La procesión infantil

La línea que separa lo cultural de lo religioso es fina y afilada. No me gusta que me vistan al niño de costalero y mucho menos sin mi permiso y menos si es dentro del horario escolar y menos aún en un centro de enseñanza pública. No me gusta, mire usted. Y otra vez mi vehemencia y el dar la nota y es que el mundo que yo tengo en la cabeza es tan diferente del que me encuentro todos los días después del desayuno que a veces no doy crédito. Pero, de verdad ¿Tan difícil es?¿Tan complicado resulta entender que el/la que tenemos delante es diferente a nosotras/as?¿Tanto chirría una piel de tonalidad oscura, unos ojos rasgados, un velo, un señor que ama a otro señor o una madres que, simplemente, no quiere ver a su hijo vestido de alguien que se tortura el cuerpo por fe? Dice la señora directora que mientras que ella esté al mando no entrará una niña con velo por la puerta del centro pero que cruces al cuello sí, todas las que queramos, y dice también que si interpongo una reclamación en Delegación por lo de la procesión ya se encarga ella de anular una por una todas las celebraciones, que si no se celebra la Semana Santa no se va a celebrar nada, ni carnaval, ni fin de curso, ni nada de nada.

Ya veremos. En principio me quedaron tres opciones: o el niño de costalero o el niño perdiendo un día de cole o el niño solito en la biblioteca mientras sus compañeros/as adoraban la caja de cartón. Menos mal que el Iván es mucho Iván. Llegado el momento y por su propia iniciativa (doy mi palabra de honor de que lo he dejado al margen de toda la polémica) le dijo a su profesora que él pasaba de procesión, que lo acompañara a dar un paseo y a leer un libro.
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6 thoughts on “La procesión infantil

  1. Sí, Lola, hay que confiar en su capacidad de razonar, pero dándole opción a ello. Para que mi hijo pudiese elegir yo primero me lo tuve que currar un poco. Primero entregué a la tutora la autorización para que el niño asistiera a la dichosa cofradía con la siguiente indicación: llegado el momento pregúntale qué quiere hacer, si irse a dar una vuelta contigo o asistir a la procesión. La maestra hizo lo que le pedí e Iván nos dejó a todos a boca abierta con su reacción. Estoy muy orgullosa de él, no porque hizo lo que yo hubiese hecho sino porque no siguió a la masa como un borrego a pesar de su corta edad. Pero ese tipo de reacciones hay que fomentarlas desde casa y desde los colegios. No podemos decir: es sólo una procesión, no tiene importancia. Todo tiene importancia a esa edad. Los mensajes que les mandamos se quedarán para siempre en su mente. Créeme, estudio magisterio, sé de lo que hablo.

  2. Muy grande tu nene! Yo recuerdo perfectamente (afortunadamente no de tan chiquita porque hasta los 10 años fui a un colegio privado totalmente laico) la lucha diaria contra lo de “ah, tu no vas a hacer hora de religión, y eso? Pero tú qué eres?” (supongo que la pregunta iba dirigida a saber si profesaba otra religión) o la misa a principios de año que organizaba mi instituto y francamente no se lo desearía a nadie y menos a los niños pequeños.
    Italia oficialmente es un país laico, pero que no las bodas homosexuales (ni nada que se le parezca), que si eres solter@ no puedes adoptar niños, que si quieres un hijo tienes que irte al extranjero para hacerte la inseminación artificial porque aqui no se puede si no es por razones médicas y con el semen de tu marido…
    Francamente lo que me repatea (y que hizo que en la adolescencia llegara a niveles de oposición bruta a cualquier cosa que tuviera algo que ver con el concepto mismo de religión) es la presunción de esta gente de tener LA VERDAD y por ende de decidir qué es BUENO y la tranquilidad de los que no están del todo de acuerdo en aceptar que esto sea asi.
    Lo dicho, muy grande tu niño, pero qué bonito sería si no le obligaran a demostrarlo!

  3. Hola Giu,
    Qué bien verte por aquí.

    Cuando yo era pequeña iba a un colegio laico (por llamarlo de alguna forma) pero con uniforme y sólo de niñas. Pensé que visto el anarcofeminismo que impera en mi vida el colegio no había tenido tanta importancia en mi forma de ser al fin y al cabo pero al volver a España y reencontrarme con la generación de mujeres que allí se educó me he dado cuenta de que sí que la tenía. La mayoría de mis amigas de entonces (no todas, claro) llevan por banddera eso de “como una madre no hay na'”.

    En cuanto a mí ahora creo que soy tan femnista precisamente por oposición a todo aquello. Yo tampoco estudiaba religión (en clase éramos sólo tres) pero nunca me sentí desplazada. Diferente sí, pero eso me encantaba. Siempre crecí siendo consciente de que mi familia, mi educación, mis valores eran diferentes a la de la masa católica y eso me hacía feliz.

    Un beso y espero que ten encuentres mejor.

  4. Gracias al filtro de mensajes puedo impedir la publicación de este tipo de mensajes. En esta ocasión he decidido publicarlo para que lxs lectorxs podáis comprobar por vosotrxs mismxs el odio que las reivindicaciones feministas generan. A ver si a fuerza de mostrarlos consigo que dejen de llamarme exagerada. La misoginia está por todas partes y es brutal.

Si vas a comentar debes saber que: si eres hombre tendrás menos posibilidades de que te lo publique y que si me insultas o hablas con tono paternalista o faltón no tendrás ninguna. No acepto opiniones, ni consejos, soy así de chula. Adiós.

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