Tierra trágame y déjame salir por Australia

Vale, yo lo cuento y os echáis unas risas a mi costa pero luego vosotros me tenéis que contar algo que os haya pasado en ese plan, una de esas situaciones en las que mejor que se lo/a trague a uno/a la tierra.

Pues resulta que llamo a mi jefe para saber si tengo que ir a trabajar esa noche. Me dice que no. Mira tú que bien. Le escribo un sms a mi marío anunciándole que estoy libre y diciéndole más cosas que no os voy a escribir aquí por más que me roguéis, que bastante vergüenza ya pasé como para que encima vosotros os ensañéis. Para que los lectores se hagan una idea, el contenido era una cariñosa invitación con alusiones a nuestra vida íntima. Una vez escrito el dichoso mensajito le doy a enviar y se ve que el móvil estaba en modo graciosillo porque en lugar de mandárselo a mi consorte se lo mandó a mi jefe. Debo añadir que, por si ya la situación fuera poco digerible, encima mis relaciones laborales tumultuosas con dicho jefe han hecho que llevemos más de dos meses sin dirigirnos la palabra más que para lo justamente profesional. Para colmo habla perfectamente español así que no tuvo ni que recurrir al diccionario para enterarse de cuales eran mis propósitos para esa noche en la que no tenía que cantar.

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5 thoughts on “Tierra trágame y déjame salir por Australia

  1. Jajajajajajajajajaja!!! Qué buena esa historia!!! A mí me paso una cosa curiosa. Fui a comer al chalet de los padres de mi amiga R., y antes de entrar ella me dice que la noche de antes la había pasado con un chico y que no quería dar explicaciones a sus padres. Les había dicho a éstos que había estado cenando conmigo y tal. Así que yo tenía que ser cómplice de la historia. Total. Llegamos, saludamos. R. sube al piso de arriba por no sé qué y yo me quedo abajo con sus padres. Su padre todo simpático me pregunta “Qué tal Josué?? Has ido a la cueva de X. esta mañana con R.? Te ha gustado??” Y yo, sin saber qué decir (porque no sabía si tenía que decir que había ido o no, porque como no era la cena…) Bueno, entonces respondo “eeeeehhh…, sí, sí, está guay…”, así instintivamente. Y claro, después me acuerdo de lo de la cena y corrijo (hay que ser idiota!!!) y suelto “bueno, no, en realidad no he ido”. Y el padre se me queda mirando con cara de incredulidad y suelta “¿has ido o no has ido?” y le digo, tope torpe yo, “No lo sé”. Y me dice “Josué, no sabes si has ido o no??” Y yo me empiezo a poner rojo y a descojonar. Y baja R. corriendo y dice “no, no, a la cueva no ha venido”. Y yo digo “no, no he ido”. Y yo muerto de risa y los padres de R., mirándome raro. Patético, eh…

  2. Pues si, yo le mandé uno de esos sms a Marino y éste le dijo a Rial: “léelo tú que yo no puedo no vaya a ser importante¡¡¡¡” y lo leyó, y todo el mundo se enteró de lo que a mi me apetecía hacer esa mañana con él……

  3. Ya sabía yo que este post iba a dar sus frutos.Debo confesar además que yo llevo ya un largo historial de este tipo. Una vez le mandé un mensaje de esos a un profesor del conservatorio el día antes del examen de ingreso y en otra ocasión a mi madre, la que aparece por aquí y firma como “Nati”.Os gano a todos en cuelgue.

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