Autor: aliciamurilloruiz
Sobre las caries del caballo de mi esposo
besos en esta casa llena de kafkas y heideggers y de CDs de esos que nunca me imaginé tener que escuchar a las 8.30 AM. Yo a mi santo lo amo con locura pero la verdad es que creo, honestamente, que la culpa es toda de mis suegros, con tanto Liceo Francés y tanto buen ejemplo, alguna rebeldía tenía que venir fuera y ahora la música marginal la aguanto yo por las mañanas porque la cuestión es que me tiene más enganchada que una quinceañera al Tuenti y se aprovecha. Me lo estoy intentando tomar con toda la calma que se puede pero la situación se parece mucho a jugar al Tetris haciendo el pino, con las fichas cayendo hacia arriba, es desmontar una vida, dar de baja las cuentas en el banco, dejar los trabajos, despedirse de los amigos, embalar los libros de mi santo, mandar los papeles al consulado, la lavadora la vendemos o nos la llevamos. Estoy bien, estoy tranquila, lo llevo bien, vamos que no me estreso ni nada, todos los males por bienes vienen y si nos regalan un caballo no vamos a andar mirándole los dientes porque la vida hay que tomarla como viene y yo esto lo estoy llevando con tranquilidad porque no vale la pena estresarse, total en un mes estamos en España pase lo que pase y esto ya habrá pasado, un colegio para el niño y dos dormitorios zona centro, preferible con terraza y con cuadra, no, quiero decir, con garaje. Uso la 40
Recordatorio
Gabachos malajes y otras lindezas que se me pasan por la cabeza
Yo quiero ser así, llegar de nuevo a la vida cada mañana, ser impermeable a lo preestablecido, sentir sólo lo que yo siento, sin que nadie me mande nada. Y el caso es que ando regular en ese aspecto, y aunque está Iván para recordármelo cada día, no consigo dejar las etiquetas del todo ¿Será que me voy a volver xenófoba a estas alturas? La he tomado sobre todo con los/as franceses/as, pobres míos/as, con la cantidad de gabachos/as que no he tenido el gusto de conocer. La cuestión es que creo que aquí llega lo peorcito de Europa de manera que más vale que me relaje. Pero es que me ponen mala, esa arrogancia en las colas de los supermercados, esos barrios donde sólo entran los blancos, ese decirme cuánto me entienden y lo de acuerdo que están conmigo sólo cuando leen en mi blog entradas críticas a Marruecos ¿Qué les pasa? ¿Por qué no aprenden el dariya? ¿Hay un gen francés que les imposibilita para el aprendizaje de lenguas en países coloniales? Ni siquiera en los casos de parejas mixtas, hablo de personas que llevan incluso 20 años aquí.
¿Qué diría Iván de todo esto si lograse entenderlo? Me estoy contaminando con los años, yo solita, con mi ira retenida, mis frustraciones y mis preconceptos. Antes de ayer perdí los estribos y creo que en realidad es esto lo que tenía ganas de contaros. Me enfadé mucho con una señora y no me he arrepentido a pesar de que me comporté fatal. El caso es que esa “dama”, si viviese en España, probablemente estaría en la cárcel porque yo la habría denunciado por maltrato a menores. Cada día que voy al orfanato tengo que presenciar como insulta y pega a los pequeños. Me enfrenté, le grité como una loca e incluso le agarré de la barbilla para obligarla a mirarme a los ojos. Ella rehuía mi mirada y decía imbecilidades tales como ya sé que es ilegal pegarle a los niños pero es que éste ha roto el mando a distancia, es sólo para meterles miedo. ¿Qué habría hecho Iván si se hubiese encontrado en mi lugar? El siempre sabe cómo hay que amar a los demás, su capacidad de estar en armonía con el medio es como un milagro. Creo que estoy envejeciendo, ya no me arrepiento de las cosas malas que hago, es más, creo que me quedé corta.
La voluntad de H
No se presentó. Y es una pena porque su vida podría ser muy diferente si al menos aprendiese a leer, si aceptase un mínimo de disciplina, si accediese a someterse a reglas, a realizar esfuerzos a cambio de recompensas, a dejar de extender la mano para mendigar comida, ropa, una gorra. H está rodeado de hijos/as de puta pero H debe aprender a contar consigo mismo. Ningún reforzamiento positivo ni ningún castigo negativo podrán ayudarlo más que conocer el mecanismo de funcionamiento de su propia voluntad.
Gracias Penélope, Conchi, María C., Jaime, Varuna, David, Nati, Juan, Vanessa, Pablo y María M.
Espero no olvidarme de nada ni de nadie. Os mando un beso y un agradecimiento personal a todos.








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