El orfanato de Issil

Una chica me dio las gracias por los pañales mientras otra me preguntaba sonriendo amablemente si me apetecía ver a los pequeños. Me encontré entonces en una de esas situaciones en las que me desdoblo. Una parte de mí, mecánica, enérgica, rápida y completamente irresponsable, se adueña de mis actos y obro entonces como una de mis marionetas. Ya no mando yo, manda esa otra Alicia que camina hacia delante y gracias a la cual me he pegado ya varias hostias. En cuestión de décimas de segundo dentro de mí las ganas se adueñaron de mi lengua: Oui… si je peut… tartamudeé en lo peor de mi francés. Ya no me acordaba de que antes de entrar había decidido dejar el paquete y largarme porque tenía miedo de tomarle cariño a los niños y que eso me hiciese sufrir. Lo demás es lo de siempre, ochenta niños abandonados son sólo pañales, yogures, mocos y papillas. La mierda en zapatillas de estar por casa no asusta tanto como en la TV. Cuando quise darme cuenta me encontraba con un bebé de un mes en un brazo y un biberón en la otra. Además, los niños no saben de lo superfluo, para ellos existe sólo un habitación llena de cunas y unas señoras con batas blancas que les cambian los pañales y les dan muchos besos. Y eso es lo que nos queda a los adultos, porque ellos mandan.

Sin darme cuenta en los últimos meses he estado caminando hacia algo que una vez, a los 17, me atreví a soñar: trabajar como voluntaria en África. No podría explicaros lo que esos niños me hacen sentir. Desde que decidí venir a Marruecos me perdí en cosas como buscar trabajo, casa, visados… estaba tan ocupada en el cómo que se me olvidó el por qué y, de pronto, cuando me encuentro de cara con la recompensa a tantos esfuerzos me acuerdo de la razón primera por la que vinimos y me hago consciente, una vez más en mi vida (como aquella función en Teatro Lope de Vega o aquella noche de amor en Edimburgo) de que un sueño más se me ha cumplido.

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6 thoughts on “El orfanato de Issil

  1. ¿sabes? yo siempre digo: cuidado con lo que deseas no vaya a ser que se cumpla.La historia está en ser precisa con tus deseos “voluntaria en áfrica” es concreto, perfecto.Yo de pequeña deseé “ser cantante y actriz”, ahora canto en bodas y actúo en salas pequeñas, se cumplió….un beso

  2. Bueno, algo bueno tenía que tener ir vagabundeando por los continentes de este mundo. Mi vida es una caos pero la verdad es que de vez en cuando me pasan cosas como estas y me acuerdo de porque vivo como vivo.Besos a los dos y Raquel, en lo del sueño del artisteo hemos caido más de un@.Debe ser como el timo de la estampita. 😀

  3. Pajarín, tú si que eres grande, lo que me he reído con lo de la vitrocerámica. Por favor, que todos vayan a visitar el blog d este señor que quita la depresión. Qué arte más grande.Raquel… yo cómo me voy a enfadar viendo una cosa así, pero si la noticia es para partirse de risa por dios. Lo mejor la carita del muchacho. Te imaginas ese diciendo “Yo ya no pierdo aceite”. Yo puedo sólo añadir una cosa, cómo decía el de los Morancos: “Si la homosexualidad es una enfermedad que nos pongan una paguita que estoy muy mala”.

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