Filosofía urbana

FILÓSOFO URBANO Nº1: El otro día paseaba yo por mi barrio. Detrás de mí caminaba una madre con su hijo (de unos siete años). No pude evitar escuchar la pregunta esencial, importante, básica para poder seguir viviendo: Mamá ¿Qué es el suelo? ¿Cómo lo han hecho? Tampoco pude evitar girar la cabeza para poder ver con mis propios ojos el rostro despierto e interrogante del niño y la carita descompuesta de la madre que me dijo con voz entrecortada: Es que últimamente me lo pregunta todo… La pobre mujer se dedicó a hablarle del cemento y de unos señores que mandaba el ayuntamiento. Improvisó una de esas respuestas salvavidas, que ideamos las madres y los padres, en las que confundimos el qué con el cómo, la esencia con la apariencia. Hacemos lo que podemos.

FILÓSOFO URBANO Nº 2: En el autobús un niño de cuatro años mantiene esta conversación con su madre:
-Ya vamos a llegar a Sevilla, mamá.
– Pero cariño ¿Qué dices? Si ya estamos en Sevilla.
-No, no estamos en Sevilla, estamos en el autobús.
-¿Y dónde está el autobús?
-Mamá, qué cosas tienes, dónde va a estar, pues aquí.

(Señores, señoras, esto es lógica y de la buena).

FILÓSOFAS 3 y 4: Conversación entre dos mujeres de edad avanzada que se lamentaban lánguidamente acerca de su viudez en la puerta de la farmacia:
– Si no fuera por mi nieto no tendría ganas ni de levantarme de la cama.
– Yo estoy muy mal.
– Yo ya estoy mejorcita, lo suyo es tan reciente… pero es que me he quedado tan sola. No me hago a la idea.
– No se puede hacer una a la idea, es algo que no conseguiremos jamás asimilar. Sabes que tiene que ocurrirte, porque le pasa a todo el mundo, uno de los dos se debe ir primero, pero por más que te lo dice tu cabeza, eres incapaz de aceptarlo.

Las voces de las dos señoras sonaban dormilonas y tristes y me hicieron pensar en una vida sin David. La idea me pareció tan lejana como absurda y de pronto me encontré razonando de manera exacta a como la señora había indicado: sí, algún día nos ocurrirá, le pasa a todo el mundo, uno de los dos debe irse antes, pero aún falta tanto.
…un escalofrío me recorrió la espalda.
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3 thoughts on “Filosofía urbana

  1. Pues sí. Yo defiendo la idea de que la verdadera filosofía -por no decir la verdadera literatura- está en la gente de la calle, en el día a día, en las verdades admitidas en momentos tan sencillos como ir a comprar el pan.

    Pero es que el segundo, el del chavalito de 4 años… es descojonante.
    :+

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