No hables si no te toca


Si no puedes quedarte embarazado, no opines sobre el aborto.

Si no eres lesbiana, no estás legitimadx a opinar sobre temas como la adopción para parejas de mujeres, discriminación lésbica o violencia entre lesbianas.

Si eres blanca y europea, no le digas a una africana o a una musulmana iraní como debe hacer su revolución sexual.

Si no tienes hijxs ni realizas labores de cuidado, no opines sobre la maternidad, ni sobre qué tipo de cobertura sociolaboral nos conviene a las amas de casa.

Si nunca te has prostituido, no digas qué es lo que las putas necesitan.

Si eres hombre, no opines sobre qué te parece el feminismo.

Pero no se trata de que ignores estos asuntos, se trata más bien de que…

…abras tus orejas y escuches qué tienen que decir las que tienen un útero para quedar embarazadas y abortar, las cuidadoras, las amas de casa, las madres, las lesbianas, las musulmanas, las negras, las putas y cualquier persona en posición de discriminación social y de que te enteres exactamente de qué es lo que reivindican. Acto seguido estaría bien que preguntases  cómo puedes serles útil.

Romanticismo 3.0


Inicio de sistema: dependencia económica y jurídica. Nos formamos, nos independizamos, nos hacemos autónomas y emancipadas y…
Romanticismo 2.0: dependencia emocional. Nos damos cuenta del engaño, la lucha se hace más sangrienta. Resistimos con la esperanza de que un día todo será diferente. Surge la autodefensa feminista y…
Nace el Romanticismo 3.0. Cuando ya creíamos que lo habíamos visto todo, el patriarquito que llevamos dentro nos la vuelve a jugar: las nietas de las dependientes económicamente, las hijas de las adictas emocionalmente, representamos la nueva generación de románticas, esas que creen que es posible tener una relación heterosexual basada en la igualdad. Nos creímos fantásticas, pensábamos que podríamos crear una burbuja en nuestras casas, en nuestras camas, aislar nuestro amor de la mierda de fuera. Todopoderosas. Como nuestras abuelas, que aspiraron a santas. Como nuestras madres, que aspiraron a super-mujer. Nosotras aspiramos y aspiramos toda la mierda de nuestras relaciones con tal de hacerlas perfectas, feministas, igualitarias.
Mujeres heterosexuales, las inteligentes digo, las fuertes, las solitarias que ansiáis ESE sueño: no existe. Y mientras antes lo aceptéis antes empezaréis a bailar. Os nombraría a todas pero tengo un profundo respeto por vuestro dolor. Ánimo, queridas, hay más tiempo que vida. Yo no pienso desarrollar una enfermedad autoinmune y siempre (n)os quedará el lesbianismo político.

Este viernes presento el libro "Una mala mujer", de Montse Neira

Regalos que da la vida, este viernes tendré el honor de presentar el libro de Monste Neira:

Si estás en Sevilla el próximo 19 de abril, a las 19 y tienes interés, curiosidad y ganas de conocer el libro «UNA MALA MUJER. La prostitución al descubierto», a través de su autora, Montse Neira, sólo tienes que acudir a la Librería Relatoras (Relator, 44 – 955327245 –
relatoras@autorasenred.com).
¡Y luego, a la Feria!

http://unamalamujer-montseneira.blogspot.com.es/

¡No existen!


Inicio mi premenstruación y me he tomado un early grey bastante cargado. Éxtasis. Las ideas se me apelotonan en la cabeza y sé que todas irían a buen puerto si tuviese vida para poderlas llevar a cabo. Debo renunciar a alguna o al menos aparcarla para el futuro. No sé si sabrán esperar, si no, las habré perdido para siempre. Debo aceptar esas  muertes chiquitas, son semillas que se funden en cloacas, como el óvulo que hoy mi cuerpo empieza a despedir. Hijas que no tuve.
He escrito estas cosas en Facebook en las últimas horas. Cada una de ellas podría haber sido un post. Se me agolpan en la garganta y no quisiera tener que frenarlas, pero no me da la mañana ni vuestra paciencia para tanta línea:
“Mujeres heterosexuales, las inteligentes digo, las fuertes, las solitarias que ansiáis ESE sueño: no existe. Y mientras antes lo aceptéis antes empezaréis a bailar. Os etiquetaría a todas pero tengo un profundo respeto por vuestro dolor. Ánimo, queridas, hay más tiempo que vida”
“Que lo sepan todas: ¡NO EXISTEN!”
Quiero un teatro barato y necesario. Quiero sinceridad y aniquilacón del ego, desnudez, recursos mínimos y arrojo. Quiero subirme al escenario llevando conmigo a mi persona. Solo a mi persona. Nada más y nada menos”
“Somos las estafadas”
En mi barrio vivieron (aún resisten) un grupo de transexuales muy devotas de la Esperanza y de la Virgen del Rocío. Cuando era pequeña las veía pasar, cada año, en su carreta, vestidas con colores chillones, eufóricas, bellas, impresionantes, subversivas, desobedientes, indignantes. Cantaban y tocaban las castañuelas, las flores adornaban sus moños. Decían palabrotas y llevaban al cuello la imagen de una diosa a la que veneraban. Ver pasar la hermandad de Triana era mágico para mí porque las podía ver a ellas. Y porque sabía que en una de las carretas aparecerían las otras diosas: Paca Rico y Lola Flores. Las amaba. Las amaba a todas ellas. El patio del colegio se revolucionaba. Las maestras no lograban meternos en clase. Las niñas uniformadas bailábamos y cantábamos. Zapateos, vuelas, giros, las faldas de los uniformes volaban, las bragas al aire y ningún niño delante para burlarse de ello. La promesa incumplida de siempre: el año que viene me voy al Rocío con ellas, me voy andando detrás de la carreta de las maricas o de Lola. Tengo que ir con ellas, ese es mi lugar, tengo que estar con ellas.
Unos días después yo las esperaba en la calle Castilla. Las volvía a ver pasar ya demacradas. El maquillaje derretido por el calor y el polvo del camino, los vestidos arrugados, resacosas, decadentes, destruidas, vencedoras, vencidas. Muertas. Desde la acera, cogida de la mano de mi padre, las observaba sin comprender qué era esa tristeza que me invadía. Las niñas andaluzas no podíamos llorar porque la tristeza se nos negó.

El conejo de Alicia de abril: Cambios hormonales


Este vídeo va dedicado a Erika Irusta, para agradecerle todo el trabajo de investigación y divulgación que está haciendo sobre la menstruación y los cambios hormonales en los cuerpos de las mujeres.

Si queréis más información sobre Erika podéis consultar su web. Precisamente estos días ha inaugurado este maravilloso proyecto on-line.

Espero que os guste el nuevo vídeo ¡Salud, hemanas!

Gracias, ya me reivindico yo sola

Últimamente cuando oigo la palabra sororidad me echo a temblar. También me echo a temblar con palabras como empoderamiento, cuidados, diálogo, educación o autodefensa. Me dan mucho mal rollo esas palabras, no lo puedo remediar, diré más, últimamente me está dando mal rollo hasta la palabra feminismo. Mira tú qué postmoderna que estoy, la frase anterior es casi más cool que decir que Jordi Évole es un machista gafapasta. Pues sí, queridas, así por seguir en mi línea de hacer amigxs on line, si esta revolución implica tener que ser tan plasta, entonces no es mi revolución. Las palabras son un arma de doble filo, las palabras se usan y usan y luego se convierten en políticamente correctas… y eso sí que no, antes muerta que políticamente correcta. ¿Educar a un asesino? ¿reinsertar a un violador? ¿empoderarme para ser cómoda? ¿dialogar con quien no me escucha? ¿no llevar minifalda como método de autodefensa? …pues va a ser que no.

Si el feminismo fuese un club, ya me habrían echado, de eso estoy segura, pero afortunadamente no lo es, mal que le pese a algunas, esto es más bien una verbena de barrio. No os voy a dejar tranquilas, nenas, no voy a permitir que reivindiquéis en mi nombre. Yo crío a un niño, luego yo decido si quiero o no quiero cotizar a la Seguridad Social y cobrar un sueldo. Montse Neira es prostituta y es ella quien decide sobre su situación vital. Andrea Momoitio es bollera y no va a permitir que nadie se ponga la etiquetita molona en la solapa de lesbiana política si lleva a cenar a su novio el día de Navidad. Quien la lleva la sabe, y esto es tan antiguo ya que cansa. Se lo decían a la Campoamor cuando reivindicaba el voto femenino: las mujeres no han estudiado y tienen el coco comido por la iglesia. Y va ella y responde: “la libertad se aprende ejerciéndola”. ¿Perdona? ¿Se aprende? ¿Qué tengo yo que aprender de quién? Los unos llamando a las mujeres ignorantes y la otra admitiendo que lo eran pero diciendo que se nos pasaría con el tiempo ¿Perdona? ¿Ignorante? Ignorante lo serás tú y deja de reivindicarme en ese tono que cuando me cabreo saco el móvil y hago unos cazadores cazados que quitan to el setío ¿Os queréis creer que últimamente me han entrado ganas de grabar a mujeres de estas?. Va una y me dice muy trágica ella: “¿Tú que te crees, que somos los machos esos que grabas por la calle? ¡No, nosotras somos tus compañeras!”. Ya, ya…

Que no es que yo no le esté agradecida a la Campoamor, vamos a ver si me explico, que yo la adoro, que gracias a ella puedo ir a votar para que mi voto no sirva absolutamente de nada, que ella es Santa Clara, que con su foto me excito, que sus cejas inspiraron las mías, que soy devota de su recorrido (a las clásicas ni tocarlas, por diosa, que luego me saltan al cuello, por la Beaovoir no pasan los años, of course). Pero que pedantería en el feminismo tenemos pa’ tres revoluciones también es otra realidad que debemos admitir.

Y yo sigo haciendo amigas, verás cómo me van a poner.

En fin todo esto para deciros que quiero cotizar y cobrar por mi trabajo como cuidadora y que todas las madres de mi generación que conozco también quieren hacerlo (lo que no significan que todas las del mundo quieran hacerlo, significa que yo no conozco a ninguna, nada más, haya calma). Mi madre en cambio no lo ve claro, ella es de Clara. Mi madre me crió en aquellos años en los que parecía que tener un título universitario expedido por una universidad patriarcal (es que hay alguna que no lo sea), iba a significar la liberación de las mujeres. Le agradezco en el alma mi formación, yo por mi madre mato, pero desde aquí te informo, mami, nos timaron una vez más, seguimos siendo las esclavas. Somos ahora esclavas con título, pero la escobilla del wáter la seguimos limpiando nosotras en el 90% de las casas.

Iván, El Tortuga


Mami, tengo que decirte algo importante (se pone muy serio y hace un silencio), mamá… yo no tengo cerebro, dentro de mi cabeza hay pelo, mucho pelo. Las puntas se me salen y por eso el pelo no deja de crecerme. Lo sé, es impresionante. Otro día su cerebro no es de pelo, pero tampoco es de “carne rosa” como el del resto de la gente. Mi cerebro es de números, mami. Ponme cuentas, de las de llevarse, más cuentas mamá, ahora de las de dividir y ponme luego más. Y junto al desayuno le dejo dos o tres restas de esas de llevarse. Mi cerebro no es como el de los demás, no es de carne rosa. Bueno, un poco sí, hay un cachito de carne rosa, pero el resto de mi cabeza está llena de números. Hoy estoy mezclado, estoy triste y contento al mismo tiempo. Triste porque papá se va al cine y me quiero ir con él. Alegre no sé bien porqué. La mayor alegría es irse a Moraira en verano, porque tengo una piscina y puedo jugar con mi prima y hacer lo que yo quiera. Un hermanito es lo que más deseo en el mundo, eso y una furgoneta para jugar con él dentro. Ponme más cuentas ¿Sabes que los días no se van a acabar nunca, mamá? Cuando todos hayamos muerto, cuando ya no quede nada, seguirá habiendo días. Yo soy dueño de mi vida. Iván, deja ya de gritar, me estás volviendo loca, cállate ya, copón. Cállate tú, copona. Se ríe, mucho, mucho, por las cosquillas que le hace su padre, se ríe, se ríe, se ríe, con la corriente limpia y fría que es su risa, se ríe, se ríe, se ríe. De pronto para y llora. Lloro de felicidad, papá, porque te quiero mucho.
Soy el más lento, siempre termino las fichas el último ¿Antes de que yo naciera tú ya sabías que yo iba a ser el más lento de la clase? Tortuga ¿Cómo lo arreglamos?
A los naranjos ya les han salido las flores blancas. Ya huele todo a zumo de limón con canela.