Hombres, nombres

Dicen que los nombres nos condicionan. No es lo mismo llevar encima una Angustia que una Lidia. Lo de Alicia lo llevo bien y cuando fui a Grecia me hacía gracia que la gente me nombrase para decir la verdad. Tal cual, y verdades hay muchas pero Alicia sólo hay una. La mitad del día ando enganchada a la otra. Quería contaros que me he reencontrado con un ex y me doy cuenta, una vez más, de lo afortunada que he sido siempre en materia erótico-amorosa. Porque mira que hay tíos chungos por ahí, pues yo parece que los repelo y que se me acercan nada más que los que, moralmente, miden del metro noventa para arriba. Queridas hermanas, que no es lo mismo que te guste un hombre que querer compartir tu cama con ese hombre. Hay gran diferencia entre ambas cosas. Yo eso lo sé, lo aprendí enseguida, pero también hay que apelar a la buena fortuna que apartó a los rastreros que había en mi camino. Dice mi madre que lo que pasa es que yo no gusto a los tíos chungos porque les caigo mal ya de entrada, por lo de feminista y tal. También puede ser, como además es recíproco. Y aquí ando, enganchada a la otra. El otro lado del espejo mola, lo sabe quién lo ha catado. A veces me da miedo no encontrar la salida o, lo que es peor, encontrarla y preferir no salir. Allí se está bien, con los ex desnudos, complacientes siempre, adictos a tu placer, cual horma de zapato a medida. Dicen que los hombres nos condicionan. Hombres, nombres, esos que no pueden mencionarse por respeto a sus actuales novias.

Kagaseya

Kagaseya, un señor acude en Tokio a un karaoke donde lo espera una mujer en su oloroso periodo de ovulación. Una vez juntos y a solas el señor se arrodilla, mete la cabeza bajo la falda y aspira lenta y profundamente. Sabe que sólo podrá disfrutar de ese placer unos pocos minutos. Después ella se irá y se llevará su aroma de Aldrovanda a donde quiera, a donde lo desee. Porque ella es la dueña de la esencia de todo.

Hace unos días alguien comentaba en Facebook que existe la costumbre en Japón de vender bragas usadas a un precio que oscila entre 30 y 50 €. Me resultó curiosa la reacción de las mujeres que comentaron la noticia. La mayoría de ellas escribieron cosas como qué asco o qué guarrada o qué porquería. Los chicos en cambio parecían divertirse más. Yo, personalmente, quedé consternada al darme cuenta de la cantidad de dinero que se me había escapado por el desagüe de la lavadora ¿Cómo iba yo a imaginar? Pero, en fin, vamos a lo que vamos, al flujo vaginal: líquido viscoso segregado por el cuello de la matriz y las paredes de la vagina con diversos fines. Según algunos misóginos nuestro cáliz de entrepierna no tiene más finalidad que la de favorecer la penetración. Ellos, como siempre, barriendo para adentro. Pero la realidad es que el flujo vaginal, su variedad de colores, sus diferentes aromas, sus numerosas texturas, dependen, favorecen y son causa y efecto de otras muchas cosas además de la penetración. Las mujeres segregamos nuestro jugo también para limpiarnos siendo el flujo vaginal un antibiótico natural que mantiene nuestra vulva fresca y sana. Las mujeres somos, pues, fuentes activas de vida y salud. El flujo vaginal además es un lubricante que favorece la función del clítoris que, como todos/as sabemos, tiene como única función la de dar placer sexual a su dueña. El flujo vaginal es además una especie de alerta médica ya que a través de sus cambios de color las mujeres, sin necesidad de visitar un ginecólogo, sabemos si algo no va bien. Nuestra mucosidad nos advierte de infecciones, de estrés, de que el hombre que nos hizo el amor el día anterior debe ser borrado de la agenda, de si estamos embarazadas y de un largo etc. Una vez más las mujeres llevamos intrínseca la sabiduría, la paseamos en lo más íntimo de nuestro cuerpo. Somos ciencia, somos brujas.

Pero la nefasta educación sexual recibida hace que hoy por hoy una mujer encuentre su propio flujo vaginal algo asqueroso. Señoras, mujeres del mundo, hembras del universo, desde este humilde blog os imploro, os invoco a que caminéis por la calle con la vista bien afilada, tenemos que aprender a darnos cuenta de nuestro poder, esta sociedad está llena de pistas que nos dicen que somos diosas.

La persona que comentó el asunto en Facebook habló sólo de la venta de bragas pero tras una pequeña búsqueda he sabido que el mercado se extiende también a la ropa interior masculina. Y es que el semen también tiene su aquel… no es precisamente moco de pavo.

Ahí van algunos enlaces de interés:
http://www.bragasusadas.com/
http://www.habitamos.com/post/5453777/calzoncillos_usados_boxer_slips_espaaa .
http://www.yavoymama.com/flujo-vaginal/

El regalo de Hugo

En estos días tan entrañables ando reflexionando sobre el tema que celebramos y he llegado a varias conclusiones importantes. Para empezar creo que lo de la Virgen fue una autofecundación. San Gabriel, asexuado como era, no pudo tener nada que ver en el asunto, aunque sí que pienso que contribuyó con algo importante: el éxtasis místico. La Virgen se autofecundó, de hecho, con orgasmo incluido. La Anunciación y la Divina Concepción fueron uno de los primeros actos feministas de la historia. La mujer no necesitó al hombre ni para crear vida, ni para gozar. Si me apuras se trató de un acto transfeminista por la impagable ayuda de la compañera San Gabriel que, desde hoy, debería pasar a ser patrona de las personas transexuales de este Valle de Lágrimas en el que vivimos. Otra conclusión a la que he llegado, de la mano de Hugo Pérez, es que la sublimación de María fue un acto misógino llevado a cabo por la iglesia y los hombres. Ellos adoraron al modelo femenino idealizado que destacaba por la frigidez, el sufrimiento y la pasividad pero lo hicieron como los hombres hacen todo siempre: en plan chapuza. Se les fue de las manos. La subieron a un baldaquín y la sacaron a pasear por plazas y calles. Ese fue su error. Nos decían mirad, mujeres, si no queréis ser quemadas como brujas, si queréis ganaros el cielo, sed como ella. Y la humanidad dijo ¿Cómo ella? ¿Una fuerza sobrenatural capaz de crear sin ayuda? ¿Cómo ella, sublimación de la magia? ¿Cómo ella? ¿Divinidad femenina mucho más potente que ningún Cristo? Porque la veneración mariana, es lo que tiene, y el pueblo llano lo mismo: nunca sabe una por donde van a salir.

En Sevilla 40 hombres se travisten con un solo disfraz de mujer en las tardes de primavera. Sacar un paso, mecer sus varales, sudar en las trabajaderas, sufrir por la sublimación de la Virgen es el acto de mayor sumisión masculina que yo haya presenciado en toda mi existencia feminista. Una cuadrilla de costaleros es exactamente igual que un travesti, es sólo que se necesitan 40 hombres para encarnar a una mujer como María. Y es que la Virgen era mucha mujer.

Empiezo el 2012 con un proyecto: reconciliarme con mi origen mariano, sublimar, adorar, venerar a la Señora de la Esperanza de Triana, ser su sierva, ser su sacerdotisa guerrera. Ser, por fin, costalera activa luchadora, asumir la responsabilidad que me toca como trianera del s XXI, la de verbalizar el proceso ocurrido por la Esperanza de Triana y sus comadres, que viajaron desde la idea misógina de virgen sierva hacia divinidad femenina indestructible. Ya es hora de que alguien lo diga: como una madre no hay nada en este mundo.

Gracias Hugo por devolverme todo esto, gracias por regalarme mi barrio como un día me lo regaló mi abuela ¡La Esperanza es queer!

En Madrid

Qué guapa eres, tú no eres una buscona, eres una encontrona y además todo en España lleva eñe, hasta España. Qué guapa eres y qué llena está Madrid, yo en realidad sé porque la gente vive en una ciudad tan tremendamente incómoda.

Me pegan pellizcos en las mejillas y me hacen fotos.

Adiós, Sofía Noel, ayer tú morías y yo cogía un tren en Valencia para conocerte y ninguna de las dos lo sabíamos, tú menos, claro, es mucho peor morirse que coger un tren, eso es verdad, pero lo que quiero decir es que nuestras vidas son hilos que se beben y mientras más hilos mejor, sobre todo si son hilos como los de la España que llena Madrid de eñes, ondas al agua y personas. Son vivos y vivas murientes, que a base de encontrones se van viviendo. Qué guapa eres, es de verdad muy guapa ¿De Triana? Y qué guapa y qué guapa y qué guapa y venga sonreírme y darme pellizcos en las mejillas y probarme vestidos bonitos y hacerme fotos y abrazarme y mirarme con ganas de quererme mientras antes mejor y de ponerme a cantar (asalto a partitura armada) y hacerme dormir en una cama enorme y Hugo en el sofá.

Hugo. Su casa es una especie de abrumadora mentira ritual. Hay un baúl con 25 mantones huérfanos y un maniquí que me da la bienvenida. Lo engalana un maravilloso vestido inglés de estilo victoriano, también huérfano, adopción internacional en esta ocasión, verde agua, encaje roto, es para ti, para el espectáculo, te estará algo corto, habrá que arreglarlo. Me estoy acordando de Italia, de la casa de Daniela, y de que ella no permitía entrar a nadie que no tuviese algún talento. Me estoy acordando de Marruecos y de cómo allí daba igual eso del talento porque había que andar esquivando los golpes. Me estoy acordando de mi abuela y de lo que habría disfrutado viéndome con este vestuario. Me estoy acordando de mi abuela, de cuando me decía que era muy guapa. Me estoy acordando de lo terrible que le resultó a mi abuela ser mujer.

Lagarto, lagarto

Tengo en mi poder dos billetes de tren que muy pronto me llevarán, en trayecto de ida y vuelta, hacia una de mis dos ciudades talismanes: Madrid (la otra es Milán). No me preguntéis por qué pero siempre que las visito me sucede algo bueno. Esas dos ciudades son mis brujas madrinas: me conceden deseos, me miman, me seducen, me valoran… me acogen de forma mágica. Allí he pasado audiciones, conocido amores, compartido noches estupendas con amigxs… nada malo puede pasarme en ellas. Y este viaje promete muchas más cosas buenas.

Sé que no debería contar nada, las artistas de verdad tienen que protegerse del gafe, pero como yo no soy una artista de verdad eso de la superstición no va conmigo. Además, si no lo comparto con vosotrxs reviento. Así que nada, ahí va: que me voy a empezar los ensayos de una nueva obra de teatro que dirigirá Hugo Pérez y que tendré el honor de protagonizar. Así que contenta, mucho.

Y, bueno, lo cuento porque soy una bocazas pero, aunque no me preocupa el mal fario, con permiso de la audiencia, titulo este post con un sortilegio gitano y dejo algunas imágenes de amuletos por aquí colgadas, más que nada porque no cuesta trabajo hacerlo.

Si me pones la mano encima sales rodando por las escaleras abajo antes de que yo termine de decir "cabrón baboso"

Esta mañana en la prensa salía este cartel que os dejo como ilustración del post. Me ha puesto la carne de gallina. Una mujer que es agredida por una fuerza invisible. En los carteles contra la violencia machista deberían salir hombres violentos no mujeres magulladas con cara de víctimas indefensas. Son ellos lo generados y protagonistas del asunto, dejemos de invisibilizarlos. Llamemos las cosas por su nombre: no se trata de violencia contra las mujeres, se trata de violencia generada por hombres. Las instituciones y la sociedad deben empezar, de una vez por todas, a hacer responsables del problema a los terroristas y no a las víctimas. Son ellos quienes deben mostrar la cara, no nosotras.
Estoy harta de ver a mujeres con expresiones de corderos degollados en las campañas contra el maltrato.
En lugar de “Por favor, no pegues a mi mamá” quisiera ver “Si me pones la mano encima te vas a arrepentir el resto de tu vida” o esa tan fantástica de “Si pegas a una, nos pegas a todas”.

¿Circunscripciones o circuncisiones?

En mi circunscripción sólo 3 partidos de 15 han presentado a una mujer como cabeza de lista. Aunque sólo haya sido por curiosidad ¿Habéis hecho la comparación en las vuestras?

Y ahora habrá quien atribuya a la casualidad dicha desmedida situación de desigualdad (cándidas mentes borregas). También me dirán eso de que hay que votar a las personas independientemente de su sexo y centrándonos sólo en su valía. Y es precisamente eso lo que yo quiero, poder votar a la gente por su valía y no estar obligada a votar sólo entre los candidatos varones independientemente de su valía.

Por favor, si alguien va a venir a darme esos dos argumentos absurdos ruego se abstenga de hacerlo debido, primero, a que ya los he rebatido en el párrafo anterior y, segundo, por la leche que me entra cada vez que alguien me suelta semejantes simplezas.

Buen día de paripé electoral.

La silenciosa muerte de Astrid

La fosa donde Astrid fue enterrada y quemada con cal viva.

Astrid Carolina López fue golpeada, acuchillada, enterrada y carcomida por la cal viva hace menos de un mes. Quién sabe si antes no fue además violada. Pero todos callan, total, dicen, era sólo una puta.

¿Alguien puede explicarme cómo es posible que la prensa casi no se haya hecho eco de esta noticia? ¿Cómo es posible que no haya ocupado todas las portadas? ¿Habría ocurrido lo mismo si se tratase de terrorismo islámico o nacionalista? ¿Por qué aparece en la sección de Actualidad? ¿Por qué atribuyen su muerte a un cóctel de sexo, drogas y alcohol haciendo así a la víctima cómplice de su propia muerte? ¿Por qué en cambio no dicen que el verdadero causante fue un terrorista machista? ¿Por qué hablan de la conciencia del asesino que lo hizo confesar en lugar de describir su brutalidad?

Las mujeres de este país aún deberemos pedir perdón mientras nos acuchillan. Basta ya de violencia machista.