Ivanadas: El culo y el adiós


Hazme una foto del culo ¿De tu culo?¿Para qué? Para mirarla cuando esté triste y así me río. Se la hago, la vemos y nos reímos.

Esta noche hemos dormido juntos. Nuestra última noche juntos. A la mañana siguiente yo salía de gira. Me desperté media hora antes que él y me quedé mirándolo todo el rato. Entonces respiró hondo y abrió sus ojos redondos, negros. Me vio y se abalanzó al cuello. Jo, mami, hoy nos tenemos que despedir. Nos abrazamos aún más fuerte y guardamos silencio un rato. De pronto se acuerda y me dice con urgencia: ¡El culo, el culo, mamá, enséñame la foto del culo, deprisa!

Desde la serenidad


Nunca fui serena. Siempre fui una loca, histérica, extremista y todas esas cosas, ya sabéis. Nunca me molestó serlo, pero la vida te modifica y yo hoy siento un cambio. Ha pasado ya más de un año desde que se estrenó El Cazador Cazado y, en este intenso periodo  de activismo feminista, mi vida, mis circunstancias y mi persona han sufrido cambios brutales. Este post va a ser largo, lo aviso, porque necesito soltar algunas cosas importantes y porque estoy menstruando y no tengo ninguna prisa. Va a ser un post largo y desordenado. Es lo que hay.
No ha sido un año fácil, como digo, al contrario, he debido enfrentarme a cosas muy fuertes y me he sentido a veces estúpida por la inocencia con la que me expuse de forma completamente gratuita a agresiones y malos rollos. Pero a cambio he aprendido mucho.
No quiero vivir enfadada, esa es una de las conclusiones más importantes a las que he llegado y también a la de que es posible vivir feliz y llevar adelante un activismo agresivo y que erosione los vicios más corruptos de la sociedad.
En este último año y pico he aprendido a enfrentarme al agresor, a anularlo y a seguir luego mi paseo tranquila, dejando atrás lo ocurrido. Hace tan solo unos meses me temblaba la mano al grabar con mi móvil o volvía a casa llorando, llena de indignación. Pero el tiempo pasa y la técnica mental de autodefensa se va perfeccionado, en parte mucho gracias a los talleres y al contacto con otras mujeres, estupendas, valientes, sabias, a las que tanto debo, de las que tanto aprendo día a día. Mis cazadoras…
Otro dolor grande al que tuve que hacer frente fue al de la mitificación a la que a menudo las personas más activas y conocidas en la red nos enfrentamos por parte de las propias compañeras. Lo he llevado mal, muy mal. No me gusta que me carguen de expectativas ajenas a cambio de reconocimiento social, de apoyar al “mito feminista”. No me interesa ser líder ni gurú de nadie porque es un juego demasiado parecido al fascismo. La lideresa sierva, te ensalzo y te venero pero a cambio tú obedeces al movimiento, dejas de pensar por ti misma y lanzas consignas siempre políticamente correctas porque de lo que se trata en el fondo no es de que luchemos contra un sistema corrupto, sino de que creemos un rebaño en el que nos sintamos protegidas todas las ovejas negras que esta sociedad repudia. Pero ese no es el feminismo que me interesa y me cago en toda la fama y prestigio social con la que la gente pretende a veces sobornarme. Porque al final es solo eso, todo esto no es más que un soborno en el que no estoy dispuesta a caer. La razón es bien simple, como he dicho antes pretendo ser feliz, es mi objetivo principal, y no sé cómo podría llegar a serlo sin la diversión que me proporciona ir por ahí diciendo lo que me sale del coño.
El miedo. He visto miedo en donde menos pensé que lo vería pero también he conocido a mujeres tan llenas de valor que la palabra admiración tiene hoy un color diferente. Yo, que creé el hastag #somosmanada (y del que estoy tan orgullosa) reivindico hoy el de #soylobaesteparia. Porque ambas cosas son necesarias.
Hay ojos llenos de vida, los he visto. Este domingo, sin ir más lejos, en el taller de Sanlúcar. Hay miradas que conmocionan, por la pelea interna que hacen adivinar, por la honestidad consigo mismas. Con eso me quiero quedar, porque este va a ser el año del buen rollo.

Taller El cazado cazado en Madrid 14 y 16 de julio 2013


¿Cómo era eso de que cuando una puerta se cierra otra se abre? El mismo día que se cancela el taller de Córdoba tengo el placer de anunciaros que el número de inscripciones al taller de Madrid ha sido tan grande que estamos pensando en hacer otro el día 16 de julio para que las mujeres que están en lista de espera no se queden sin asistir ¿Te interesa? Escribe a info@aliciamurillo.com
TALLER EL CAZADOR CAZADO EN MADRID
Precio: 15 €
Día: 16/7/2013
Hora: de 16 a 21h 
Lugar. te lo comunicaremos cuando hagas tu reserva de plaza, es un sitio muy céntrico

Cancelados concierto y taller en Córdoba

Pues con todo el dolor de mi corazón y pidiendo mil disculpas  tengo que informaros de que definitivamente se cancelan tanto el taller como el concierto previstos para este sábado en Córdoba por razones completamente ajenas a mi voluntad.

Empiezo a pensar que tengo un gafe con Córdoba porque la última vez que intentamos organizar el taller me puse tan enferma que hubo que anularlo también.
En fin, espero de corazón poder ir muy pronto. Ojalá se cumpla.

Esa diagonal

Esa diagonal la conocemos todas. Es una que marcan los machos en la calle, se desvían de su camino y a medida que avanzan se van acercando más y más a ti, hasta que te cortan el paso o te tocan el culo o te susurran algo al oído o hacen que te desvíes y les dejes paso, marcando así el territorio y su superioridad. El agresor y la sociedad entienden (y te hacen entender) que si no te apartas es porque o bien eres gilipollas y no te has enterando de como están las cosas o bien eres una fresca y en el fondo lo que buscas es que te metan mano. También puede ocurrir que te estés enfrentando a la jerarquía masculina, en cuyo caso te mereces que te hagan recordar cuál es tu estatus de mujer en el espacio público a base comentario o gesto soez. Soy de estas últimas.

Ayer caminaba hacia el trabajo. Dos hombres (españoles, jóvenes, perfectamente vestidos al estilo clase media, perfectamente aceptados como “normales”) venían en dirección opuesta a mí. Uno de ellos empezó a marcar la diagonal. Lo vi, no me aparté, levanté la cara, nos cruzamos sin tocarnos pero a un milímetro de distancia. En el momento justo su cara se giró y me arrojó al oído un gruñido, un gruñido de cerdo. 

Despertares


Voy a despertarlo por la mañana pero ya no duerme. Se ha escondido debajo del edredón y hacemos como que me da un susto aunque los dos sabemos que es mentira. Nos reímos ¿Me ayudas a vestirme? No, ya eres mayor, vístete tú solo. Pero al final lo ayudo. Mamá, te voy a decir una cosa pero no te pongas triste. Vale, dime. Yo hubiera preferido no existir ¿Por qué dices eso? Porque no me quiero morir, pienso que me voy a morir y eso me pone triste. Pero no sabemos qué hay después de la muerte, a lo mejor no hay nada y entonces es como si no hubieras existido o a lo mejor hay algo bonito, nadie lo sabe. No, mamá, sí hay gente que lo sabe, la abuela Herminia sí lo sabe. Cuando voy a la piscina y me da miedo nadar yo siento la fuerza de la abuela Herminia y ya  no me da más miedo. Yo no creo en dios, yo creo en la abuela Herminia y en los dinosaurios.