Ivanadas: veganismo made in Iván


Le pongo la cena: champiñones y gazpacho. 
-Mamá, parecemos pobres.
-¿Por qué? 
-Porque los ricos compran carne y esas cosas. Yo quiero que me compres eso que es de carne y se corta redondo – se refiere al salchichón.
-¿Pero tú no eras vegetariano?
-Sí, sí, lo soy… a veces.

Los hombres no deben opinar

Los hombres no deben opinar sobre menstruación, porque no menstrúan.
Los hombres no deben opinar sobre el aborto, porque no pueden quedarse embarazados.
Los hombres no deben abanderarse con las teorías feministas, porque jamás fueron denigrados, violados, reprimidos o discriminados por tener vagina y tetas. Su función en la lucha debe ser desde la segunda fila, preguntando en qué pueden ser útiles y, por una vez en sus vidas, al menos esta vez (me parece plenamente justificado) obedeciendo sin más. Los hombres no están ayudando a las mujeres a conquistar sus derechos si lo hacen diciéndonos cómo gestionar también esta cuestión. Resulta una contradicción, es obvio.
Los hombres no deberían pensar que todxs tenemos derecho a opinar sobre cualquier cosa porque las opiniones deben estar fundadas en experiencias, no solo en teorías. Y esta regla de tres es aplicable no solo a los hombres, también a las mujeres: si no fuiste puta, no digas a las putas cómo gestionar sus vidas; si no eres musulmana, déjalas vestir como les dé la gana; si no puedes quedarte embarazada, no nos digas a las demás qué hacer con nuestro cuerpo. Simplemente pregunta cómo puedes ser útil y sélo en la medida que te sea posible.
La mayor parte de lxs activistas antiabortistas con lxs que me he topado han sido mujeres mayores de 60 y hombres. Ya está bien, por favor.