Recuperando mi silla

No he echado de menos los ojos negros y redondos de mis pequeños/as hasta esta noche. Ponían por la tele un programa en el que salía una chica rubia que trabajaba en Bombay de maestra. Le preguntaron si le gustaba lo que hacía y ella respondió un esplendido ¿Tú qué crees? La chica sonreía mucho, como yo lo hacía a veces al salir de DT. También habló de lo de la bofetada de realidad y de aquello de una mujer sola a las dos de la mañana en esta ciudad y de las miradas penetrantes y de mi madre está deseando que vuelva, no entiende qué hago aquí. Había una chica rubia contando mi vida estos dos últimos años por la tele. Sonreía. No hablaron de lo malo, enseñaron sólo lo bueno. Ella sonreía mucho.
Audiciones, castings, entrevistas de trabajo… no importa cuánto ni cómo haya adornado mi CV en mis doce años de ausencia, en esta profesión se empieza siempre desde cero. Quien fue a Sevilla perdió su silla. Una segunda capa de pintura al salón, plaza en la guardería, burocracia infinita, pon esta cara y ésta también pero no cuentes esto ni esto. Aquí la gente lleva careta y yo soy gente. Llevo careta, por cierto y hablando de roles, soy La Arlequina en Traviata, dirige Zefirelli, lo que quiere decir que manda a su asistente y cobra un dineral por aparecer el último día para pillarse los aplausos y el cheque. En cambio el panorama teatral a menor escala monetaria está verdaderamente impresionante. Llevo tres obras vistas desde que he llegado y las tres estupendas. Sevilla se ha convertido en una inspiración en ese sentido. Lo que ocurre es que no hay un duro (todo se lo llevan los zefirellis, los baremboins y demás fauna artística distinguida…) de manera que los mortales agudizan el ingenio, por fin. La Junta dice que para el año que viene en lugar de subvenciones para las compañías de teatro va a dar préstamos. No, no, que no es un chiste, que es verídico. A mí la verdad es que me da un poco igual, total no me han dado nunca un duro, así me ahorro el papeleo y el disgusto.
Me notaréis quizás una energía pelín chunga, estoy muy contenta de estar aquí, no me malinterpretéis, y os doy las gracias por todos los mensajes de apoyo y bienvenida. Lo que pasa es que no paro, briego más que el cirujano plástico de Sara Montiel, estoy muerta de cansancio. A los que me preguntabais que por qué no escribía os diré que ando sin internet en casa, es más, ando sin casa. Espero mudarme ya dentro de una semanita y tener algo de tranquilidad para escribir. Mientras tanto las entregas por aquí serán menos numerosas que de costumbre. Os echo de menos, echo de menos vuestras visitas anónimas, vuestros mensajes en Facebook, las opiniones… y hasta las polémicas. Echo de menos el blog. Ya vuelvo, dadme un poco de tiempo para reorganizarme, tengo que buscarme un hueco en mi ciudad.
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5 thoughts on “Recuperando mi silla

  1. Ayer a la misma hora que tú estaba viendo ese mismo programa de tv.

    No sé por qué, pero siento una especie de fascinación platónica con el sueño de viajar al extranjero y establecerme allí, quién sabe si realizando tan loables labores como las de la chica rubia de la perenne sonrisa…

    Eso sí, cuando te dan plaza en la guardería después de pelearte con toda la burocracia se te dedibuja un poco el sueño, pero sólo hasta que ves a otra/o en televisión contando su aventura en otro país.

    ¿Por qué será? se trata de algún tipo de mecanismo psicológico para sobrellevar la rutina o es que el destino me depara otro destino, valga la redundancia?

    No lo sé, pero mientras lo averiguo, continuaré soñando despierta…

    PD: Perdona el rollo, me ha hecho gracia comprobar que anoche matábamos el tiempo de la misma forma. Te deseo suerte en la ciudad. Enhorabuena por el blog, acabo de descubrirlo y me ha enganchado!

  2. Ali, que bien que hayas vuelto. Vale, esperamos a que estés situada. Pero no tardes mucho ¿eh?¡Te ayudo en la mudanza!.Besos

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