El conejo de Alicia nº 20: Los Cerros de Úbeda

El nuevo vídeo de El Conejo de Alicia está dedicado a la gente que se va por los Cerros de Úbeda en las conversaciones para negar la evidencia machista. Podéis verlo clickando en la imagen o siguiendo este enlace: http://www.pikaramagazine.com/2014/03/los-cerros-de-ubeda/ 

Seamos pro-cosas


Dice Beatriz Gimeno en un artículo publicado recientemente en Pikara, que no existe en el feminismo un discurso anti-maternal. Me sorprende mucho esta declaración porque a esta autora (con la que  podré o no estar acuerdo a menudo) hay que reconocerle el hecho de que se ha leído, como decimos en mi tierra, lo más grande. Por eso me extraña que no se acuerde los extensos discursos que Simone de Beauvoir hace ya en El Segundo Sexo acerca de este tema (“De los dos rostros antiguos de la maternidad, el hombre solo quiere hoy conocer el sonriente” y un largo etc.). Me extraña también que se olvide de todos los del Feminismo de la Igualdad, que incitaban a las mujeres a compartir las labores de cuidados de los hijos con los hombres para que pudieran salir a la calle a realizar trabajos remunerados, alegando que era lo que más nos convenía, la única fórmula de verdadera igualdad. De hecho, aún hoy día hay quien sostiene esa barbaridad, por desgracia, desde algunas corrientes de la Economía Feminista. Discursos anti-maternales en el feminismo teórico y práctico los han habido desde siempre y también hoy día existen. El discurso práctico pasa en la actualidad, por ejemplo, por poner una asamblea a las 8 y media de la noche un día entresemana, hora en la que las criaturas están ya cenando y acostándose, impidiendo así a las madres poder asistir a dicha asamblea. Pasa por no habilitar los espacios donde estas asambleas se celebran de manera que nuestros/as hijos/as puedan, no solo acudir, sino también participar en la creación del feminismo. Pasa por no aceptar el cambio de una actividad programada porque el bebé de una compañera tiene fiebre y necesita de sus cuidados. Pasa por decirte que dejes el/la niño/a con tu pareja, aunque sepan que no es lo que tú deseas, y alegando que entonces ya no eres tan feminista (los discursos de la igualdad de los 40… qué aburrimiento). Yo he vivido y vivo a diario todas esas situaciones discriminatorias dentro del feminismo que vienen a crear y remarcar un discurso anti-maternal así que, por favor, que nadie venga a decirme que no existen, porque están ahí tanto en el plano teórico como en el práctico.

¿No te gustan los biberones? No los uses.
¿No te gusta dar la teta? No la des.
¿No te gusta la prostitución? No te prostituyas.
¿No te gusta el hijab? No te lo pongas.
¿No te gustan los tacones? Ve en chanclas. 
¿No quieres parir en hospital? Da a luz en tu casa.
¿No quieres parir en tu casa? Da a luz en el hospital, en la orilla de un río o en lo alto de un pino, donde te salga del coño (nunca mejor dicho).
¿No quieres ser madre? Aborta (si te dejan).

Pero no te hagas anti-biberones, anti-lactancia materna, anti-prostitución, anti-hijab, anti-tacones, anti-parto en hospital, anti-parto encima de un pino, anti-abortista… o anti-maternidad.

Si quieres ser anti-algo ¿Qué tal ser anti-Gallardón? Así serías anti-anti- aborto y dos signos negativos dan positivo. Seamos anti-patriarcado, anti-machismo, anti-represores, anti-banqueros. Pero no nos convirtamos en anti-libres opciones de nuestras congéneres. El enemigo es otro.

Los biberones, la lactancia materna, el hijab, los tacones, la maternidad, etc. sin duda han sido imposiciones del patriarcado en uno u otro momento de nuestra historia y aún hoy lo siguen siendo en según qué situaciones. Pero lo que nos debe molestar no son los hechos impuestos sino la imposición en sí ¿tan difícil es de entender? La generación de mi abuela luchó mucho por poder viajar en moto usando pantalón y yendo con las piernas abiertas ¿Significa eso que yo ahora tengo que ir en moto a todos lados y que debo hacerme anti-autobús?

Además, creo que es fundamental que nos cuidemos unas a otras y el lenguaje es una forma de hacerlo. Si nos declaramos, tal y como propone Gimeno en sus artículos, “en contra de la lactancia materna” o “anti-madre” estamos declarándonos en contra de la libre elección que muchas mujeres han tomado y podemos herirlas. Usemos el lenguaje con cuidado y digamos cosas como “soy anti-maternidad romántica” o bien “soy anti-maternidad impuesta” o “anti-maternidad judeocristiana” pero no “anti-maternidad”. Me parece que ese uso del lenguaje obedece a una  provocación absurda que no nos lleva más que a la división. De hecho la propia  Gimeno reconoce en su artículo titulado “Estoy en contra de la lactancia materna” que pretende provocar a las lectoras con dicho título. Yo creo que más que una provocación es una frase que hiere a compañeras, nada más, y de hecho no hay más que ver la que se ha generado en las redes. 
Si queremos ser provocadoras digamos cosas como que la maternidad en este país es un sistema legal de esclavitud y que las madres y cuidadoras queremos cotizar y cobrar porque nuestro esfuerzo constituye, por ejemplo en Andalucía,  mucho más del 30% del PIB. Eso es maternidad subversiva, no decir que somos anti-opciones libres de las demás mujeres. 

En cualquier caso a mí me entristece sobremanera ver que las mujeres, a raíz de la simple lectura de un artículo, saquen sus garras y empleen toda su saña unas contra otras, en lugar de enfocar esa energía tan potente con quien realmente nos oprime.

Muchas estamos ya cansadas de estas divisiones tan simplonas: putas/santas, lactancia materna/biberón, parto en casa/parto en hospital, top-less/hijab… Cómo me aburren estos binomios, sin matices, ni colores, ni medias tintas, tan propios, por otro lado, del patriarcado. 

Y si me apuras ¿Qué tal si en lugar de declararnos anti-cosas no nos declaramos pro-cosas? 

Primera Edición de los Premios Anarcha


Este viernes 31 de enero, a las 20.00h en Librería Relatoras, Sevilla, tendrá lugar la celebración de la primera edición de los Premios Anarcha, otorgado en esta ocasión a Puri Sánchez. Para lxs que no la conozcáis aún os dejo el enlace al vídeo que la dio a conocer en las redes:

Los premios Anarcha nacen con el propósito de hacer honor a la memoria histórica y viva de las mujeres, premiando el recorrido vital de nuestras madres y abuelas. El perfil de mujeres que serán homenajeadas con este galardón no va a coincidir con el de grandes profesoras de universidad, ni el de empresarias o políticas poderosas. No queremos premiar el éxito en el patriarcado, queremos premiar la vida, entendiendo por vida el recorrido de supervivencia que nuestras mayores más olvidadas han defendido con arrojo y valentía. El premio Anarcha quiere llamar la atención de la sociedad hacia el verdadero motor que mueve todo, hacia las mujeres que con su trabajo invisibilizado, construyen cada día un alto porcentaje del producto interior bruto de cada país, sin que este esfuerzo venga reconocido o recompensado ni con dinero, ni con contribuciones a la Seguridad Social, ni con aplausos. Son esas mujeres cuyos nombres jamás designaron una calle o una plaza pública, las que no salen en los periódicos, las mujeres transparentes. 

Por todo ello te esperamos en Relatoras este viernes, para que aplaudamos a Puri y a todas las mujeres invisibles. No olvides venir acompañada de tu madre y de tu abuela porque ellas serán las protagonistas de la noche y resulta que no tienen Internet en casa, así es difícil que se enteren de este evento…

Ultimando fechas

Si perteneces a un colectivo de mujeres, una asociación cultural o si tienes un teatro o una sala maravillosa que quieres llenar de humor, teatro y música… ¡No lo dudes! Todavía estás a tiempo. Estamos ultimando las fechas de la próxima gira (primer trimestre 2014). Cerraremos el calendario en breve. Ponte en contacto conmigo a través de info@aliciamurillo.com si quieres que incluyamos tu ciudad en la gira.

¿Quiénes son las colaboracionistas del patriarcado?








¿Quiénes son esas mujeres que pactaron con el enemigo para acceder a determinados privilegios? ¿Quiénes son? ¿Y qué es un privilegio? ¿Qué es ser privilegiada en una sociedad como ésta? ¿Es el elegir la precariedad de forma voluntaria, un ejemplo de feminismo de pata negra? ¿Renunciar al poder y al dinero para no comerle la polla a un cincuentón, es síntoma de buena salud feminista? ¿Es bueno estar alejadas de la política institucional para así no tener que formar parte de un partido patriarcal? ¿Es más lícito, en cambio, colaborar con el patriarcado exclusivamente para dar de comer a lxs hijxs, el no hacerlo por una misma sino por los demás? ¿Por qué? ¿Los demás merecen más que nosotras? ¿O es que merecen menos? ¿Merecen más pan y menos dignidad que nosotras? No lo logro entender del todo.
Las colaboracionistas están por todas partes. Es la ministra del PP o del PSOE. Es la puta de lujo. Es la actriz, novia del director de cine. Es la vecina, que se depila las axilas para ir a una entrevista de trabajo. Eres tú y yo, las dos, mil veces al día. Porque la que esté libre de patriarcado que tire la primera píldora anticonceptiva. La Callas se casó con Meneghini, un viejo rico, y así hizo carrera. Consiguió tanto poder que las mafias italianas tuvieron que meterse de por medio para poder quitárselo.  Los caminos del Señor son infinitos.
Yo me confieso: colaboro con el patriarcado, desde hace años, desde que nací, de hecho. Al principio de forma inconsciente y ahora sabiéndolo a ciencia cierta. Por ejemplo, un día me casé, a pesar de que prometí que nunca lo haría. Quería morir soltera, siempre lo decía, hasta que un permiso de residencia en EEUU me fue ofrecido a cambio de firmar un papelito. Y lo hice, colaboré con el patriarcado casándome, en la era Bush, con un hombre. El día de la boda yo llevaba una chapa en la solapa que ponía “Como una puta pero mejor” y mi prometido otra en la que ponía “Shit happens”. La jueza me dijo que si me quería cambiar el apellido. En ese momento quise que algo le pasase (malo, se entiende, que le atropellara un camión mientras paseaba por el Downtown o algo así).  Rápida e indolora, así fue mi boda.
Por eso, llamarnos puta, en forma de insulto, está feo, pero igual de feo es pensar que estamos libres de colaboracionismo porque aquí todas estamos pringadas hasta las orejas.