El Conejo de Alicia 21 – Pikara Magazine – Las Femifan


La femifan es esa persona que te sigue en todas las redes sociales y controla cada uno de tus movimientos. No hay escapatoria, tu vida cibernética está en sus manos… ¿Pero qué ocurre cuando su amor apasionado un día se convierte en la peor de tus pesadillas? Descúbrelo siguiendo este enlace…

Sobre las respuestas a mi último artículo en Pikara

Actualización de estado de mi perfil en Facebook, 
días antes de la publicación del artículo

He empezado tres veces este artículo y tres veces lo he borrado. No logro ni entender ni, ni mucho menos, expresar, qué es lo que me ha turbado tanto estos días. Todo empezó con la publicación en Pikara de mi artículo «Diez puntos básicos para generar una revolución social desde lo doméstico» en el que explico mi punto de vista acerca de la necesidad imperante de que el trabajo doméstico venga considerado un empleo, con sus correspondientes altas en Seguridad Social, sus horarios regulados, vacaciones etc. No me malinterpretéis, no soy tonta, sabía que el tema iba a desatar una enorme polémica y estaba lista para aceptar la avalancha de comentarios provenientes de machirulos ávidos de sangre cibernética. Esperaba (esto ya sí, con impaciencia) a las personas que alegaran los discursos de las nuevas teorías de la Economía Feminista más institucional, basadas en que los sueldos a las amas de casa solo iban a perpetuar los roles tradicionales, fomentando que las mujeres no saliesen a trabajar a puestos de verdadera responsabilidad (como si la educación de un/a hijo/a no fuese una responsabilidad lo suficientemente grande). Y lo esperaba de verdad con impaciencia porque el debate era lo que me interesaba, el que la gente empezase a hablar del tema en las redes, a pensar sobre ello, a aportar ideas y diferentes puntos de vista. Pero lo que me ha pillado absolutamente por sorpresa han sido dos reacciones terribles que paso a explicar. 

La primera, la de las madres románticas, que opinan que cobrar por criar nos hace peores. Esas me han dejado impresionada al hacerme ver cómo el amor romántico, que está ya siendo desmontado, analizado y distinguido como una de las principales causas de la violencia machista, sigue absolutamente instaurado en la relación madre-hijx, haciendo de las mujeres verdaderas esclavas, dispuestas a trabajar por comida y techo sin rechistar, “porque todo viene recompensado a través del amor”. 
La segunda reacción que me ha dejado KO ha sido la de las mujeres que han entrado en los diferentes foros basando sus argumentaciones en frases en las que me desacreditaban, me tachaban de ignorante, de embustera, me acusaban de estafar al fisco e incluso se permitían poner en tela de juicio mi situación laboral personal sin ni siquiera tener datos de la misma. Estas reacciones, creo que han sido las más dolorosas para mí porque las han realizado mujeres que se autodefinen feministas y de estas quiero hablar más extensamente.

¿Por qué hacemos esto? Creo que esta pregunta la he hecho mil veces en este blog ¿Por qué las feministas tenemos que ponernos las zancadillas unas a otras? ¿Por qué las puñaladas traperas entre compañeras? ¿De dónde viene el miedo al debate interno, a reconocernos diversas y complementarias?
…y fue así como el debate que más nos interesaba se terminó perdiendo en un mar de comentarios faltones en su mayoría (e incluso muy ofensivos algunos). 
Lo que hay siempre detrás de este tipo de ataques no es más que miedo, miedo a no ser capaces de defender lo que en principio sentimos que es lo justo. Es un ataque rastrero: la desacreditación pública en lugar de la argumentación ideológica y política. Triste todo, muy triste. 
No existe una asesoría fiscal con una verdadera visión feminista que abarque el tema del trabajo doméstico y la crianza y es necesario crearla. El patriarcado se ha encargado de hacernos crecer inseguras, sin confianza en que nuestro trabajo es necesario, estigmatizando cualquier labor feminizada y va a ser una lucha enorme cambiar este panorama. Y todo el mundo opina y todo el mundo sabe. Y cuando una mujer pide información siempre hay cincuenta voces a su alrededor diciéndole que eso de darse de alta es muy complicado, que hace falta mucho dinero y que deje estar porque va a cometer un delito fiscal y bla, bla, bla… Esto es tan parecido a la violencia obstétrica que me entran ganas de vomitar, solo que aquí ya no solo tenemos que lidiar con el machirulo experto detrás del escritorio en su despacho/consulta. No, aquí además tenemos que lidiar con todxs lxs expertos que salen de debajo de las piedras dando información sesgada, información masculinizada, información que venden como “genérica” pero que es información masculina, adecuada para la vida de los hombres. Y cuando las mujeres las reciben lo único que ocurre es que, lejos de empoderarse, se sienten aún más fuera de este sistema fiscal de mierda diseñado para machos y machas que no tienen en cuenta la cantidad de actividad que realizan las mujeres y que actualmente constituye una economía sumergida brutal. Porque resulta que la vida de un ama de casa nunca ha sido solo limpiar y criar, no. Las mujeres, mientras hacen eso que es “ser amas de casa”, además son modistas, cocinan “para la calle”, dan clases particulares, realizan y venden artesanías, hacen labores de peluquería y estética a domicilio, cuidan de lxs hijxs de otras mujeres e incluso los amamantan, montan a todos los efectos (menos al legal) lo que vienen a ser verdaderas cooperativas de madres y un largo etc. Es decir, la cosa no es tan sencilla como imaginarnos planchando y cobrando por ello, hace falta concienciarnos de que, lo de incluir el trabajo de todas estas mujeres en el sistema fiscal, conlleva un nuevo concepto de actividad laboral que muy a menudo se desarrolla desde el hogar y que se compagina a veces con la crianza. Muchas madres no sabemos cuándo termina nuestra labor profesional y cuando empieza la personal porque en nuestro mundo las cosas no están estipuladas de esa forma, por eso es necesario que la sociedad nos deje hablar y deje de hablar por nosotras. 
Señoras empresarias, señoras licenciadas en economía, doctoras especialistas en dirección de empresa, dejen de darnos consejos, párense a escucharnos y ayúdennos en lugar de tratarnos con la suficiencia que lo hacen los hombres desde hace siglos. 
Es urgente que nos organicemos y lo vamos a hacer. Personalmente estoy diseñando con dos compañeras un taller sobre economía feminista dirigido a cuidadoras, madres y amas de casa porque me parece que está haciendo mucha faltita. Pero lo que de verdad es necesario es que las mujeres dejen de tener miedo, sean conscientes de que deben hacerse cargo ellas mismas de su situación fiscal, que dejen de delegar estos asuntos en manos de los hombres y entiendan que si no cotizan no existen como trabajadoras. Es así de cruel.

Diez puntos básicos para generar una revolución social desde el trabajo doméstico


Mi último artículo en Pikara: 
Quiero cobrar y cotizar en la Seguridad Social. Quiero reconocimiento material y social. Quiero que las plazas y las calles también lleven nombres de cuidadoras. No quiero volver a la vida que tuvieron mis abuelas, lo que estoy pidiendo es una nueva forma de entender todo ese limbo legal en el que estamos muchas mujeres. Y tengo diez propuestas.

Si quieres leer el artículo completo sigue este enlace: http://www.pikaramagazine.com/2014/03/diez-puntos-basicos-para-generar-una-revolucion-social-desde-el-trabajo-domestico/#sthash.qhNZPGoS.dpuf

El conejo de Alicia: Las mujeres y nuestra nefasta relación con el dinero

Siempre he pensado que las mujeres tenemos una relación bastante penosa con el dinero y he querido reírme de ello. Nos dijeron que la gratuidad nos hacía santas y nos lo creímos. Por otro lado, y pensándolo bien, no hemos dejado de creer cosas absurdas ¿Qué nos pasa?
Este es el nuevo vídeo de El Conejo de Alicia para Pikara Magazine. Espero que os guste: