Ni dios, ni patrón… ni marido


Odio hablar de David como “mi marido”. Ni es mío, ni el papel que tuvimos que firmar en EEUU para que no me echaran del país hace seis años significa lo más mínimo para nosotros. Por eso mi-marido no se parece nada al señor con el que duermo cada noche. Una vez me gustó, creo recordar, pero ya se me ha pasado (lo de mi-marido, digo, David me pone aún, mucho).

Me quiero divorciar. Venga, se lo digo desde aquí: ¿Nos divorciamos? Porque pienso ¿Cómo puede una estar casada con semejante bombón? ¿Cómo puede una desprestigiar una relación como la nuestra llamándola matrimonio? Mi señor esposo está demasiado bueno para ser eso, un esposo. Y las cosas que nos hacemos no pueden tener nada que ver con esa institución de canalización sexual y control social que es el matrimonio. Vamos a ver, es que no puede ser un marido uno que te regala dos vibradores (uno para mí, otro para otra señora) deseándonos que los disfrutemos juntas y sin pedir a cambio nada, ni siquiera mirar. No, eso no es un marido, eso será un feminista, un guarro, un compañero de vida, un amigo, un degenerado, un animal, uno que piensa, o un hombre que en realidad no existe… quién sabe si no lo estoy volviendo a hacer. Con 4 años tenía un amigo imaginario.

Hoy leía sobre las sufragistas inglesas y me preguntaba cómo sería el no poder votar. E inmediatamente después supe, sin habérselo preguntado, que en el caso de vivir esa situación David y yo nos alternaríamos: sé que él acudiría a votar de forma alterna cediéndome su decisión electoral en la mitad de las ocasiones. Unas elecciones para él y otras para mí. Es lo justo. Votaría en mi nombre, sin duda alguna. Nunca lo he hablado con él pero estoy segura de que lo haría porque lo he visto renunciar a muchos privilegios que el patriarcado le ha otorgado por ser hombre para que yo pudiese acceder a derechos que el mismo sistema me ha quitado por ser mujer. Una vez que se cruza el umbral de mi casa las cosas son diferentes, por eso este mundo se me hace a veces tan cuesta arriba. Estoy acostumbrada a lo bueno. Mi hijo lleva mi apellido porque yo quise y porque David debió pensar que el mundo necesitaba más niños con apellido materno.

La cuestión es que mi casa es una especie de microsistema igualitario, algo así como una utopía que jamás pensé que fuera posible construir. Y no hablo de amor romántico, hablo de respeto mutuo y de libertad.

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12 thoughts on “Ni dios, ni patrón… ni marido

  1. Es curioso, evitamos usar el posesivo con las personas que nos acompañan a diario (por no usar palabras funestas como pareja, compañero, etc…) y sin embargo no tenemos reparo en usarlo con los hijos, tu has dicho “mi hijo”, cuando realmente tu hijo es un ser independiente con su personalidad que no es la tuya aunque tenga influencias tuyas, con sus gustos que no han de ser los tuyos, etc…
    Con todo el respeto, mi opinión es que en la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres se pierde demasiado tiempo en guerras estériles y no se va al meollo de la cuestión. Por ejemplo lo de los apellidos, si se tira del hilo al final siempre resulta ser el apellido de un patriarca o de un amo (véase la historia de Malcom X) para liberar cadenas no habría que ponerle ni el apellido del padre ni el de la madre habría que inventarse uno nuevo, una “X” que liberase las cadenas.
    En fin, perdona que suene tan pesimista pero es que me desespero.
    Gracias por dejarme comentar, sé que no pienso como tu pero te leo con mucho interés.

  2. Hombreee… ya me extrañaba a mí tu ausencia!
    El mi posesivo espaternalista y maternalista, por eso lo uso con :ván y no me gusta (aunque lo uso) con David. En cualquier caso esto es como el q critica al vegano por comer lechuga y mientras se pone hasta el culo de jamÓn. La lucha por cambiar el lenguaje es tan necesaria conmo callarle la boca a los machistas. Cada cual hace lo q buenamente puede y no vale criticar si no se prpone una idea mejor.
    Ea, buen día.

  3. He tardado en volver poco, (que sepa que he propuesto un eslogan para su entrada anterior).
    Le contaré un secreto, yo, hace más de 20 años empecé con el lenguaje no sexista, el “los” y las “las”, empecé convencido, realicé talleres y al final pude comprobar que todo aquello no hacía que la distancia se redujera, era como si para vencer la mala hierba nos limitáramos a cortar las hojas y no arrancarla de raiz, al final siempre brota y es que lo que falta es comprender al otro, es decir, (aquí va mi propuesta y a lo que me dedico ahora) he de comprender cuáles son las circunstancias y las necesidades del otro, sus aspiraciones y objetivos vitales para poder ponerme en su lugar y ayudarle a conseguirlos. Por ejemplo, una de las cosas que un empresario (hombre) ha de aprender para poder respetar y tratar como igual a una mujer es el instinto maternal, ¿cómo va a aceptar tener que pagar dos veces a la seguridad social por una baja maternal si no es capaz de sentir como mujer, y ese “sentir” como mujer no lo conseguirán ni los lenguajes ni las pancartas y mucho menos los ataques frontales. Hay que “querer” al empresario para enseñarle, del mismo modo que se quiere a un hijo que te dice que no comas verduras, convencer y no vencer.
    Le puedo asegurar que el macho, el empresario machista ve en el movimiento feminista una amenaza y eso es porque, siempre desde mi punto de vista, se le trata de doblegar por la imposición, cuotas, lenguajes no sexistas y demás y no se le convence desde la comprensión.
    En definitiva, hay que ponerse en la piel del otro y desde ahí convencerle.
    Gracias de nuevo por la amabilidad, volveré pronto, en cuanto actualice que la tengo fichada en mi blog.
    Por cierto, otro secretillo, también canto, tengo una voz de bajo que te mueres 😉

  4. Otra cosita Hund:
    Yo no sé por qué cada vez que una feminista abre un blog, digo más, cada vez que una feminista abre la boca, siempre hay algún señor para “darle su opinión, con el debido respeto”. Con esa coletilla llaman a nuestra lucha cosas como “funesta y estéril” y después nos dan los buenos días muy “educadamente” también, claro.
    Quizás lo que ocurra es que, equivocadamente, penséis que nuestros blog son blogs de debate. Alguno habrá por ahí, no te digo que no, hay feministas con mucha paciencia, pero este no es el caso. O puede que penséis que nuestras vidas, las de las mujeres, necesitan de vuestro juicio y aprobación. Nada más lejos de la realidad, querido Hund, desde el respeto siempre, claro.
    Mira, Hund, yo a David y a Iván los llamo básicamente como me da la gana y por favor, no me malentiendas, que te lo digo desde el cariño. Es que cuando escribo mi blog no lo hago anhelante de que los machos vengáis a darme vuestra opinión respetable y el caso es que de vez en cuando lo hacéis y eso me jode mucho (desde la cordialidad ¿Eh?). Es lo que tenemos las perras empoderadas, que nos pasamos el juicio de lxs demás por un clítoris tan potente y oloroso que realmente no sé cómo no os desmayáis nada más acercaros.
    He tenido mucha paciencia contigo pero ya esta mañana he decidido que te van a dar viento fresco (muy educadamente y desde el cariño, conste) porque no hay lugar en mi blog ni en mi vida para el que niega la represión patriarcal desde el punto de vista lingüístico, institucional, estético o desde cualquier otro punto de vista. Ahora ya lo que puedes hacer es irte a algún blog de algún/a judío/a a decirle que el holocausto no existió, verás que él/ella te va a contestar también desde el cariño, igual que yo.
    Espero haber sido lo suficientemente borde para que no vuelvas, si no pues directamente no te publico los comentarios y ya. Como este es mi blog hago lo que me sale del coño. Tú en cambio, como macho, tienes la sociedad entera para hacer lo que te plazca.
    Ea, lo dicho, buen día.

  5. “Con cariño” dice el nota que hay que tratar a un empresario que no quiere pagarle la Seguridad Social a una embarazada…
    ¡¡¡¡Instinto maternal!!!! AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAGGGGGGGGGGGGGGGHHHHHHHHHHH
    Agarradme que lo quemo, por diosssssssssssssssssssss.
    Se podrá ser más machista dios mío de mi alma.

  6. Vaya… no lo había leido antes de mandarte el anterior comentario. No volveré a mandarte más comentarios y por supuesto seguiré leyéndote, no hacían falta ni ironías ni borderías yo no estoy en tu contra.
    Un saludo.

  7. “Con cariño” dice el nota que hay que tratar a un empresario que no quiere pagarle la Seguridad Social a una embarazada…

    jajajajaja, de veras. Se pasan.

  8. eeeeh, hola… ánimo tía, que somos personas, día día. que me corten las rodillas si quieren ver arrodillerme, y les sacare el clito cuando eso. palabras educadas para alagar a una mujer, hombres del siglo XIX desapareced!!!

Si vas a comentar debes saber que: si eres hombre tendrás menos posibilidades de que te lo publique y que si me insultas o hablas con tono paternalista o faltón no tendrás ninguna. No acepto opiniones, ni consejos, soy así de chula. Adiós.

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