustar ese tipo de mujer (a mí me vuelven loca), pero al entrar en cualquier lugar M atrae todas, absolutamente todas, las miradas. Esto cabrea, a ellos y a ellas. Quién sabe por qué, no quiero ni pararme a pensar en la razón malvada y retorcida. No lo quiero comprender, me voy a hacer una censura auditiva para no tener que escuchar sobre la envidia, sobre los celos, sobre las inseguridades masculinas y femeninas. Qué gran hombre hace falta ser para tomar la mano de M y darse una vuelta con ella por el Paseo Colón. Para amar a M de verdad hay que amarla con sus tacones altos y sus curvas (y las curvas mentales, que son las que de verdad marean) y eso ya es mucho amar para algunos. Muchas veces en este blog nos hemos parado a pensar qué es el género: he aquí para mí una buena razón para definirse hombre, amar a una mujer como M y disfrutar con ello. Pero por desgracia hay tan pocos hombres verdaderos como mujeres enteras, porque tampoco entre nosotras es fácil encontrar tolerancia y respeto por la que ama ser amada, besada y tocada. El mundo está lleno de austeros/as asexuados/as a los que la exuberancia acompleja, violenta e incomoda y es entonces cuando surge rápida la palabra que vive situada en la pu(n)ta de la lengua del/la buen/a españolito/a de a pie, la palabra de cuatro letras que rima con fruta, bruta y gruta.
Menos mal que a mi M los disgustos le duran poco. Sus lágrimas se las echa ¿Eh? Que no nos vamos a engañar, debajo de tanta femme fatal no hay más que una niña enamorada de la vida, pero se las limpia con el reverso del brazo y sigue adelante con su caminar de leona. Ella es la M y al que no le guste que no mire.

Los cínicos se equivocan

Marrakech se me hace lejana, mi vida ahora es otra, es la vida de antes, quizás la que siempre debió ser y Marrakech parece desde aquí otro mundo, el de una que no soy yo. David tiene miedo de que nos olvidemos definitivamente de todo, miedo al apalanque, lo llama él porque es muy macarra. Yo, a pesar de todo, no creo que podamos olvidar jamás todo lo que vivimos allí.

Hoy he tenido el primer ensayo con José en el antiguo hostal de toreros que ahora es su casa. Guitarra y voz. La mañana era una de esas mañanas suaves y perfectas que tiene nuestro barrio en estas fechas. Joselillo me ponía vídeos de Silvio Rodríguez y música de Jobin para inspirarnos y mientras se hablaba de las cosas que se hablan en esas esféricas mañanas trianeras. Nos reímos como dos tontos, lo que yo me río con mi José… la perfección, trabajar como se debe, y de pronto Silvio desde el Youtube que me empieza a decir que los cínicos no tienen razón y tal. A veces también yo pienso en las cosas esas de la conciencia de las que me hablas, lo paso mal pero afortunadamente se me pasa pronto, me decía en Marrakech hace un mes un músico francés con el que he trabajado mucho este año, y me acordaba yo de él y de esa última conversación que tuvimos el día antes de irme de allí. Hablamos sobre el rey, sobre la situación de los europeos en Marrakech, sobre toda la pasta que se puede llegar a ganar, sobre la mierda de música que nos hacían tocar, sobre los orfanatos, a lo mejor un día yo también me pongo a ayudar en alguna asociación, decía, por ejemplo alguna que haga algo por los animales, los marroquíes tratan tan mal a los perros. Claro que los europeos tratamos como perros a los marroquíes, o sea que pa’l caso. Una habitación en el hotel Naura Barriere (empresa francesa y clientela europea y saudí) cuesta más de 245 € por noche y el sueldo de una limpiadora es de 190 € al mes con una jornada de 10 a 12 h. diarias. Que nadie vaya a ese hotel, por favor, gracias. Silvio me decía que los cínicos no tienen razón, y me puse a llorar como una tonta en medio del ensayo y Josellillo, que de cínico no tiene un pelo y de francés menos, recibía mis lágrimas con la ligereza, la complicidad y la naturalidad con la que un niño observa el llanto de una compañera de escuela que se cae de bruces jugando al balón. Así da gusto, qué maravilla volver a casa.