Google traidor o de cómo me volví prudente

Me recuerdo despeinada, desnuda y enajenada en una cama en Edimburgo diciéndole a un desconocido yo no me voy a casar nunca pero, de hacerlo, lo haría contigo. Recuero, meses más tarde, una china en chándal diciéndonos, como en un conjuro, abracadabra pata de cabra, por el poder que me otorgan los EEUU de América yo os declaro marido y mujer. Y a mí me pareció que aquel rito de chufla de repente cobraba una pizca de mágico y se me saltó una lágrima que ahogué pensando ni de coña lloro, a ver si éste se va a pensar por un momento que yo no soy una feminista anticonformista convencida, completamente en contra del matrimonio en cuanto que lo considero una institución castrante y burguesa…

Me recuerdo así, hoy. Al otro lado del espejo me veo siendo la misma sin serlo. Qué estúpidos/as solemos vernos en el pasado, con cuánta soberbia nos miramos en el presente como mejores sin darnos cuenta de que es sólo una cuestión de tiempo volver a ser otros/as, más sabios, haciendo de los/as que somos hoy unos/as nuevos/as necios/as. Yo no había vivido nunca en una dictadura y volvía del cabaret de Broadway cabreada porque las drags no me habían dejado ponerme una foto de Bush en el culo en el número de la muñeca mecánica. Hoy en cambio no escribo en mi blog el nombre de quién manda en el país donde vivo porque Google es un traidor y no quiero que la censura encuentre este lugar dónde me callo más que cuento y a pesar de todo, con lo poco que cuento, ya me la juego, y lo peor, hago que Iván se la juegue.

David ha solicitado un puesto de redactor en uno de esos periódicos de los que prefiero no escribir el nombre. Pienso que sería para mí un honor convertirme en algo así como una Loles León en Aquí no hay quien viva, orgullosa de estar casada con alguien en un puesto como ese, porque el trabajo de David es el mío y el mío es el suyo. Somos marido y mujer. Ni novios, ni compañeros, ni amantes, ni amigos. Es lo que hay, la vida nos lleva a veces a ser cosas que nunca pensamos que nos gustarían tanto. Y mientras tanto los meses pasan y yo cada vez soy más prudente y pienso más en unas oposiciones.
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