La Marrakech que no os cuento

Nunca os hablo de la belleza de Marrakech, de sus jardines frondosos, de sus exquisitas comidas, de sus restaurantes elegantes, de las ryads de ensueño. Marrakech es también eso, aunque yo no lo cuente, aunque no quiera hablar de ello. No quiero contar cosas como que una comida en un buen restaurante, con espectáculo de música tradicional incluido, viene a costar lo mismo que una pizza en un italiano de segunda en Europa. Tampoco me gusta deciros que quien no puede disfrutar del golf en Francia o España lo hace aquí, en un maravilloso paraje, bajo en tibio sol del norte de África y la sombra de palmeras centenarias. No quiero contaros que por 15 euros un jovencito te come la polla en Jma Fan para poder pagarse unos estudios, cada vez más caros, que son el único medio para llegar algún día a trabajar por 400 € mensuales, 10 horas diarias (condiciones laborales de ensueño para muchos licenciados). No quiero hablaros de los hoteles, de sus piscinas, del paraíso que es Marrakech… Marrakech es un edén, aunque yo no lo cuente. No quiero que nadie lo sepa, no quiero que se sepa que las putas aquí son baratas y lo hacen sin condón porque no están en condiciones de exigir nada al cliente. No quiero que nadie sepa que en los hoteles de Hivernage no tienes que subir tus maletas porque hay siempre cinco o seis porteros dispuestos a hacerlo por ti a cambio de 200 € mensuales, 12 horas de trabajo diarias, 7 días a la semana. Este blog es el único lugar que frecuento donde Marrakech es de verdad Marrakech y no una postal orientalista, con puertas de madera tallada que se cierran a cal y canto a la verdad. Rkia Abuali, Aminatu Haidar y Zahara Boudkour no existen en Gueliz. Nadie habla de ellas, ni si quiera les suenan sus nombres y sin embargo son ellas, junto a los críos de los orfanatos y las prostitutas de los lugares donde canto, el único Marruecos que yo reconozco.
Mejor que nadie se entere. Que nadie sepa que Alá y Dios se pusieron de acuerdo para hacer de esta ciudad el paraíso en la tierra porque todos los paraísos apoyan sus cimientos en el infierno y si Europa supiese lo que ocurre cada día en Marrakech, los turistas empezarían a venir en masa y el infierno cada vez sería más profundo.

Pero si alguno quiere enterarse de qué es Marrakech, si alguno quiere verle la cara que yo no cuento, he encontrado este documento, muy bien narrado y mal reflexionado, que refleja a la perfección la vida de un europeo en la ciudad ocre.

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2 thoughts on “La Marrakech que no os cuento

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