Ya estoy en Sevilla

Ay, mi blog… ay… conexión a Internet, una silla cómoda delante de la pantalla del ordenador, con mi té humeante cerquita, mis zapatillas de estar por casa, intimidad, sabiendo que las cosas están en los cajones, con acceso a mis libros, a mis apuntes, a mi discos… en fin… ay… un hogar.

Toda mi vida está empaquetada en cajas de cartón y mañana o pasado emprenderán un viaje sin mí, dejando atrás Daoudiate, camino de Triana.

Sevilla me ha dado la bienvenida con los brazos abiertos, la ciudad está radiante: bonita, cuidada, moderna, cómoda… nunca me habría imaginado la versión europea de este lugar ¡Si hasta han prohibido fumar en algunas casetas de la feria! Y han puesto metro…¡Y funciona! Y tengo ascensor en el edificio donde vivo y luz eléctrica en la escalera. Yo sé que he bajado el baremo de la comodidad, Marruecos pesa, pero es que además la ciudad ha evolucionado tanto que tengo la sensación de que la vida es simplemente cómoda, es como si ni si quiera me costase trabajo andar, pasear por Sevilla es como levitar.

Tengo mil cafés pendientes, ya voy llamando. Ya estoy en casa, las relaciones humanas vuelven a ser expontáneas.

Resultados de la encuesta

Ya ha pasado más de una semana desde que me propuse averiguar cuál era la razón de la poca participación de los/as lectores/as de manera activa en este blog. Pues bien, los resultados de la encuesta me aclaran más bien poco ya que, del total de los/las entrevistados/as…
-El 23% no escribe porque son unos/as saboríos/as
-El 3% se declara tímido/a (¿A quién queréis engañar…?)
Pero la mayoría de los participantes se ha decantado sin embargo por las dos últimas respuestas, en igual y mayoritario porcentaje, debiendo entender servidora que:
-El 29% de sus lectores/as lo constituye un colectivo bastante vaguete y…
-El otro 29% restante no puede ni siquiera confesar por qué no escribe.
En fin, esta historia, más que nada, era para animaros a dejarme comentarios ya que los/as blogueros/as nos ponemos muy contentos/as con esas cosas. Y la verdad es que ha dado resultado.
Ahora estoy pensando en la próxima encuesta pero no se me ocurre nada interesante ¿De qué la hago? Consideremos este post como una nueva encuesta con respuestas libres… hagan sus propuestas.

Cuando pase la tormenta

Conté siempre con la prepotencia de pensar que la voluntad bastaba, que la acción era suficiente y que no pensaba dejarle ni una pizca de mi futuro al destino, por eso a veces imagino mi vida de otro modo. Lo hago por deporte, por intentar ponerme en el otro lado del espejo y verme a mí con otras decisiones, detrás de otro camino recorrido, después de otros errores y aciertos diferentes a los de hoy. A veces la otra vida me gusta más, a eso, por lo visto, se le llaman frustraciones. Pero en seguida me pongo a pensar aquello de virgencita, que me quede como estoy porque, al fin y al cabo, no me han ido tan mal las cosas.
Este blog, que empezó como un pasatiempo, se ha convertido en mucho más. Es mi altavoz, la ventana por la que mi gente se asoma para ver qué hago, un lugar donde contar lo que veo en Marruecos… porque si no lo cuento me da algo. Me da algo incluso contándolo, imaginaos si encima tuviese que callarme. Poco a poco algunos/as amigos/as, familiares, desconocidos/as, blogueros/as etc. se han ido acercando hasta formar un pequeño grupo, nuestro pequeño grupo. A veces, por aquello del deporte que os contaba antes, me da por pensar cómo sería escribir y ser leída cada día por cientos de personas, que realmente todos supieran, por ejemplo, que Zahara Budkur sigue presa, que a Issil han llegado tantos recién nacidos este mes que no dan abasto con la leche, que echo de menos el escenario, que Iván está echando una muela y que vivir aquí era un sueño de adolescente, ahora lo sé, por eso quiero disfrutar al máximo este último año de libertad, porque yo aquí tengo poco ya que hacer. A veces he querido que lo sepa mucha gente y me he creído que escribo este blog para eso. Pues bien, después de mi última entrada, aproximadamente unas 500 páginas de mi blog han sido visitadas (en sólo dos días). Se ha hablado de mí y se me ha hecho una publicidad, bastante negativa y ofensiva y que no he pedido, en varias webs. Eso a su vez ha generado comentarios que habréis leído, algunos bonitos, otros menos.

Conclusiones: qué razón tienes Xavi, a ver si pasa pronto la tormenta, la gente se olvida de este humilde espacio y volvemos a ser los poquitos que solíamos ser. Me da pena pensar que la gresca atrae más que las historias del tercer mundo que suelo colgar por aquí pero, así es la vida y así es España. Si alguno/a de los/as nuevos/as decide quedarse puede hacerlo si es para bien. Que cierre la puerta al entrar para que no haya corriente. Y virgencita, que me quede como estoy.

¿Querías publicidad? Pues date un baño en ella…

Estimado Josep,

Con el debido respeto, te invito a reflexionar un poco sobre tu intervención en este humilde pero digno blog. La próxima vez que quieras usarlo para hacer publicidad del tuyo, por favor, al menos sé más discreto. No te limites a copiar y pegar el mismo mensaje que has escrito en todos los blogs que has encontrado en Google introduciendo una(s) palabra(s) claves que tengan que ver con tu último post.
Resulta cuanto menos patético ver que, no es que no te hayas dignado si quiera a leer mi entrada ¡Es que ni siquiera has leído el título! De haberlo hecho te habrías dado cuenta de que es un blog en castellano. O a lo mejor es que te daba pereza escribir un nuevo mensaje, era más largo que copiar y pegar.
Me recuerdas a este.
Muy mal Josep, muy mal. Esta feo hacer este uso de internet tan del estilo cartucho que no te escucho y te suelto mi rollo. Muy chungo, porque se supone que internet es un medio de COMUNICACIÓN.
En cualquier caso iré a hacerte una visita a tu blog para avisarte de que te he respondido porque no creo que vayas a ir pasando por todos los blogs que has visitado haciéndote esta publicidad gratuita y cutre para respondernos a los gestores.

Con respecto al tema del que hablas, no debería ni contestarte pero voy a hacerlo, aun a riesgo de que ni me leas. Hace 11 años que soy emigrante y los dos últimos los he pasado en Marruecos. El Ayuntamiento de Barcelona se gastará lo que se tenga que gastar en fiestas de Aid El Fitr igual que en Navidad organiza conciertos y pone lucecitas en las calles gastando electricidad que se paga con dinero público. Cataluña, como cualquier parte del mundo, es de quien la trabaja, no de quien tiene un papel con un sello, un nombre o una nacionalidad.

Un saludo

Más de lo mismo

Ojalá y un día pueda dejar de hablar de este tema, porque el blog se me pone cabezón y aburrido, pero no me queda otra. Porque soy mujer y porque tengo dos dedos de frente no puedo callar y porque quiero sentarme en mi terraza a cenar con David sin escuchar a la hija de mis vecinos llorar… por favor, papá, déjala ya…
Este es mi blog y aquí digo lo que me da la gana y me dejo rebosar de cabreo, relamiéndome en mi impotencia, poniéndome todo lo pesada que me tenga que poner porque no basta una entrada ni dos ni cien. Por desgracia no bastarán mil y ni yo ni mi hijo veremos un mundo por fin libre de violencia contra las mujeres.
La hemos jodido con el karma y su puta madre que no me dejan desearle a mi vecino que por cada una de las veces que levantó su mano ayer contra ella le caigan siete años de desgracias, maldita sea yo por ser civil y cabal y contentarme con llamar a una policía que no se digno en responder si quiera al teléfono en lugar de subir al tercero y con un palo darle lo que él dio. Cansada, harta, jodida, insultada como mujer me siento al ver desde mi terraza a una señora que en el salón de su casa no piensa en su hija si no en sí misma y en su propio miedo y deja que la apaleen para que unos ojos inocentes de tres años, enjugados en lágrimas, aprendan bien que el destino de aquellas que nacimos con un útero es aquel de procrear, sufrir y callar. Qué vuelen los insultos y los gritos, qué nadie venga a socorrer a esa hija de dos subnormales asfixiados de asco por ellos mismos. Porque anoche eran dos, ella y él, como tantas veces. Estoy cansada de victimizar a las mujeres maltratadas, nosotras somos las únicas capaces de parar esto, no serán ellos, eso es seguro, ni políticos, ni policía, ni maridos armados con cuchillos, sólo nosotras.

España no es mejor que Marruecos, es que allí las mujeres se maquillan los moretones con base de Margaret Astor, que aquí cuesta muy cara, y además Zapatero ha hecho una ley que dice que está feo pegar a las mujeres. Por eso los españoles cierran las puertas de las ventanas, para que los vecinos no vean las hostias desde las terrazas. Pero también por eso ellas no gritan, para que, de enterarse el personal, sea ya cuando no hay remedio, en el tanatorio.

El número de mujeres muertas a causa de maltrato en Europa es infinitamente más alto que en Marruecos. Hagan sus reflexiones.

Vuelvo a aprender a escribir

El enganche está al principio, hay algo en el mecanismo primero de las cosas que me gusta o no me gusta. Como la primera vez que respiré con conciencia de lo que hacía, en una tarde de principios de verano, a mis 14 años, en mi primera clase de canto. El aire entró en mi cuerpo hinchó mis pulmones y volvió a salir, como tantas otras veces. Pero ese día alguien estaba delante de mí para hacer que me diese cuenta.

A mí me enseñó a escribir sor Feliciana, una monja de mi pueblo que resultó ser una buena maestra. El mecanismo me fascinó y me recuerdo en el asiento trasero del coche de mi padre leyendo todos los letreros que se cruzaban con mi mirada: Ultramarinos Manolo, peluquería de señoras, se vende coche… quería aprender a leer y escribir rápido y un año y medio más tarde ya tenía clarísimo que de mayor iba a ser escritora. No me abandonó nunca esa vocación aunque sí que se cruzó la música de por medio, a los 14, ya lo he dicho antes.

Esta semana he empezado a escribir por primera vez siendo remunerada por ello. Que mi relación con el dinero es tormentosa no hace falta que lo diga, quien lee este blog se habrá percatado. Vivo en el limbo de una adolescencia perpetua que no logra comprender que el sentido práctico no es un extra como la loncha de queso en un whopper. Me repugna tenerlo y me angustia su carencia. Por eso estos artículos pagados marcan un antes y un después en mi vida de escritora. Es raro, sentarse ante el ordenador y realizar el que ha sido el gesto más libre que he realizado siempre con la pregunta de ¿Lo estaré haciendo bien? rondando mi cabeza. Digo raro, no malo, porque en cualquier caso no hay dramas, pagan tan bien los artículos que si escucháis que me quejo podéis hacer huelga de lectura. Ahora que he instalado el contador de visitas me dolerá muchísimo.