Tengo miedo

Si yo debo decir la mía… os cuento, ahora que no nos escucha nadie que, cada mañana, al despertar, me invade una ansiedad terrible, una angustia de no saber afrontar lo que el día me tiene preparado. Para que nos entendamos, tengo miedo, recelo, jindama, inquietud, escama, terror, temor, pavor, pánico, espanto, susto, turbación, canguelo… llamadlo como querais, el caso es que me cago. Una parte de mí (cada mañana, insisto), quiere quedarse en la cama, hundir la cara en la almohada y decir un relajante y liberador no puedo. Pero no sé decir no puedo, no puedo decir no puedo. Pienso en Iván, en David, en mis padres y en mi hermana y es por todos ellos por los que cada día me levanto y aunque estoy hartita de lushá debo decir ¿orgullosa? que soy una miedosa valiente. Porque la cobardía no entra en mis terroríficos planes. No hay lugar en mi vida para la rendición y (cada día, cada minuto de mi vida, insisto) no es otra cosa que un sumergirme en una piscina olímpica rebosante de miedo.
Él guía mi vida, es la zanahoria del burro, lo sigo ciegamente y me lleva a hacer cosas que ni yo misma entiendo: cambiar de continente como de camisa, dedicarme a una profesión absurda, tener un hijo con un desconocido, hablar alto y claro incluso al jefe… mi miedo me tiene enganchada como una yonqui a la heroina. Cada mañana me despierto y él me reta y lo siento tan grande, posee hasta tal punto mi existencia que, sabiendo como sé del amor que algunos me procesan, sólo me queda el afrontar la vida como una mula, empujando hacia adelante.Los que no me conocen bien dicen: Qué envidia ¿Nunca tienes miedo?. En cambio los que sí que saben de mí me dicen: Tú palante, ánimo valiente.

Amos de casa

La empresa familiar está a nombre de su mujer y un hombre no puede ser mantenido por su esposa de manera que no puede usted gozar del permiso de residencia- Le ha dicho a David la funcionaria de la comisaría y se ha quedado tan pancha.
-Entonces ¿Todas las amas de casas de los empresarios franceses que viven en esta ciudad?
-Es distinto, ellas son mujeres… el siguiente.

Es lo que hay. Menos mal que David no es de los que se callan y después de mucho protestar nos van a aceptar un escrito en el que yo me hago responsable de su persona (curioso, no soy responsable ni de la mía ¿Cómo voy a ser de la suya?… pero eso es otro tema). Nos han dicho literalmente que no nos prometen nada pero que podemos intentarlo.

A mí esta situación me resulta cuanto menos curiosa porque en un país como este, con una tasa de paro tan grande, las familias no suelen escoger el miembro de la familia que trabaja fuera de casa. Si la mujer encuentra algo es ella la que sale, si es el hijo de 12 años, será entonces él quien sostenga la familia… estoy muy acostumbrada a ver mujeres limpiando suelos (de rodilla, a la antigua) por 200 Dh. al mes como también es normal ver los hombres desempleados sentados en los parques, tomando el sol sin hacer nada, con ese gesto pacífico y limpio tan marroquí emanando de sus miradas. Hay veces que del parque pasan al bar, entonces empieza el verdadero desastre, sobre todo para las mujeres, que además de mantenerlos deben soportar palizas y otras aberraciones. Pero por desgracia de eso ya sabemos mucho las españolas: nuestra sociedad registra un número mucho más elevado de mujeres muertas por malos tratos que Marruecos. Aquí las palizas pueden llegar a extremos tales como las mutilaciones pero los casos de muertes son muy raros (datos de la Asociación Widad, con la que colaboro actualmente).

Reflexionen ustedes.

El loco

Querida Europa, tú eres el vientre del que todo sale y al que todo tiende. Tú eres la protección, la seguridad y la única verdad. Tu gran Estado se ocupa de protegernos de una vida sin atención médica, sin subsidios por desempleo, sin demasiados inmigrantes… porque eres también, oh gran Europa, madre adoptiva. Tienes hijos protegidos en las dolientes África y Asia, sólo tú supiste darles abrigo.

Europa adopta, coloniza, protege, educa, es autocrítica, ama. Europa es el paraíso donde un loco tiene fácil acceso al litio. En mi barrio hay un señor que oye voces. Algunas mañanas, ajeno al sol abrasante, permanece en cuclillas en plena calle, como una rana gigante. Sus piernas largas proyectan las rodillas hacia las orejas, torturadas por voces que han elegido su persona, entre todas. Agita las manos y se da golpecitos en las sienes de forma insistente y repetitiva (¿Mil? ¿Diez mil golpes en una mañana?). Tic, tac, tic, tac… las yemas de sus dedos querrán quizás ahuyentar las llamadas. En Europa estarías al abrigo, querido vecino de Marrakech, en un hospital mental donde tendrías todo el litio del mundo, en grandes cantidades, ya no tendrías que preocuparte nunca más por las voces, allí no llegan. Europa está llena de gente como tú. Mamá Estado se ocupa de todo, no hace falta pensar en nada.

Esto… ¿Voy a hacer una película?

No me lo creo ni yo, lo que es la vida. Y sobre todo, lo que es esta profesión. Hace unos meses me presenté a un casting por una razón muy concreta: no tenía nada mejor que hacer esa tarde. Y resulta que me han dado el papel. Cuando ya está una de vuelta de todo, cuando ya no hace audiciones porque cree que los contratos mejores se negocian en los despachos, en lascamas y en los bares… el destino le da un revés para que quede bien clarito que la vida da sorpresas siempre. Nunca hay nada aprendido.

No he querido decir nada hasta ahora aunque lo sé desde hace semanas, es que de verdad que no me lo creía, pero en fin, visto que mañana por la mañana voy a firmar el contrato, ya me he leído el guión y estamos con los ensayos puedo afirmar, sin por ello pecar de ilusa que: voy a hacer una película. Con sus luces, sus cámaras, sus actores, (alguno famosete hay incluso), su director, su peluquero, su maquillador, su estreno y todos sus avíos. Un largometraje en toda regla, vamos. Hay hasta efectos especiales, de esos de bombas y tal (es una peli de amor y guerra) y hasta un montón de extras.

Y este es sólo uno de los proyectos que empiezo este verano ¡Llevo una racha!

Qué ilusión.

Entrelíneas

Entré en el despacho del susodicho que me recibió con esa sonrisa hueca que tan bien conozco, no sé si lo es o se lo hace, y ocurrió esto (os dejo la conversación entrelíneas porque la encuentro más interesante que la otra):

Yo- Buenas, vengo a decirte que te den viento fresco.
EL– Ya, lo que quieres es acojonarme para que te conceda una subida de sueldo.
-No, no, en serio, que me largo, agur, a rivederci, que te den.
-Espera, espera, te voy a impresionar contándote lo grande que son mis empresas y te voy a enseñar un recorte de periódico en el que salgo yo con mi hermano.
-Que paso de tu rollo y de tu periódico, ea, adiós.
-Pero ¿Cómo? ¿Vas en serio? ¿Y quién va a hacer la Velada Especial Salsa?
-Tu abuela. Y esta se la dedico a Doña Omara Portuondo y a Don Ibrahim Ferrer, para que la próxima vez que vayas a faltarles te lo pienses y te laves la boca antes de decir la palabra salsa. Que a ver si te enteras de que además de lo que acompaña a los macarrones es un género musical.
-Bueno, dentro de tres o cuatro días te llamaré ofreciéndote más pasta y verás cómo te comes lo que me estás diciendo y lo que estás pensando.
-Haz lo que quieras, no vuelvo a tu sala ni de coña.

¡¡¡¡¡¡SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!!!!

Y así termina un año de humillaciones, mentiras, faltas de respeto y corrupción musical. No encuentro otra manera de describirlo.

Soy feliz, mucho.

Me ayudo a ayudarme

Yo sola, me ayudo. Me paso las horas muertas reflexionando sobre ese verbo. Me ha costado años entender lo más básico de toda la cuestión: nunca ayudes a quien no quiere ser ayudado/a. Y aun me cuesta interiorizarlo a veces. Tengo el alma de hermana mayor, soy la primogénita del universo. Madre no, conste. Decía que ayudar a quien no desea ser ayudado/a es una pérdida de tiempo además de un acto de prepotencia. Eso me digo cada noche, antes de dormir, cuando al apagar el móvil pienso y si es ésta la noche en la que S decide por fin pedir socorro y salir de la mierda donde está metida. Pero yo debo seguir adelante, no debería cabrearme con ella porque no me guste su vida. El otro día me presentó a su marido, a pesar de que le dije que no quería conocerlo, incluso sabiendo que estrecharle la mano era para mí denigrante. A pesar de ello me lo presentó. No se lo perdono. Estreché la mano que golpea a mi amiga.

Me lo estoy currando mucho. Las mañanas las paso de aquí para allá, visitando asociaciones de protección al menor, organizando mis funciones de marionetas para los huérfanos de Marrakech. Quiero ayudar y cuando se me mete algo en la cabeza lo hago: me ayudo. Todo ese esfuerzo no es más que una manera de dar sentido a mis mañanas. Es tan tonto el asunto que me asusto. Mi jefe (exjefe desde mañana porque lo voy a mandar a tomar por culo en su propio despacho mañana por la mañana, pero ese es otro tema)… mi jefe, decía, gana tanto dinero al mes que me hago un lío al pasarlo a pesetas. Hablamos de muchos kilos. Y el muchacho mata el tiempo en su despacho, haciendo no entiendo muy bien qué porque sus empresas son de las que marchan solas. Todos matamos el tiempo, la vida es una inmensa tontería. Me ha dado por ayudar(me) como podría haberme dado por hacerme rica con una empresa de telecomunicaciones y creerme por ello que puedo ser empresaria de espectáculos.

Al otro lado del espejo roto

En algún momento alguien cogió una maza, tomó carrerilla y golpeó con toda sus fuerzas las aguas de Algeciras. Nuestro espejo quedó roto. Qué Alá no permita que sea para siempre y que Cristo se relaje los clavos de la soberbia de una vez porque sólo falta abrir un poco los ojos y pasar 14 kilómetros, en ferri por turismo, a nado por deporte, en balsas mortíferas por sueños.

Gbil- Takek. La montaña del primer hermano, compartimos ADN mal que le pese alguno y aquí Alicia está por fin al otro lado de su espejo. La inmigración es emigración; la señora de la limpieza, una tía que trae regalos en las vacaciones; el chaval que roba los monederos en la Plaza del Salvador, mi primo que pasó en patera; el senegalés que curra 16 horas al día en los campos de Almería, mi hermano que tiene papeles; Said, mi amigo de la infancia que me ha invitado a ir a Barcelona y dice que iremos a ver el Barça en el estadio.

Qué corta memoria la nuestra. Por la mañana, antes de disfrazarnos de nada, mirémonos en el espejo y encontremos por fin el África que todos llevamos dentro.

Que esto es un curro

A los lectores de este blog, a los anónimos que nunca vi, a los lejanos que conocí por internet, a los familiares y amigos españoles que en la última visita a Sevilla me agradecieron mi escritura y que (sin yo preguntar) me dijeron eso de ¿Sabes que entro en tu página muy a menudo?… a todos ellos: muy señores/as míos/as, llevar para adelante un blog es un curro, por si ustedes no se habían dado cuenta. Y da mucha rabia y una se siente muy sola cuando no encuentra ni un solo post en respuesta a las entradas. Últimamente me había planteado incluso dejar de escribir A través del espejo de Alicia porque pensé que tenía menos audiencia que los documentales de animales de la 2, pero después de mi última visita a España me di cuenta de que me leía muchísima gente. Fue una sorpresa gratísima y completamente inesperada.

Así que, ea, a responder y dejar aunque sea un he estado aquí, que el recuadrito blanco de abajo no es otra cosa que la gorra vacía de un músico callejero. Y el leer sin escribir es como bajarse la música con el Emule, la autora no saca beneficio.