ás que el hoy. Vuelta a empezar
ás que el hoy.
ás que el hoy.
Ahí van algunos de los enlaces que se han publicado en prensa sobre el último concierto de Arte Factum:En Marrakech se vive muy bien – sedados hablan los otros – todos sonríen- ¿Nunca oyeron los gemidos?- no es como en España– las dos orillas se mecen en el cántico de un oleaje Británico- yo odio ir allí, me deprimen los españoles… aunque claro– aunque claro- es comprensible, allí están las cosas muy mal, no como aquí. Aquí se vive con dos duros, apenas hay que trabajar…
La única ocasión en la que me presenté a un concurso lírico me dije esta vez será la última. Siempre que he ido a ver La Bohème me he prometido a mí misma no voy a llorar y cada vez que he ido a ver El Barbero de Sevilla me he dicho controlaré las carcajadas, lo haré. Pero hasta hoy sólo he conseguido mantener la primera de las tres promesas. Es muy tenso ir a la ópera conmigo, en serio, no me acompañéis jamás, aunque yo pague la entrada. El caso es que no me sé comportar como se debe. Mozart y Rossini hacen que me tronche y la señora del asiento de al lado, que suele oler a Carolina Herrera y se lee muy bien el programa de mano, se enfada y me mira mal porque por culpa del escándalo que monto ella no puede apreciar el crescendo tan bien llevado por el director de turno o el acorde de séptima de dominante marcado por la trompa. Pero es que yo lo que me imagino es a Mozart escribiendo el crescendo completamente trompa. Él era un músico cebolla, por aquello de las capas de lectura. Lo veo también como el primer cabaretero de la historia, se adelantó unos siglos a la Alemania nazi, lo digo por la temática de sus libretos y el humor caca-culo-pedo-pis. En cualquier caso, si debo decir la mía, estoy muy contenta con mi evolución profesional. Me queda mucho para decir en un escenario lo que quiero decir y cómo lo quiero decir, pero siento que voy por el buen camino. He comprendido que (como bien dijo Susana Moo en este blog el otro día) una vez que un artista termina su obra ésta pasa a ser de toda la humanidad, por eso sé que Mozart no es propiedad privada de los “grandes teatros”.
Ahí os dejo una foto de mi versión de L’Italiana in Algeri, bajo la dirección escénica de Eduardo Khawan, en el 2007, Columbia City Theater, Seattle (EEUU). Qué buenos tiempos aquellos, el número de después era con música de Kurt Weill. Si hago algo así en España los críticos me masacran. Y es que no puede ser que la misma boquita cante a Alfonso X el sabio, se marque un blues por Ellington y quiera encima hacer gorgoritos verdianos. Europa necesita etiquetas, si no se pone nerviosa.
Esto va a ser muy complicado, pero ayer conocí a Isabella, una francesa que no vive en Gueliz y que sonríe y aprieta fuerte la mano al presentarse ella misma. Y los niños también sonreían y me dieron besos al despedirnos y se rieron cuando nos revolcamos por el suelo polvoriento, cual croquetas rebozadas en pan rallado, con la música de Satie volando por el aula. Y cuando sonó Wagner un niño dijo que esa canción era la canción de la peli de Batman.
Supongo que este es mi mundo, una especie de gazpacho ideológico incomprensible para algunos. No me extraña que me pongan a parir por ahí, sé que no es fácil de entender todo este galimatías. Y es que hay también enlaces chungos, como aquel en el que se leía anti catalanismo en la red y cuando pinchabas aparecía esta web. Tela marinera. Lo que hay que leer. Pero en fin cada uno es cada uno y yo prefiero quedarme con vosotros/as que sois poquitos/as pero de mucha calidad humana y bloguera.
Gracias, gracias, gracias, este blog no sería nada sin vosotros/as.
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