Una harira cada cuatro meses


¿Qué necesidad tienes de colgar esas cosas en internet? Me preguntó ayer un amigo. Hacía más de cuatro meses que David y yo no salíamos a cenar (cosas de ser padres, no tener mucha pasta y además no encontrar baby-sitter) de manera que me dije ésta es mi noche, no voy a hablar de orfanatos, no voy a discutir la política del rey, no quiero dar explicaciones sobre lo absurdo de mi vida… ésta es mi noche, sólo quiero ir a un restaurante barato, comerme una estupenda harira calentita, echarme unas risas con mis amigos y volver a casa cansada y feliz. Pero seguimos nuestro paseo saliendo de Jma Fna y la pregunta me martilleaba la cabeza ¿Qué necesidad hay? El frío de la noche de diciembre me helaba los pies y la harira se hacía cada vez más apetecible ¿Qué necesidad tienes de andar provocando problemas?.
En Jma Fna hay una señora que vende galletas. Hay muchas, todas con niqab, pero ésta no lleva niqab, lleva hijab aunque eso no tiene mucha importancia porque lo que le pesa a esa señora no es el velo, es el bebé de 14 meses que lleva a la espalda, dormido, el frío de diciembre y sin harira que llevarse a la boca. También le pesan, supongo, los otros dos críos que se agarran a sus faldas, medio descalzos. Yo no puedo, no sé salir a la calle, dejar a mi hijo con la baby-sitter y comerme una harira en Jma Fna. No sé olvidarme de todo ni si quiera una noche. Hago como que sí pero me aguanto las ganas de llorar en tres esquinas del paseo. ¿Y qué necesidad tengo de colgarlo todo en internet? ¿Y por qué mi Marruecos no tiene nada que ver con el Marruecos de otros europeos que conozco aquí? ¿Por qué ellos me hablan de la sonrisa, del sol, de la felicidad? ¿Por qué ellos me preguntan por la necesidad de complicarse la vida? Te vas a buscar un problema un día de estos, del Sahara no se habla, ya lo sabes, ya lo sé.

¡Apoyemos a Aminatu Haidar!

Os invito a realizar el siguiente acto de protesta a través de la red:

1. Copie y pegue en el cuerpo del mensaje:
«Aminetu se nos muere. Le ruego que actúe rápidamente para que Aminetu Haidar pueda volver a El Aaiun sin condiciones y reunirse con su familia»
2. En «ASUNTO», ponga lo que le parezca oportuno, pero siempre desde el respeto.
3. Dirija el correo a:
acreditaciones@mpr.es, maciej.popowski@europarl.europa.eu, epmadrid@europarl.europa.eu, sonia.dona-perez@diplomatic.gouv.fr, InfoDesk@ohchr.org, dirk.debacker@consiliu.europa.eu, eurobarometer@ec.europa.eu, leonor.ribeiro-da-silva@ec.europa.eu, ofiprensa@psoe.es, atencion@pp.es, cdc@convergencia.cat, comunicacion@izquierda-unida.es, prensa@upyd.es, prensa@coalicioncanaria.org.
Le llegará a: La Moncloa, Parlamento Europeo, Oficina del Parlamento Europeo en España, Eliseo, Naciones Unidas – Alto Comisionado de Derechos Humanos, Consejo de Europa, Comisión Europea, y partidos políticos de España: PSOE, PP, CIU, IU, UPyD, Coalición Canaria.

Siempre presentes

Aminatu Haidar, activista saharaui.

Zahra Boudkour, la presa política más joven de Marruecos.

S ha venido a verme esta tarde, por sorpresa, como siempre, los ojos vidriosos que sonríen a medias, cansados, con la máscara que imita la normalidad. La bes? Sí, va todo bien gracias a Alá. Venga S, no me jodas, entonces por qué tienes esa mirada tan triste. Pisamos el mismo suelo, respiramos el mismo aire, mis ojos son marrones como los suyos y ni si quiera nuestra piel es diferente: ambas somos morenas claras. Ella parece trianera, yo me camuflo con las demás mujeres de Daoudiate en cuanto me coloco una yilaba. Pero se trata de un espejismo porque en realidad nuestras vidas son radicalmente diferentes. Mi casa está al otro lado del estrecho, con ayudas estatales que aguardan mi regreso de emigrante, con una vida repleta de libertad. Ella está enfrente de mí y al mismo tiempo está en otro planeta. Es un planeta donde ella sola se exilio, con la ayuda y los golpes de su marido, los empujones de sus padres y el qué dirán y el remate de un pasaporte impreso en papel de fumar.
S y su miedo. Aminatu Haidar y su valentía. Zahara Boudkour y las cucarachas con las que convive en una prisión de algún lugar de Marruecos.
Qué nadie se olvide ellas. Ni de las que ocupan las primeras planas de los diarios españoles y gozan de la admiración de occidente gracias al sacrificio que han decidido asumir, ni de las otras, las de las vidas anónimas, como S, que viven creyendo resignadas que el miedo es una barrera infranqueable.

Fotillos

No soy mucho de subir fotos al blog, pero bueno, ya que estas están tan bonitas, ahí van… y ahí va también el link del album completo, por si os quedáis con ganas de más. Son del concierto en el Lope de Vega.
El fotógrafo se llama José Alberto Suárez (muchas gracias artista, te debo un jamón).
Un beso a todos/as.

Con dos vasitos de yogurt

Dos vasitos de yogurt, hilo grueso, un punzón y unas tijeras. Y ya tenemos un teléfono de juguete. Es fácil, sacas las tijeras del bolsillo, cortas el hilo, las vuelves a meter en el bolsillo Alicia, Alicia, métete las tijeras en el bolsillo no sea que algún crío la coja qué haces con el punzón dame eso ahora mismo, no metas las manos en los bolsillos de mi chaqueta nunca más… ¿Se lo puedes traducir? ¿A quién? A él ¿A quién? Se ha ido, da igual. Otro vasito de yogurt, otro agujerito con el punzón, me faltan yogures, saco las tijeras del bolsillo, imposible posarlas sobre la mesa, yo no tengo padre y madre tampoco ¿Dónde aprendiste a hablar francés tan bien, con lo pequeñito que eres? ¿Dónde está el punzón? Te he dicho que no lo cojas, Alicia, Alicia, Alicia… Otro vasito de yogurt, ensartar el hilo por el agujero, guauuuu, ya tenemos muchos teléfonos, vamos a cantar muchas canciones bonitas con esos teléfonos, dame tu teléfono Alicia, Alicia, tu teléfono para llamarte cuando te vayas, yo no tengo mamá ni tampoco papá, él si tiene mamá y papá pero yo no ¿Me llamarás? ¿Vendrás a verme? Vamos a tirarnos por el suelo, como hicimos la semana pasada cuando éramos primero gusanitos y después nos convertíamos en pájaros, qué risa también ladrábamos, otra vez, Alicia, Alicia, Alicia, Alicia, Alicia, por el suelo, sí, dando vueltas, yo no tengo mamá ¿Y tú? ¿Quieres ser mi mamá? ¿Tienes hijos, Alicia? Alicia, Alicia, Alicia. Otra vez, han dicho que quieren escuchar de nuevo la canción y que vuelva a bailar la marioneta india, otra vez, otra canción. Les voy a contar el mito de Orfeo y les voy a cantar Che faró senza Euridice porque adoran que les canten canciones. Les gusta seguir el ritmo con las palmas. Y qué ritmo y qué energía y qué ganas de vivir y qué falta de cariño. Sólo con unos vasitos de yogurt, un trozo de hilo grueso y unas tijeras.

Money, money…

Nunca vi a ninguna señora con burka comiendo en ningún restaurante de lujo de Hivernage. Tampoco vi jamás a ninguna en vaqueros pedir limosnas por la calle. Hay revistas valientes, sí, está Tel Quel y Le Journal, y la gente que escribe en ellas se la juega y seguro que se cree lo que escribe. Yo no digo que no. Yo lo que digo es que justo al lado de cada artículo hay un anuncio de un coche o de un ordenador o de un crédito bancario. Porque al final ¿Quién tiene acceso a esas revistas escritas en francés? Pues la gente que tiene pasta y acceso a escuelas bilingües.

Marruecos tiene una pinta un poco francesa del S. XVIII, sólo que aquí no van a rodar cabezas, aunque a muchos/as burgueses/as les encantaría. La Revolución Francesa estuvo muy bien, sobre todo en lo que se refiere a la teoría de la igualdad porque en eso de plantar las cosas bonitas sobre los papeles a los europeos no nos gana nadie. Pero digamos las cosas como son, la gente siguió con más hambre que un perrito chico. Ese es el plan que yo le veo a la creciente burguesía marroquí. De pronto se ha acordado de comer, verbo de la segunda conjugación y la primera necesidad, y quiere implantarlo en plan masivo, pero me parece a mí que tienen más cuento que Calleja. Y lo mismo digo de los otros, de los del hambre y los velos metreados, ni religión ni leñe, eso es puro control sobre el sector femenino (analfabeto en su gran mayoría).

¿Qué va a hacer el rey con eso y con tantas otras cosas? ¿Qué va a hacer si necesita personal cualificado y universitario pero también necesita mano de obra fiel y devota, de esa que no se queja nunca, de esa que, necesariamente, no debe saber leer y escribir? Si los manda al colegio allí se enteran de lo de la Revolución Francesa, de Marx, del Che… pero si no los educa ¿Quién pone en marcha los ordenadores de las oficinas turísticas? Porque los marroquíes no son los americanos ni los europeos, aquí la lucidez aflora, no se les puede dar carreras de esa técnicas de no pensar ni tener juicio crítico, de esas que nos desea la Comunidad Europea. A un/a marroquí se le da un libro y le da la vuelta tres veces para ver qué pone detrás y en medio de las líneas. Porque el hambre te vuelve listo/a.

Y ahí tienes al rey, que si doy el 50% del patrimonio nacional para educación, que si ahora privatizo las universidades. Marruecos anda a la deriva, sin un objetivo firme. Que Alá salve Marruecos porque los marroquíes no van a hacer nada y los europeos menos.

¿Y cómo he podido yo llegar a amar este país tantísimo? ¿Y Cómo puedo odiarlo tanto al mismo tiempo?