Walking home /Caminando a casa por Nuala Cabral

¿Cuánto tendremos que esperar las mujeres para poder compartir de forma paritaria el espacio público? ¿Cuándo los machos dejarán de aprobar o desaprobar nuestros cuerpos, los cuerpos de las desconocidas? ¿Hasta cuándo soportar la demostración de poder que significa una mirada soez, un comentario evaluador de tu forma de caminar, de tu forma de vestir, de tus formas…? ¿Cuál es la actitud que me hace menos vulnerable a esa agresión diaria? ¿Ignorar el agravio? Es decir ¿Fingir una aparente normalidad, teatralizar una serenidad que no existe? ¿O debo quizás enfrentarme a ello de manera agresiva perdiendo así por completo toda mi tranquilidad, renunciando a mi paseo libre, a mi vestir como me salga del coño?

Da igual. No importa cómo me responda a estas preguntas porque la respuesta, la única que verdaderamente me hace entender como están las cosas, es que haga lo que haga una mujer en la calle está sometida a traicionarse a sí misma en cada esquina.

La otra mejilla que la ponga tu padre


Después de la cantidad de vídeos que hemos visto en internet y televisión sobre las agresiones por parte de la policía en la Primavera Valenciana, resulta queahora nos dicen que mientras que nos apalean debemos, más o menos, dar las gracias y sonreír. Es decir, que si delante de mí veo como le abren la cabeza a una compañera o como agreden a un anciano, yo debo guardar la compostura, no alterarme y no insultar a los agentes. Debo además poner la otra mejilla y hablar de forma amable sin elevar el tono de voz. Es decir, debo obedecer como una borrega.

El límite del buenrollismo del 15 M empieza a fastidiarme un poco, la verdad. No comprendo porque eso del pacifismo es sólo aplicable a lxs de abajo. No comprendo qué tiene de malo la defensa propia, el prevenir la embestida de la policía infundiendo miedo a través de expresiones agresividad y/o llamar cabrón malnacido a quien, sencillamente, lo merece.

La actitud de los manifestantes de este vídeo que os dejo ha sido criticada en la red. Para mí estxs chicxs son un ejemplo de cómo deberíamos comportarnos todxs. Otro gallo nos cantara si el pueblo español entero se levantase y saliese por fin a las calles de esa manera. Me encanta el señor de rojo, se planta delante del madero y le quita la porra ¿Con qué pegarás ahora a mi hijo, cabrón? Debió pensar. Le dan pal pelo luego, eso sí.

Gente disfrazada de personas normales

Resulto tan cómoda a veces como un par de zapatillas viejas de andar por casa. Yo todo lo entiendo y así, algunos de mis amigxs y conocidxs, deben tomarme por una especie de confesionario de 24 horas, dispuesto siempre a escuchar y a aliviar la culpa.

Si algo me ha enseñado el feminismo es a no juzgar jamás a ninguna mujer por el camino que pudo tomar para sobrevivir en este mundo de machos. Por eso no condeno ni a la puta ni a la que decidió llegar virgen al matrimonio. Tampoco juzgo a la que usó sus curvas en beneficio de su carrera, ni a la que abraza al patriarcado, se hace fotos con los más rancios varones centenarios y, poco a poco, consigue un puesto cedido por esos mismos viejos. Yo todo lo comprendo: tengo amigas que se depilan y llevan tacones, otras que llevan hijab, otras que lucen axilas aterciopeladas. Todas están en mi círculo de amistades, todas caben en mi vida. Soy cómoda, ya digo. Tampoco me permitiría juzgar a los hombres, es mi amigo tanto el que sigue el dictamen de la tradición, como el que se acuesta con este o con aquella… cualquier cosa menos el machismo, claro está.

Trago con prácticamente todo… pero existe una tipología de persona que me toca mucho las narices. Es aquella que me juzga mal pero hace uso de mi confesionario cuando le conviene. Es esa persona que me critica por ser feminista, por denunciar en mi blog a la Iglesia, por decir palabrotas, por exponer a los cuatro vientos mi bisexualidad, por no respetar las reglas pero luego, cuando echa la canita al aire, viene a mí a ser escuchada y comprendida porque sabe que no conoce a nadie con el embudo más ancho que yo. Es la que en un momento dado me pidió ayuda para sobrevivir a algún ataque de misoginia y hoy me da la espalda porque cuelgo fotos guarras en Facebook. Es la que se lio con alguno de mis ex porque sabría que a mí me daría igual pero que si yo osase a tomarme una cerveza con alguno de los suyos me retiraría la palabra. Es la que obtiene todo el beneficio que puede del patriarcado y de mi amistad paralelamente pero después niega en público ser mi amigx y confidente porque tengo mala fama en ciertos ambientes. Es, en definitiva, el ser humano que vive disfrazado de persona normal, esa persona que en realidad no existe, nunca existió y aún así nos empeñamos en establecer como modelo único.

Queridxs amigxs monógamxs que os escandalizáis de mi vida sexual, estimadxs cristianxs, que tan devotamente lleváis al cuello vuestras medallitas de vírgenes y que os ponéis de mal humor cuando critico al clero, amadxs y respetadísimxs todos y todas, por favor, sabed: no me interesan vuestras canitas al aire, me aburren vuestras aventuras llenas de culpas así que, por favor, no vengáis a contármelas. Estoy harta de guardar los secretos aburridos de vuestras camas extramaritales, no me gusta la mentira y odio que me obliguéis a mentir. Me pone enferma que a la menor insinuación de que quizás debierais ser honestos con vuestras parejas y plantearles la poligamia me salgáis con esos aires de superioridad diciendo “no, no, si es que esto ha sido un desliz, yo no soy como tú” aunque sea ya la tercera vez que venís a mi casa a tomar café y a desahogar el lastre de vuestras culpas con la que en el fondo consideráis vuestra amiga la rarita. Llevaos vuestra normalidad a casa y sufríosla a solas.

La fierecilla

Esta tarde tres hombres me increparon por la calle. Me eran completamente desconocidos. No estaban borrachos, ni drogados, ni mal de la cabeza, tampoco eran indigentes ni nada parecido. Eran tres hombres jóvenes normales y corrientes. Uno de ellos me gritó algo que no quiero repetir, algo grosero, fuera de lugar y ofensivo. Lo de siempre, hasta ahí sin novedad. Los otros dos rieron escandalosamente. Suelo contestar de forma enérgica a ese tipo de agresiones y la respuesta del macho suele ser bajar la mirada. Normalmente me basta pararme y mirarlo fijamente y en seguida se ruborizan, se avergüenzan de su propio comportamiento. Algo bueno tiene la tradición judeo-cristiana: nuestros machos están llenos de culpas en lo que al sexo se refiere. Otras veces en cambio… eran tres, me miraban con desdén, me increpaban y se reían de mí con el paternalismo de quien se ríe de una fierecilla indomable. Así veían mi indignación, mi desplante, mi perder los nervios. Una fierecilla.

Sólo una mujer sabe lo que supone caminar por la calle con miedo a perder la dignidad cada dos manzanas. Llegué a la cafetería donde había quedado con mis amigas llorando.

Hola, soy feminista

El otro día en el curso sobre Igualdad de Género en el que participé me pasó que, al comenzar mi charla diciendo hola me llamo Alicia y soy feminista, un señor me dijo que por qué tenía que presentarme de esa forma, provocando al personal. Leo a Itziar Ziga estos días y a lo mejor ando muy metida en otros niveles, imaginando que la gente es toda como ella, tan perra, tan adelantada a su tiempo y tan sabia. Me pasa que después, al levantar los ojos del libro, me despierto en una realidad distinta con creces. Pero vamos, igual podría decirlo si estuviese leyendo las antiguallas de la Beauvoir. Ante ese tipo de comentarios, lea lo que lea, esté yo en las circunstancias que esté, me surge siempre la siguiente cuestión: ¿¿¿¿¿¿QUÉ COÑO DE PREGUNTA ES ESA????? ¿Se le diría a un pacifista que provoca al personal por presentarse como tal? ¿Y a un humanista? ¿Pero cómo puede la gente ser TAN SUMAMENTE IGNORANTE? ¿Cómo puede la peña estas alturas creer que machismo y feminismo son términos antagonistas? ¿Por qué no se informan un mínimo antes de abrir la puta boca? Por diossssssss. Me va a reventar un día el hígado. Menos mal que está el DRAE que a veces alivia (y mira que también ese es machista). Resulta que, en su tremenda y aburrida heterosexualidad patriarcosa, este señor, sin saberlo, tenía razón:
Provocar.
(Del lat. provocāre).
1. tr. Incitar, inducir a alguien a que ejecute algo. (Efectivamente sí, quiero inducir a la igualdad).
2. tr. Irritar o estimular a alguien con palabras u obras para que se enoje. (Efectivamente sí, quiero que los machistas echen bilis por las orejas, a menudo lo consigo).
3. tr. Intentar excitar el deseo sexual en alguien. U. t. c. intr. (Esto lo que más).
4. tr. Mover o incitar. Provocar a risa, a lástima. (Sí, también).
5. tr. Hacer que una cosa produzca otra como reacción o respuesta a ella. La caída de la bolsa provocó cierto nerviosismo. (Que sí, que sí, que también).
6. tr. coloq. Vomitar lo contenido en el estómago. U. m. c. intr. (Sí, a ser posible en la cara de un misógino).
7. tr. coloq. Col., El Salv. y Ven. Incitar el apetito, apetecer, gustar. (Estaría bueno ¿Quién no?).
8. tr. p. us. Facilitar, ayudar. (A ver el camino hacia la igualdad, sí).

Pues sí, feminismo entonces es provocación. Aunque el chico este, con toda su heterosexualidad masculina en lo alto, no podía imaginar cuanto.

Lo que no me pase a mí…

Me llama mi hermana esta mañana, improvisadamente, para preguntarme si podía hacerle el favor de ayudarla a impartir un curso sobre igualdad de género en su curro. Tomo mi bicicleta y, con mi habitual despiste, no consigo encontrar el lugar así que bajo de la bici y me pongo a caminar algo desorientada por la calle. Llevo minifalda. Un grupo de hombres fuman en la calle. Al pasar entre ellos uno me dice por lo bajini, así, en plan fiesta nacional, oooooleeee. La valentía torera se le acaba en cuanto me vuelvo y le pregunto abiertamente que qué quiere. Nada, no quería nada, obviamente. O si lo quería no se atrevió a pedirlo, así de cara, de igual a igual. Sigo adelante, cruzo la acera, aparco a la bici, llamo a mi hermana, niña, no encuentro el sitio, espera, Ali, que salgo, te estoy viendo, date la vuelta ¿me ves?… Y sí, la veo, agitándome la mano entre el grupo de hombres con el que yo acababa de cruzarme. Al acercarme me los presenta: son mis alumnos, el torero incluido. Al entrar en la clase la tensión y la guasa se respiran por partes iguales. Yo, haciendo gala de mi habitual mala leche, comienzo con el vídeo que os cuelgo a continuación y les hablo, entre otras cosas, del acoso callejero. El torero no abre boca durante toda la hora.

Con respecto al resto del curso, lo de siempre, tener que andar explicando que machismo y feminismo no son términos antagónicos.

El Menda y yo

Yo no entiendo de fútbol. El tema no me interesa y me es completamente ajeno, por eso no opino sobre ello. Es costumbre bastante difundida entre los mortales, lo sé. El Menda (llamémoslo así) no entiende de feminismo. El tema no le interesa y le es completamente ajeno, pero opina sobre ello. Es costumbre bastante difundida entre los mortales, lo sé. Me resulta muy aburrido hablar con el Menda. Os cuelgo unos mensajes que me ha mandado con mis respuestas para que, en lo venidero, las personas que se encuentren a tan bajo nivel de conocimiento sobre el tema del género como El Menda, se abstengan de dirigirse a mí, encontrando en mis respuestas las reflexiones oportunas para su propio aprendizaje o, en cualquier caso, motivo suficiente para dejarme en paz. Conservaré las faltas de ortografía de El Menda para evitar modificar el mensaje original. Respirad hondo porque no usa signos de puntuación.

El Menda:
hay mucho retrasado por ahí
pero hay que relajarse un poco, que tambié tienes suerte de vivir en un país y en una época en la que tu también por suerte estas a salvo
la cosa ha cambiado mucho
y en ste país
salvo los cabestros sueltos que andan por pueblos de la españa profunda y algunos más
dio un giro hace muchos años
y esta en una situación de igualdad absoluta
incluso la ley ( y soy licenciado en derecho)
ampara a la mujer por encima del hombre en temas muy muy muy delicados y de vital importancia para la vida de los seres humanos
por lo que también he de decirte
que a veces incluso en la actualidad estáis por delante en derechos
por lo que considero, a muy modesto mod de verlo
que vuestra lucha, al menos en la España actual no tiene sentido
tan solo lo tiene en casos de violencia machista
pero ahi no es una causa feminista coño
ahí es una causa criminal
hay que parar a todo el hijo de puta que mate a alguien, sea mujer o hombre

Alicia Murillo :
Verás, Menda, tu mensaje, que no hay por donde cogerlo, revela una gran ignorancia en materia de género. El feminismo es una corriente sociopolítica que:
1. Se estudia en la universidad o bien…
2. Se llega a ella y se la conoce de forma espontánea por ser mujer y por tanto pertenecer a la clase subyugada o bien…
3. Por ser hombre y gozar de una sensibilidad especial.
No creo que estés en ninguno de esos tres casos por lo que te rogaría que no intentases, en lo venidero, dirigirte a mí para intentar iniciar una conversación aparentemente amigable acerca de un tema que te es ajeno por la falta de conocimientos y vivencias según demuestras a cada momento.
Tu mensaje es ofensivo y digno de un machista con mayúsculas, además de un completo ignorante. Me aburriría sobremanera ponerme, a estas alturas de mi vida, a discutir temas tan superados como los que me expones.
En fin, que cuando te hayas leído a Ziga, Despentes, Pardo Bazán, Nin, Beauvoir y Espina, entre otras me lo dices y te doy otra lista de autoras para ver si así podemos mantener una conversación sobre feminismo en la que ambos estemos a la misma altura de conocimientos. A nivel de sensibilidad creo que será imposible por mucho que leas.
PD: El Juez Serrano también es licenciado en Derecho. Y Vanessa (la feminista que te ha contestado en mi enlace) también.

El Menda:
todos los «ismos», son movimientos agresores contra otros, por lo que el feminismo basa su causa en la lucha de clases, más que en reivindicar una dignidad, que insisto, ya ha sido lograda en España.
La dignidad la reclaman los grandes
El orgullo es una reacción de débiles.
Por tanto, yo no soy machista porque, primero: no me enorgullezco de ser un hombre y segundo no baso mi existencia en imponer mi género a otro.
Así pues, al igual que rechazo a un machista, rechazo a una feminista, ya que al fin y al cabo, ambos son los culpables de que no podamos vivir en armonía, libres de complejos de inferioridad, de inseguridades y traumas y en definitiva de vivir una vida basada en el humor, la ironía y el sarcasmo, la vida de los que están un paso por delante, frente a la vida de sensibilidades extremas, que demostrado está, solo nos lleva a ser susceptibles y odiar el comportamiento del otro al sentirse ofendido o agredido…y así seguimos sin avanzar…hay que entrar en la siguiente dimensión Alicia, y con los ismos, la vida sigue fluyendo en la mediocridad

Alicia Murillo:
Me aburro. Adiós.

Limpiemos los barrios

Me altera, me acalora, me eleva el pulso, me perturba, me aturde, me trastorna, me cabrea, me enerva, me entristece y me cansa que, para justificar lo injustificable, se recurra a la invocación de la patria chica. Es como regalar al forastero más xenófobo, el insulto en bandeja. Es mancillar tu propio origen, ofenderte a ti mismo/a.

Muchas personas de mi barrio, si invaden caminando el carril bici, te dicen pero, hombre, esto es Triana. Ante una incorrección lingüística ¡Da igual, soy andaluz! ¿Una evasión de impuestos? ¡Esto es España!.

¿Y desde cuando los/as españoles/as tenemos más pedigrí por robar? ¿Y por qué uno es más andaluz por hablar mal? ¿Y cuándo un/a trianero/a fue alguien a quien no le importó la seguridad de sus vecinos? ¿De dónde sale esa idea vulgar que algunos/as tienen de sí mismos/as y que pretenden extender a la totalidad de sus coetáneos amparándose en la estupidez de sentirse arropado por una manada de borregos?

…la Zambrano, Juan Ramón, los Machado, Antonia Díaz, Lorca, Blanca de los Ríos y también Juana Reina, Caracolillo, Lola, Camarón, Fernanda y Bernarda, Paco y por supuesto Luisa Roldana, Murillo, Velázquez, etc., etc., etc. todos ellos/as, según una chusma que me es contemporánea, deben ser símbolos andaluces por robar, hablar mal e invadir el carril bici caminando.