Vanitas

Siempre he escrito. En cuanto me enteré de cómo funcionaba el mecanismo éste de unir letras, palabras, frases me enganché de un modo completamente natural al estúpido ejercicio de contar cosas, reales o ficticias. Ese fue el principio de una cadena de actividades completamente inútiles que, con los años, fui aprendiendo a realizar con mayor o menor destreza. Así hoy, a mis 34, canto, bailo, escribo poesía, bordo a punto de cruz, fabrico marionetas, construyo instrumentos musicales con material de reciclaje, dibujo a lápiz etc., etc. No puedo en cambio realizar actividades ni objetos que se cobren o vendan caros. A saber: todas lo demás que no he nombrado y que aparecen en los periódicos como ofertas de “trabajo normal”. Y es que esto de escribir un blog no tiene ningún sentido, común se entiende. Sentido personal claro, ahí estoy todas las mañanas viendo quién me leyó y de dónde y cuándo. Ah, vanitas. Porque me ha dado siempre gustillo todo aquello que generan las actividades antes mencionadas (punto de cruz, etc.). Por un lado el aplauso al que me acostumbró mi abuela, reclamaciones a ella. Por otro, eso de quedarte mirando un trapo con hilos atravesados, por ejemplo. Lo miras un rato y piensas ¡Qué bien me ha salido! Y lo guardas en un cajón. Después, al rato, te acuerdas y te da gustito pensar que esos hilos y ese trapo están ahí, en el cajón, tan bien ensartados y combinados, ni un nudo por detrás, sin trampas, muchas horas de curro. No lo puedes vender ¿Quién lo compraría pudiéndolo hacer? El punto de cruz es para hacerlo, no para comprarlo. Hasta que un día abres otro cajón y encuentras otro trapo, amarillento él, con las iniciales de tu abuela que hizo exactamente el mismo acto inútil que tú hace 20 años y de pronto la cosa toma un valor. Creo.

Ayer estuve cantando en un sitio de Hivernage. Lo pasé mal todo el día pensando que tenía que ir allí por la noche. Al llegar una de las organizadoras se acercó a mí ¿Eres Alicia Murillo, verdad? Tenía muchas ganas de conocerte, he leído tu blog… tremenda. Y así, ego alimentado y blog sacado del cajón, cual pañuelo bordado con unas AM en bellas cursivas en hilo rojo, algodón + nylon nº 137, se me alegró la noche.

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2 thoughts on “Vanitas

  1. Hace tiempo que intento no sacudirme las pequeñas motas con que la vida me salpica de experiencia, así, un día aprendí que un problema mal planteado no tenía solución, por tanto dejaba de ser un problema. Sólo un problema bien planteado tiene solución. No es descabellado -entonces- pensar que la solución está en el propio planteamiento del problema.

    Te cuento uno, por si pudieras ayudarme:

    Tengo una amiga (permíteme la confianza) que no está a gusto en el país donde vive. Allí todo transcurre lento. “La prisa mata”, dicen algunos del lugar. No se siente valorada como mujer por la cultura en la que está sumergida, una cultura ancestral donde al parecer nadie valora las cosas hechas a mano porque -allí precisamente, donde hay tiempo- abundan, hay de todo hacho a mano.
    Quiere cambiar a un país donde la mujer esté mejor reconocida (¿está bien decir “mejor reconocida” o debo sencillamente decir “reconocida”?). En el país al que quiere ir el tiempo transcurre de otra manera. La velocidad es la prioridad, la rapidez es un servicio. “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy” nos decían los más antiguos del lugar. Los relojes van a 61sg/min y, aún así, no hay tiempo para nada. La gente no puede entretenerse en hacer cosas porque cuesta tiempo, así que prefieren comprarlas hechas. Las más caras, las hechas a mano, porque saben (o piensan que saben) el valor del tiempo que se ha tardado en hacer.

    Aunque los desplazamientos suele encontrarlos a buen precio, mi amiga tiene un problema: No sabe cómo empezar a ganar dinero.

  2. Querida y admirada Alicia,
    yo pienso que estamos todos aquí como cualquier diminuto átomo para movernos y chocar unos con otros y así crear continuamente algo. Creo que lo que nos mueve es la necesidad natural que tenemos de hacer reaccionar a otros “átomos” y, a su vez, reaccionar nosotros ante los movimientos del resto.
    Tu movimiento, tus creaciones, tus pensamientos y tus impotencias públicas siempre han hecho que mis propios pensamientos y sentimientos se muevan. Yo no leo todo lo que escribes pero cada cosa que haces no pasa desapercibida.

    Gracias por compartir tanto. Tu necesidad de expresión me parece maravillosa y creo que nos enriquece a todos.

    Espero que mis palabras sirvan para animarte a continuar escribiendo, dibujando, cosiendo, construyendo…creando y expresando. Por algo eres artista!!!

    Besos.

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