Put the blame on me, boy

¿La culpa es de Mohamed VI, que malvende el país a cambio de obtener beneficios en sus empresas particulares?.

¿La culpa es de Zapatero y Sarcozy, que hacen acuerdos con Marruecos para que la clase empresarial europea pueda bajar al moro a explotar a los más pobres?.
¿La culpa es de los/as marroquíes que no se quejan y aceptan con infinito estoicismo cualquier situación laboral, por precaria que ésta sea?.
¿La culpa es de los/as europeos/as que se acuerdan de la situación de los magrebíes sólo cuando una fábrica cierra en, pongamos, Logroño, para abrir en, digamos, Rabat, porque la mano de obra allí es más barata?.
¿La culpa de de nosotros/as, los/as cooperantes, que trabajamos por las mañanas en asociaciones humanitarias y por las tardes en el tiránico sector turístico?.

Marruecos de andar por casa

Nos llaman valientes, a David y a mí, también inconscientes y se me hace de lo más raro. Dicen que una niña adoptada de diez años es demasiado grande, que un país en dictadura es demasiado castrante, que una profesión bonita casi no es un trabajo. Y tienen razón en todo, pero cada mañana David y yo nos despertamos a la voz de mando del tirano de Iván que pide guerra, leche, energia e ir al cole. No hay tiempo para pensar mucho, unos cuantos besos y el día comienza. Y hay que ir a hablar con el contable y pagar la factura de la electricidad. Si es lunes preparar la clase, si es martes preparar la cena, si es miércoles ver a F y a los demás, si es jueves ensayar, si es viernes o sábado cantar. Cantar para los ricos, cantar sólo para mí, cerrar los ojos y salir volando del recinto con las piscinas de luces violáceas, alejarme de las putas enfundadas en sus trajes de falso Armani, del perfume a ambientador caro y pestoso, de lo peor de Francia… ya no estoy, soy sólo aire que vibra y ya no hay adolescentes esnifando cola en la puerta del hotel, ni H de 12 años trabajando en la tienda de comestibles a cambio de propinas, ni T que quiere ir al cole y su padre no lo deja… hay, entonces, sólo voz. Y ese es el único momento en el que mi vida se parece a la de un superheroe, el único momento en el que me elevo del suelo. Por lo demás, Marruecos es cotidiano, en serio.

De visita en mi casa

En la burbuja todo está en orden. Hay muchas cosas, casi todas nuevas. Hay promesas, hay futuro, protección, subsidios y quejas. La gente aquí se queja.
Por estos lares ando, aún de paso, preparando la vuelta definitiva. Últimamente me ha invadido una soberbia enorme, me parece que si me voy de Marruecos ya no va a haber una clase de música en DT los miércoles por la tarde y que cada mes y medio nadie llevará dos sacos con ropa de bebé al orfanato de I.

Nuevo recital de Alicia Murillo, vídeo promocional

Como ya os anuncié hace unas semanas andamos cociendo un nuevo proyecto. Lo mejor de esta historia, como siempre, lo personal. Por una lado haber conocido a Juanlu, operador de cámara y editor del vídeo, que llegó a mi vida a golpe de Google y click acertado. Hemos coincidido en lo profesional y en lo norteafricano. Esto no se quedará así, vamos que no, dentro de nada concierto benéfico para el Sahara en Utrera, quién no venga se lo pierde. Y, además, claro, reencuentro con El Pájaro que no necesita presentación en este blog, es viejo amigo de todos/as. Qué meneo más bueno de teclas tiene este hombre y yo sin saberlo, a ver, tanta zanfoña y tanto medievo…

Por último dar las gracias a todos los que habéis colaborado de manera indirecta: David y Vicente.

Y sin más dilación os dejo el vídeo promocional, espero que os guste y espero también vuestras opiniones y críticas. Dentro de unos días colgaré más vídeos del proyecto, para los jartibles. Besos.

Despertares

Aguafuerte y aguatinta de Ana Matías

F sueña constantemente y las únicas cosas que le hacen salir de ese sueño son la compañía de sus amigas o las muestras de cariño de cualquier persona, en especial la de sus cuidadores/as. Si no se dan esas dos circunstancias F permanece ausente, la mirada perdida y confusa dirigida a la nada. Cuando las maestras reclamamos su atención, su rostro describe un desgarrador debate interno entre una F que quiere evadirse y la otra que se esfuerza por aprender, por relacionarse, por comprender el caos que significa para ella este mundo.

Ayer Mme. T, que sabe lo del proceso de adopción, coló a F en mi clase. Me guiñó un ojo y la hizo entrar. La experiencia me ayudó mucho porque no tuve más remedio que tratarla como a una más y mi objetivo personal en estos momentos es el de no hacerme ilusiones. Yo, como ella, también tiendo a la evasión de la realidad, que en esta ocasión no es otra que muchas posibilidades de que la adopción no se lleve a cabo.

Hemos construido unas maracas preciosas con latas de refrescos. Pedí que cada niño hiciese un dibujo para decorarla. F usó un solo rotulador, de color marrón. Dibujó una pequeña figura, que al principio me pareció algo así como un bichito o una mariposa, pero que resultó ser una niña pequeña. La figura estaba rodeada de una flor y decenas de objetos sin forma precisa. Le pregunté qué eran y, según la traductora, F no pudo explicarlo, no lo sabía exactamente aun habiéndolos dibujado ella misma.

Creo que F vive en algún sitio que no es DT, ni Marrakech, ni la Tierra. No vive en nuestro mundo porque nuestro mundo la asusta y la confunde. Simplemente no lo entiende, no identifica las cosas que hay en él como propias. Pero nuestro mundo también le fascina y esa es mi esperanza y la de todos/as los/as que la queremos. No sé si logrará despertar algún día pero desde mi punto de vista sólo con la adopción tiene alguna posibilidad de hacerlo.

Mi visión personal del conductismo, el cognitivismo y demás teorías de amaestramiento humano

Ayer vi La Ola de Dennis Gansel. Como estos días empleo mucho tiempo en preparar mi primer examen universitario, precisamente de Psicología de la Educación, tuve ayer esa sensación de que todo se cierra en espiral, como cuando te cortas el pelo y tres o cuatro de tus conocidos lo hacen también en la misma semana o cuando alguien de tu familia va a ser madre/padre y se te quedan preñadas en el mismo mes cuatro conocidas más. De esa misma manera en los últimos días la vida me hace llegar por diversas vías el siguiente mensaje: educar es, a fin de cuentas, amaestrar. Así de triste, así de fácil, así de peligroso, los seres humanos somos maleables.

A menudo me pregunto por el impacto de mi labor como maestra aquí en Marruecos. Yo sé lo que quiero conseguir de mis niños/as y también sé qué es lo que la dirección de los centros donde trabajo no quieren que consiga. Cada cual aspira a un mundo diferente y los/as niños/as son nuestros instrumentos. Por muy nobles que sean nuestros sentimientos hacia ellos/as, aunque les estemos deseando el mejor de los futuros, lo que hacemos al fin y al cabo es plantear sus vidas en la dirección que creemos más oportuna. Yo quiero que piensen por ellos/as mismos/as, que no obedezcan de manera sistemática, sin plantearse el por qué de las cosas, que sean valientes, que aprendan a admitir sus errores, a afrontar sus límites y a superarlos. En principio son objetivos justos y positivos, pero todo ello lo hago porque quiero que este sea un mundo parecido al que añoro. Un mundo sin represiones políticas ni religiosas, sin manipulaciones mediáticas, un mundo sensible. Debajo de todo el bien que les deseo está todo el bien que me deseo.

Los/as que nos dedicamos a la docencia así como los/as que somos padres o madres tenemos una responsabilidad tan delicadamente importante que es, por definición, imposible estar a la altura de las circunstancias.

A menudo, y por finalizar con otra referencia cinematográfica, cuando tengo que tomar una de esas decisiones complicadas que atañen al futuro de Iván, me acuerdo de la escena de El Bola, de Achero Mañas, en la que un padre tatúa al hijo aún púber. Sea bueno o malo, mi rastro permanecerá por siempre tatuado en la vida de mi hijo.

Dictado del príncipe saudí, de sus cinco putas y de cómo toda la corte aplaudió

El blog se me escribe solo. De veras gracias a los que me decís que os gusta, a todos/as los/as lectores/as fieles, pero el mérito es de la vida, yo sólo copio y pego. Una vez me dijo Jesús Conde que cuando hay carencia de inspiración podemos hacer dos cosas: o ponernos a trabajar duro o irnos de viaje. Marruecos me dicta. Ayer mismo entró en el lugar donde trabajo un príncipe saudí con su corte de putas y su rebaño de pelotas. Al salir pagó una cuenta de más de medio millón de las viejas pesetas. Yo copiaba, copiaba, copiaba y recopilaba en mi memoria para al llegar a casa contaros de las curvas, las de las barriguitas de ellos y las de las caderas de ellas. Era imposible no mirarlos/as, me podía la curiosidad.

Cuántas vidas diferentes, cuántas visiones del mundo, cuántas justicias, cuántos calidoscopios… me pasan delante cada día, en el supermercado, en los suburbios, en los hoteles 5 estrellas deluxe, en los orfanatos, en el aire, en la historia, en los periódicos, en internet. Yo quiero comprenderlo todo, pero no se puede.

El khol pakistaní nos toma el pelo, es el efecto boliwood que te atraviesa y te dice que esos, son los únicos ojos. Nunca vi mujeres más bellas, eso me hizo el khol. Bebían alrededor de la mesa y de él, porque sólo él hablaba. Uno de los señores de barriga curva se levantó a acomodarle los cojines. Al final de cada estándar todos aplaudían enérgicamente porque él había decidido que yo cantaba muy bien. Los paseos al baño de las mujeres petrificaban el ambiente porque realmente ese kohl, las intensas matas de pelo negro hasta el culo y toda esa carne abundante tan bien meneada, hacía que todos/as los/as presentes no pudiésemos más que suspirar y soñar.

Un viejo refrán dice: el cliente saudí, el proxeneta libanés y la puta marroquí.

¿A que se me escribe solo?