Os prometo que me ha pasado esto

Hoy en una tienda una señora se acerca a Y*** y le empieza a tocar el pelo:

-Uy, qué bonito, qué ricitos más pequeños ¿Es tu hija?

-Sí, es mi hija-respondo sin entender muy bien si estábamos hablando de lo mismo.

-¿Y esta otra niña? ¿También es tu hija?- dice refiriéndose a Iván (siempre lo confunden con una niña por la forma de peinarse y vestirse).

-Sí, también.

-Entonces el papá…

-…

-Qué gracioso, una niña se parece al papá y otra a la mamá.

Gente que las caza al vuelo.

Geografía

Yo- Esta tarde nos vamos al cine a ver una de dibujos.
Iván- ¿Y la película es en inglés?
Yo- No, no, en español ¿Por qué iba a ser en inglés?
Y****-Po podía cé en inglé, no ve que hay musha gente que vive en Shina, en Málaga y en to ezo zitio…

Llegaron los Reyes Magos

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– ¿Y qué cuentas tú, Iván? ¿te han gustado tus regalos?

-Yo estoy muy contento con mi tablet… ¿Dónde has visto tú una tablet para un niño de 7 años que tenga «winfi», mamá?

-En ningún lado. Estoy impresionada.

-…¿Qué es «Winfi», mami?

Se lo explico. Llega la otra por detrás…

-Pressiosssa la cabargata, mamá, me ha encantado porque había muchos baltasares y baltasaras.

Naturalezas vivas

IMG_0159-Nadie dibuja las raíces de los árboles pero los árboles tienen raíces, dice Y***. Yo a partir de ahora las voy a dibujar siempre ¿Ves, mamí?.

-Me encanta tu árbol, Y****.

Fue como si de pronto se hubiese dado cuenta de lo de las raíces, como si hubiese tenido una revelación, y en el mantel de papel del restaurante dibujó un árbol con raíces bien afianzadas y fuertes. Hicieron, entre los dos, una verdadera obra de arte. Fue una pena que Iván derramara el vaso de agua. Siempre derrama cosas en las mesas: zumos, agua, Acuarius… y los demás nos ponemos nerviosos y nos enfadamos porque se lo decimos mil veces: cuidado Iván, no vayas a tirar algo. Y al final… nada, lo vuelve a hacer.

Pero es que Iván tiene un pequeño “problemilla” con las manos. En realidad lo que pasa es que no tiene manos, tiene dinosaurios: la mano derecha es poseída frecuentemente por el alma de un T-Rex y la izquierda por la de un Triceratops y, bueno, todos sabemos que las relaciones entre ambas especies nunca fueron precisamente… diplomáticas. Así que Iván va andando por la calle mientras sus manos se pelean entre sí en sangrientas batallas prehistóricas que requieren toda su atención. A veces, cuando la cosa se pone seria se acerca mucho las manos a la cara y se pone bizco y la gente se cree que la mente de Iván va lenta o está estropeada o algo así. En realidad parece ser que el “problema” es que la mente le va muy rápido. O que el mundo va lento, claro. En cualquier caso este mundo se le queda corto, yermo, sobrio, aburrido… así que su mente viaja y las manos también. Y detrás viajan los vasos de Acuarius en los bares. IMG_0160

Fuimos a ver un espectáculo precioso en el Alcázar de Córdoba. Los chorros de las fuentes se teñían de colores y bailaban al son de una música medieval.

-Yo sé cómo se hace, dijo Y***, hay un señor abriendo y cerrando un grifo.

-Que no, dijo Iván, cada chorro está conectado a los demás por un cable rojo, ya me he fijado yo al llegar. Es el cable rojo lo que hace que funcione todo, no hay ningún grifo.

Después seguimos dibujando (esta vez en cuadernos, no en el mantel, para evitar tsunamis prehistóricos de Acuarius). Había un jardín y una flor. Mira mamí (dice Y***) ¿ves? Aquí hay un ratón que se está comiendo a la flor, por eso un señor ha venido y la ha metido en la maceta. Después la ha llevado a este jardín tan bonito donde estás tú, que la estás regando para que la flor se ponga contenta. Ahora la flor ya está contenta. El dibujo se titula “Las plantas y el jardín de Alicia”.

Que gobiernen los/as niños/as

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Iván- Mamá ¿Cuándo votamos?

Yo- El año que viene.

Iván- ¿Pero cuándo?¿En qué mes?

Yo- No sé, no me acuerdo… mayo creo… no sé… pero Iván, tú no puedes votar, eres pequeño.

Iván- Sí, bueno, ya… es que quería proponerte que votaras por mí: yo te digo a quien y tú echas la papeleta que a mí no me dejan.

Yo- … eeeeh…

Iván- Es que quiero votar a un partido que cuide la naturaleza ¿hay alguno?

Yo- De acuerdo, cariño, votarás tú.

Siete tiernos años de conciencia política.

Teologías con Cola Cao

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-Mamá ¿Qué es catequesis?

-Es un cole de religión al que van los niños y las niñas de las familias católicas antes de hacer la comunión.

-Ah, pues yo no voy a ir, que seguro que cuentan mentiras- Iván el científico dixit.

-Pues me parece muy bien.

-¿Y qué pasa si Y****. quiere ir?

-Pues si quiere ir, irá.

-Y****. ¿Tú eres católica?

-No.

-Pero ¿Crees en Dios?

-Sí.

-Anda, mamá…-me dice, como quien me está comunicando un problemón enorme, del rollo: ¿Y ahora qué hacemos con esta papeleta?- Bueno, Y****., pues que sepas que yo no creo en Dios, yo creo en los dinosaurios.

– Ah, pues entonces yo creo en laz princezaz. ¿Tu creez en Dioz, Alicia?

-Yo no, yo creo en las diosas.

-¿En laz diozaaaaaz? Ah, puez yo también.

– De todas maneras, Y****., yo creo que si resulta que Dios es solo uno, seguro que es negra, mujer y lesbiana.

-¿Lezbiana? ¿Ezo qué ez?

-Son las mujeres que aman a otras mujeres.

-Puez en ezo creo yo entoncez.

Cromatismos

Ha sido su primer día de clase en un colegio nuevo. Estrena todo: ropa, zapatos, casa, hermano, abuelos… No estrena ni papá y ni mamá, porque eso son palabras mayores. Todavía nos tiene sin estrenar. A lo mejor nunca nos estrena, puede que decida dejarnos siempre envueltos en papel de regalo, este que nos han puesto en la institución: “Un papá y una mamá, toma, te los regalamos, pequeña Y****., son para ti, no te hemos preguntado si los quieres, solo te los damos”. Y nos ha mirado, ha fruncido el ceño y después ha sonreído.

Al colegio sí le ha quitado el papel de regalo porque dice que allí se aprenden muchas cosas, pero al salir, venía disgustada. En clase todo el mundo le preguntaba: cómotellamascómotellamascómotellamas… y eso no le ha gustado. Va por la calle y ve un perro grande, se esconde detrás de mí, porque aunque tengo el papel de regalo puesto, soy un escudo de bastante calidad. En cualquier caso, el escudo bueno, el bueno de verdad, ese lo lleva a cuestas siempre. Un cuerpo duro, fuerte, ágil, rápido, sabio, antiguo, con una coraza enorme.

Ha salido disgustada del colegio porque todo el mundo le ha preguntado a la vez cómo se llama y porque un niño ha dicho: “¡Es negra!” refiriéndose a ella. Negra. Llegó la palabra. En el primer día de un colegio al que acababa de quitarle el papel de regalo. Negra.

-Me han dicho negra y a mí no me gusta que me digan negra, porque yo no zoy negra, zoy marrón.

-No te preocupes, Y****.-le ha dicho su hermano, ya estrenado y jugado- que a mí me dicen blanco y soy de color carne.

Después hemos leído a Victoria Santa Cruz, y la hemos visto recitar gritando: “Negra, negra, negra…” como solo una negra puede gritar negra. Sus ojos hipnotizados clavados en la pantalla y el hermano estrenado impresionado ante el poema, el ritmo y la negritud. Entonces, ha decidido: “Vale, yo zoy negra”. Así que, pequeños racistas de patios de colegios estrenados, allá va mi pequeña… y es negra.

Ivanadas: OK

-¿Qué traes de deberes?
-Tengo que colorear una gallina.
-Pues venga, cielo, empieza.
Saca lentamente los colores y la fotocopia de la gallina, arrastra la silla hasta el escritorio como si pesase cien kilos, bosteza, se sienta. Espera. Mira al techo.
-Iván, colorea, por favor.
-Sí, sí, ya voy.
Coge el color rojo, su favorito, rojo pasión, rojo duda, rojo presión. Mira el dibujo. Mira al techo. Dice:
-Mamá ¿Tú sabías que las gallinas son ovíparas y omnívoras?
-Es verdad, muy bien.
-Me lo ha dicho el abuelo Fernando, que es el que más sabe de animales del mundo. Pero es que además yo sé que es un ave y… ¿Sabes qué, mamá?
-Iván, colorea…
-Sí, sí, ya voy, pero quería decirte solo una cosa ¿tú sabías que las aves son los únicos descendientes de los dinosaurios que existen? Es que resistieron a los cambios climáticos que produjo el impacto del meteorito que cayó en el Yucatán, en México…
-Iván, por favor, ponte a hacer los deberes.
-…vale- se le cambia la cara, se le enrojecen los ojos, se encorva, agarra el lápiz con tanta tensión que los dedos se le doblan por todas las falanges. Finalmente empieza a colorear. Cinco segundos y arranca a llorar. Quiere levantarse, que nos preparemos el pan con chocolate y que veamos un documental de Paleontología de la BBC. Pero debe colorear una gallina, una estúpida gallina que lo mira y sonríe estúpidamente desde un papel estúpido invitándolo a ser estúpido.
Ayer tuvimos reunión con la tutora. La cosa terminó mal, a gritos. Se acabó, no van a hacer de la infancia de mi hijo un pulso: su inteligencia contra la imbecilidad de un sistema que nos quiere áridos, muertos. Se acabó, le dije. Y os puedo asegurar que se ha acabado. Se han acabado los castigos sin recreos y los deberes de colorear gallinas estúpidas. Sus tardes a partir de hoy van a estar llenas de ciencia, porque él es Iván y siempre dice: “Hola, me llamo Iván y soy paleontólogo”. Ayer me transformé en una leona, algo me hizo click dentro y salí a defender a mi cachorro de una manera nueva. No sabía que llevaba eso dentro de mí. En seis años de ejercicio ha sido la primera vez que he sentido eso que llaman instinto materno y mi hijo ni si quiera estaba presente. Fue una iluminación, un saber exactamente qué tenía que hacer, a pesar de ser consciente de todas las consecuencias que iba a acarrear. Lo supe y lo hice. Nunca más, Iván no va a volver a llorar por una estúpida gallina sonriente, porque las gallinas no sonríen, las gallinas son dinosaurios.
Hay un mar azul de caritas sonrientes, chispeantes, bellas. Hay un mar de criaturas que sonríen a una cámara, derechitas las espaldas, manos sobre las rodillas. La fila de detrás está de pie, también espaldas derechas. La maestra es una esfinge, en su rostro hay algo así como una sonrisa, es muy mona-lisa. Muy mona, muy lisa. Mona de simia, todos somos simios porque venimos del mono, eso de que nos creó Dios es algo muy raro, mamá. Dice la prima Paula que quienes no creen en Dios, cuando se mueren, van a un sitio donde los queman… ¡Ja! Ya lo veremos, ya veremos, a ver quién tiene razón. Debería respetar más mis ideas la prima Paula. El año pasado les hicieron otra foto, otra marea azul de espaldas derechitas, pero Iván estaba de lado y saludaba con el pulgar en alto: “¡OK!”. Nunca entendí como se las avió para salir así, seguramente nadie se dio cuenta y cuando imprimieron la foto ya era demasiado tarde. Me preguntaba cómo sería la de este año y resultó ser, otra vez, otra marea azul con un Iván rojo detrás… Iván. Iván es el único que es mi hijo en toda la foto. Hay muchas caritas preciosas que sonríen, pero Iván es el único que es mi hijo. Iván es el único. La marea azul y él de rojo, rojo pregunta, rojo sangre, rojo pasión por la ciencia. Un murciélago se come a una rana. Qué asco me da ver eso, ya lo sé, mamá, pero yo me tengo que aguantar, si eres científico te tienes que aguantar, es lo que tiene ser científico… Iván esconde algo. En medio de una marea azul, un bellísimo punto rojo sin uniforme y algo escondido: un pulgar que señala al cielo… ¡Sí, ha vuelto a hacerlo! ¡Lo ha conseguido una vez más! Me mira desde la foto, con su pulgar camuflado y me dice: “Tranquila, mamá, todo va… ¡OK! Estos cabrones no podrán conmigo, mi pulgar sigue en alto porque yo sigo encendido. Mi piloto rojo está encendido y siempre va a estarlo. Confía en mí, mamá”. Confío en ti, mi amor.

Ivanadas: mientras cenamos


-Mamá ¿Tú eres de izquierdas o de derechas?
-De izquierdas.
-¿De izquierdas?… ¿En serio?… no pensaba que tú… pero ¿Eso entonces eso de qué depende?
-No sé, hijo, depende de cosas como tus sentimientos, tus ideas, es cuestión de con qué te identificas más.
-Ah, pues yo soy de derechas.
Casi me da un soponcio. Respiro hondo y me repito eso de aceptar a lxs hijxs como son y tal…
-¿Ah, sí? De derechas ¿Eh?… ¿Y eso… cariño?
-Sí, sí, de derechas del todo, mamá: para escribir, para comer… todo con la derecha.
-Ah, bueno, te refieres a eso – qué alivio.
-Claro, mamá, a qué me voy a referir… uff… mami, me duele aquí, en el sobaco de la pierna – y se toca detrás de la rodilla.
-Eso es por haber estado tanto tiempo agachado jugando a los playmobiles.
-Pues eso va a ser.
-Te voy a echar de menos.
-Yo también a ti, mamá, pero ¿Sabes qué creo? Que en realidad está muy bien que de vez en cuando te vayas de viaje, así hacemos planes diferentes. Me gusta mucho estar contigo pero también me gusta que cantes y hagas cosas bonitas.
-Pues tienes razón y son solo  cinco días.
-Sí, y además me vas a traer un regalo ¿no? vamos digo yo…