Un señor me ha dicho: uñas pintadas

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Por qué los hombres por la igualdad no me gustan

Este post no es una invitación al debate. De hecho no voy a abrir lo comentarios. En este post sólo quiero explicar, con un ejemplo muy gráfico, por qué pienso que los movimientos de hombres por la igualdad NO deben existir.

Suena bien en principio, “hombres ya revisados” como se definió uno con to sus santos cojones un día en una conversación conmigo. Es decir, el señor en sí entendía la revisión terminada. Suena bien, ya digo, tan bien que casi te lo crees. Pero es que no, es que al final es más de lo mismo pero quitando subvenciones que deberían ir a cosas como ayudas a las mujeres maltratadas, por ejemplo.  Es lo de siempre pero colgando muchas fotos en las redes sociales mientras aseguran que ellos no, que #notallmen. Es peor aún porque se entra en una especie de bucle en las que estos hombres por la igualdad afirman que: “Ellos no son como los demás hombres porque nunca apoyarían cosas como lo del #notallmen”.

Al final siempre se me genera una duda: mientras que ellos van a los actos feministas ¿quién cuida de sus hijxs, ancianxs, dependientes, animales…? ¿No pierden mucho tiempo en escribir libros sobre igualdad? ¿Les da luego lugar de llevar adelante todo eso y limpiar ademásel baño? Es que limpiar el baño es lo más feminista que un hombre puede hacer en la vida ¿no? ¿Para qué tanto libro si es tan fácil como no violar y limpiar el puñetero baño?

Pues, a lo que voy. Hace unos días, con motivo del 25N, Nuria Coronado presentó su libro “Hombres por la igualdad”. En seguida el acto, con famosa presentadora incluida, eclipsó muchas otras propuestas de organizaciones de mujeres con las que coincidieron en RRSS en esas horas. Llegaron rápidamente a TT y colgaron esta foto:

Yo debo reconocer que, al verla, me pasé 10 minutos partiéndome de risa. Estaba como hipnotizada, tanta caspa junta me parecía mentira, pensaba que era una broma o algo parecido. No podía dejar de mirarla y de acordarme de este vídeo que hice hace ya tiempo:

Y ya, claro, pues me desaté. Mi cabeza empezó a funcionar y pasaron estas cosas:

Bukake feminista
Bukake feminista
Encuentra a la feminista
La novia con los amigos del novio
La novia con los amigos del novio después del convite
Hombres por la igualdad sosteniendo el feminismo
Pitufos por la igualdad

Entonces otras compañeras se empezaron a animar y ya fue cuando todo se convirtió en una especie de orgía de memes feministas:

Supongo que esta muestra de humor a los señores por la igual-da les debió parecer muy agresiva (a mí me lo parece más una violación múltiple en un portal en San Fermín, pero vamos, que ya es cuestión de puntos de vista). Y entonces pasó que uno de ellos se autonombró defensor de la causa de los hombres-buenos-en-continua-revisión y me escribió. Y yo le contesté… y bueno…

mensaje 7 anónmo

mensaje 8 anónimo

En resumen, que lo más parecido que se me ocurre a un movimiento de “Hombres por la igualdad de género” es uno de “Borbones por la igualdad de clases”.

Salud y feminismo.

 

 

 

Una grieta en mi destino en Murcia

El próximo lunes 20 de noviembre a las 20 h en Murcia tendré el placer de realizar una función muy especial , en petit comité, para la inauguración del nuevo gabinete de psicología de Ana Carolina. Van a salir a la venta sólo 15 entradas ¡No te quedes sin la tuya! Puedes adquirirla clickando aquí. Una vez que hayas hecho una compra recibirás un mail con la dirección del lugar donde se celebrará el evento y las indicaciones para llegar.

Barbijaputa, todas somos misses

Lo bueno de escribir en un blog un artículo que no te va a pagar nadie, querida Barbijaputa, es que puedes poner frases como: “me van a comer tol coño las personas que usen este artículo para crear falsas polémicas entre Barbijaputa y yo”. Dicho esto, paso a reflexionar sobre una cosa que, no sé si te va a interesar, pero que a mí me apetecía comentarte.

Es de tu artículo sobre Miss Perú. Al más puro estilo de los filósofos franceses pedantes de cuello vuelto del s. XX, quiero responderte a un par de cuestiones con las que no estoy de acuerdo. Esto va a generar, por un lado, que tu artículo sea más leído porque yo voy a poner un enlace directo al mismo justo aquí. Y eso, a su vez, aunque de una forma poco significativa (ambas somos mujeres, no nos flipemos) dará  lugar a que la web de El Diario tenga más visitas. Todo esto generará un mejor posicionamiento en Google de dicho periódico y, por tanto, más posibilidades de que  su página consiga financiación de empresas anunciantes. Esto, querida Barbijaputa, va a poner muy contentos a José Sanclemente y a Ignacio Escolar, varones, blancos heterosexuales de clase media con estudios superiores que llevan el cotarro de la izquierdosa y progre publicación donde tú y yo tenemos el placer de participar a menudo. Yo ya menos a partir de hoy, creo.

Estoy dando muchas vueltas para decirte que, a veces, las mujeres blancas y europeas no nos damos cuenta de lo que un periódico de izquierdas se parece a un concurso de belleza. Al final, Barbi, es todo lo mismo: señores sentados en cómodas butacas viéndonos desfilar mientras competimos entre nosotras mostrando nuestras mejores cualidades y poniéndolas al servicio de un sistema patriarcal. Yo sé que en el mundo en el que vivimos está peor visto lo de competir con el cuerpo a lo de competir con la mente pero, si lo piensas, tampoco es tan distinto. Si me apuras quizás lo segundo sea peor. Acordémonos de lo que dijo Virginia Woolf: “No hay barrera, cerradura ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente”. Aunque nuestros prejuicios no nos dejen verlo puede haber y hay misses inteligentes y feministas blancas trabajando al servicio de machos de izquierdas (yo la primera, cada vez que me llaman de una Universidad o un partido político para dar una conferencia).

La otra cosa que te quería decir es que me ha sorprendido mucho esta frase de tu artículo: “Entre el público de un concurso de belleza es posible que encontremos a pocas mujeres con conciencia de género”. Me ha dejado pensando en qué es para ti la conciencia de género y me doy de bruces con esta realidad tan dolorosa: desde la Europa blanca hemos creado una marca registrada, un copyright feminista, un modelo único de lucha, una conciencia de género absolutista que no admite formas que puedan adecuarse a las diferentes realidades. Al igual que en el concurso de Miss Perú se premia un modelo único de belleza, tal y como tú apuntas, nosotras las feministas españolas nos creemos que el modelo de buena feminista es único y, por supuesto, se parece a lo que vemos cuando nos ponemos frente a un espejo.

Perú, compañera, no es España. En la mayoría de países de Latinoamérica los concursos de belleza no tienen el mismo significado que tienen para nosotras. De hecho yo, en realidad, no sé si esto que han hecho las misses peruanas ha estado bien o mal. Sencillamente es algo que han hecho ellas y nosotras, las blancas, deberíamos solo observar y permanecer calladas, aunque un señor de “los nuestros” nos encargue un artículo.

No dormía el fascismo sino las personas blancas

Fuente https://yoatomo.wordpress.com/

¿Sabéis lo que nos pasa a todas las personas blancas que nos estamos llevando las manos a la cabeza por el “renacer” del fascismo? Que están empezando a hostiarnos a nosotrxs también. Hasta hace unas semanas la represión racista y nazi la sufrían sólo las personas racializadas por eso no nos parecía tan grave. Ahora decís: “Malditos catalanes, han despertado a los fascistas”. En realidad el fascismo no dormía, estaba bien despierto al lado de tu casa, en el aula de tu hija, en el despacho de enfrente, en la Moncloa, en el Parlamento…

Estaban bien despiertos negando asilos a refugiados, asesinando a seres humanos en el Mediterraneo, insultando a niñxs gitanxs en los patios de las escuelas, desconfiando de las familias multirraciales…

Sí, ahora los fascistas van además a manifestaciones y han pegado a unas decenas de personas blancas. Por miles en cambio se cuentan las racializadas perjudicadas por el racismo en los años de esta supuesta democracia y a muy pocxs vi actuar.

Más hostias mereceríamos todos los blancos indignados a los que hoy nos parece que el fascismo ha “renacido”, pero hostias de realidad porque, de verdad os lo digo, vivimos en las nubes, en unas muy blancas, tan tiernas y acogedoras como el algodón. Son las nubes del privilegio.

Carta abierta a mi barrio de Triana

Cuando yo era pequeña las puertas de mi casa siempre estaban abiertas. No es una metáfora, lo estaban literalmente: nunca se echaba la llave, sólo por la noche. Sé que puede parecer raro pero, para la vecindad, el barrio era como un hogar grande y, cada casa, una habitación conectada con las demás, íntima y, al mismo tiempo, parte de un todo. A nadie se le ocurriría cerrar con llave las distintas estancias de una misma casa ¿no? Pues eso era el barrio León en Triana cuando yo era pequeña, un solo hogar donde vivía una enorme familia.

A finales de los ochenta la llegada de las drogas originó cierta inseguridad y las vecinas se vieron obligadas a echar la llave también durante el día. Recuerdo cuando esa triste medida llegó a mi casa. Mi abuela hizo aproximadamente unas diez copias de las llaves y las repartió entre las familias vecinas: “Para que entren si lo necesitan o por si un día caigo mala y tienen que entrar con el médico”. Entonces yo no me daba cuenta, ahora sé que lo que le pasaba a mi abuela era que se resistía a la idea de privacidad con el que el capitalismo había desembarcado a la orilla oeste del Guadalquivir. Defendía, con sus ocho o diez copias de llave, la idea de intimidad vecinal y de autogestión.

Siempre nos supimos diferentes unos de otros. En el barrio había familias católicas, militares, artistas, socialistas, gente de izquierdas declarada, algunas gitanas que aún resistían al éxodo obligado a las 3.000… y, a pesar de nuestra diversidad, siempre supimos que nos unía algo fundamental: las puertas abiertas de nuestras casas y de nuestros corazones.

La gente que venía de fuera no entendía que nos habláramos por las ventanas de los bajos después de aporrear los cristales, que manoseáramos la intimidad de las cocinas, que apareciéramos sin avisar en las casas de los demás, que las criaturas merendáramos cada día en las faldas de una madre distinta, que nuestras bicicletas invadieran las calles y las plazas en contraste con la prepotencia vial  de los coches de otros barrios cercanos como el de Los Remedios. Los forasteros tampoco entendían que el Lunes Santo el barrio entero saliera a honrar a la Virgen de la Salud independientemente de si éramos o no católicos. Unos se santiguaban, otras se abrazaban, otros lloraban, otras compartían una cerveza al sol y toda esa simbología que representaba la hermandad de San Gonzalo trascendía (y sigue trascendiendo) lo simbólico cristiano para convertirse en tolerancia, respeto y barrio.

El de fuera siempre le indignó lo semanasantero y nosotros, los vecinos de izquierdas, las ateas, los rojos, a los que se supone que debía ofendernos mucho el despliegue cofrade, nos limitábamos a sonreír sabiendo que era difícil entender nuestra identidad trianera, contradictoria y llena de amor por lo único que realmente cuenta: quien tienes al lado.

Han pasado muchos años de todo aquello y, lamentablemente, en los últimos tiempos hemos tenido que despedirnos de muchas personas que nos dejaron para siempre. En sus funerales católicos he cantado como soprano sosteniendo un nudo en mi garganta por el dolor que suponía decir adiós a quien ayudó a criarme. Vosotras/os sabíais quien era yo: feminista, anarquista, bisexual y madre de una niña negra inmigrante y eso ni os ofendía ni os impedía hacerme partícipe de esos ritos de despedida que todos necesitábamos tanto. Cuando mi abuela Herminia murió también fuimos a la iglesia de San Gonzalo. Ese día no pude cantar porque mi dolor era inmenso y entonces fuisteis vosotrxs quienes me arropasteis, quienes leísteis las escrituras que eran vuestro rito (no el mío) pero que yo respeté porque entendí que mi abuela no era solo mía, que fue como una madre para muchos de vosotros y que yo no era la única que lo estaba pasando mal.

No he idealizado el barrio, las cosas fueron como yo lo recuerdo, lo sé porque aún hoy, las trianeras y trianeros viejos seguimos respetando la diversidad y las laberínticas realidades que conforman la identidad que nos une, incomprensible del río p’allá.

Por todo ello, queridos vecinos, no entiendo qué está pasando. Cuando el barrio se revalorizó empezó a llegar mucha gente de fuera, es verdad. Las reconocemos en seguida porque son los de los coches caros y los que se van a Leroy Merlyn a comprar estructuras para cerrar los jardines. Son los que no saludan, los que no parecen tener nombres de pila. Esos me dan igual, no son mi familia, no les estoy hablando a ellos, os estoy hablando a todas las demás personas que aún resistís a la brutal gentrificación trianera: ¿Qué nos está pasando? ¿A qué vienen esas banderas?

Por nuestras calles no hay tráfico, la únicas personas no residentes que pasan por aquí son el cartero y repartidor del supermercado así que colgar una bandera es querer comunicar a las familias vecinas que tomar parte en lo de las dos España está ahora por encima de nuestro acuerdo ancestral, ese que siempre caracterizó el barrio que me vio nacer y que consistía en respetarnos y cuidarnos por encima de las creencias y de las ideologías.

No os comprendo, nunca hubo banderas ni símbolos entre nosotrxs. No comprendo vuestras ventanas forradas de rojo y grana y no comprendo la elección de la hermandad de San Gonzalo de decorar el barrio con banderas de España para la celebración de la procesión de la Virgen del Rosario y de la coronación de la Virgen de la Salud. Esas vírgenes son de todas las personas que vivimos en el barrio, no solo de las españolas. Mi hija también es parte de nuestra familia y no tiene papeles ni nacionalidad.

Esa bandera representa muchas cosas, es verdad, pero os voy a pedir que no me toméis por imbécil, todo el mundo sabe que no es casualidad que sea esa y no otra la que cuelga hoy de las farolas del barrio. Estáis reivindicando con ella la violación de un pacto que nos ha mantenido viviendo en armonía y respeto durante décadas. No era necesario esta demostración de fuerza y está fuera de lugar este despliegue nacionalista, así lo siento y así os lo digo.

Es importante expresarnos en libertad, es verdad, pero hay situaciones en las que es más importante cuidarnos en armonía.

 

Esa Cádiz solidaria

¡Necesitamos ayuda! Vamos a traernos un piano desde Cádiz a Sevilla para el proyecto de becas musicales para infancia en riesgo de exclusión social La Caja de Música. Os dejo enlace al proyecto por si queréis informaros de qué va todo este asunto.
Ya tenemos furgoneta y somos cuatro personas pero necesitaríamos un transporta palets como el de la foto (o algo similar), tablones para crear una rampa y gente musculosa y/o con espíritu de Popeye.
Realizaremos el transporte el viernes 30 de septiembre durante la mañana. Podéis contactarnos en info@aliciamurillo.com .
Por favor, difundid. Gracias por colaborar.