Ni ser marginado ni ser musulmán te hacen ser terrorista

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Fuente: www.ecestaticos.com

Hace unos años me robaron el teléfono móvil. Interpuse denuncia y en el momento de redactarla el policía me insistió en que describiera a las personas que me habían robado dando datos raciales y de nacionalidad. A los pocos días me llamaron para una rueda de reconocimiento a través de fotografías. Me hicieron entrar en una habitación en la que tenían guardados muchos álbumes de fotos con retratos de personas que ya habían sido fichadas anteriormente. Cada álbum tenía un título: el nombre de un país.

La policía de mi barrio (y mucho me temo que la de todos los barrios del Estado Español) usa la nacionalidad para clasificar a las personas. No usa el tipo de delito cometido (“carpeta de violadores”, “carpeta de asesinos”, “carpeta de políticos corruptos”…). Tampoco el de parecido físico (“personas con ojos azules y piel clara”, “personas con tatuajes”…). Ni si quiera usan el género o la edad o la altura, usan la nacionalidad como característica primera para clasificar a delincuentes.

Lo que yo me pregunto es lo siguiente: este evidente acto racista y xenofobo de la policía ¿qué tiene en común con  los análisis que realizamos desde ámbitos como el activismo, la sociología o la educación social para dar explicación a determinados comportamientos violentos?

La violencia no se explica con la marginación, no me seas pija

Querida activista que me lees: ser discriminado como musulmán no te convierte en terrorista. Tampoco ser musulmán te convierte en terrorista. Ni si quiera ser musulmán, marginado y de baja clase social te convierte en terrorista. En España hay 30.000 personas musulmanas, todas discriminadas por serlo, a menudo con pocos medios económicos y sólo cinco de ellas atentaron la semana pasada en Barcelona. No hay relación entre esos datos, independientemente de lo que diga la policía, la prensa o la educación social. La violencia no se explica con la marginación, no me seas pija.

Cabe destacar a este punto que “explicación” es el analogismo de “justificación” que han creado desde determinados sectores del activismo y la educación social. Desde ellos se empeñan en hacernos tragar el término para esconder las verdaderas fobias sociales que existen en el análisis que realizan de los violentos.

Cuando decimos “los que atentaron en Barcelona lo hicieron por haber sido marginados como musulmanes” estamos asociando maldad y violencia a marginación social y eso es lo más clasista y burgués que se me puede pasar por la cabeza. Los barrios marginales no están llenos de asesinos, los barrios marginales están llenos de personas marginadas. Punto. No hay más. Busquemos la explicación a la violencia en otro lado porque por ahí vamos mal. Esos planteamientos son prejuiciosos.

La única manera que tendremos para realizar un análisis serio de un acto violento es poniendo el foco en los privilegios y poderes que poseían las personas que ejercieron la violencia, no en las opresiones que sufrieron. Pongo un ejemplo: imaginemos que se comete un feminicidio en el marco de una pareja heterosexual. El asesino era hombre, bipolar y alcohólico. De estas tres características hay dos estigmatizantes y una de privilegio. El asesino mató por ser hombre, pero la prensa y la opinión pública no harán hincapié en ese dato sino en el hecho de que era bipolar y alcohólico.

Ser bipolar o alcohólico no te hace ser un asesino. Las  personas bipolares o alcholólicas no son asesinas, son personas con un problema mental y/o psicológico (dependiendo de la perspectiva). El hecho de ser bipolar y alcohólico no te convierte en opresor, al revés, te hace ser vulnerable al capacitismo de la sociedad. Hay mujeres bipolares que no matan a sus maridos. Los feminicidios no los comenten bipolares desde su posición de oprimidos, los feminicidios los cometen hombres desde su posición de privilegio. El mismo análisis podemos hacerlo con la característica de alcohólico.

El tratamiento de la prensa, no menos prejuicioso que el de ciertos activismos

En muchísimas ocasiones he visto cómo compañeras feministas denunciaban, justamente, el tratamiento que la prensa ha dado a los feminicidios publicando titulares en los que se aludía a la buena inclusión social de los maltratadores. Pongo ejemplos:

“El homicida de Pravia era un hombre “normal y servicial”, dicen sus vecinos” La Nueva España 8.07.15

“Vecinos de Campo de Criptana (Ciudad Real), sorprendidos porque los fallecidos eran “un matrimonio normal”” El Periódico 29.03.17

“Parecía una persona normal” El Diario Montañés 24.09.14

Es obvio que la prensa intenta hacer empatizar al lector con el asesino y, de camino, dar una  imagen de los hechos que pueda categorizarse más como crimen pasional, fruto de un arrebato de enajenación, que como una problemática de estado y un acto político.

No soy tonta, me doy cuenta de las pretensiones de la prensa, y al mismo tiempo no puedo dejar de ver una ventaja en este tipo de titulares: nos muestran que los asesinos de mujeres son mucho más parecidos a nuestros maridos y novios de lo que nos gustaría admitir. Los asesinos de mujeres son hombres normales.

Volviendo al atentado de Barcelona vuelvo a lanzar la pregunta a mis compañeras activistas antirracistas: ¿Por qué exactamente queremos relacionar a los asesinos con el hecho de haber sido marginados por ser musulmanes? ¿A dónde queremos llegar con estas afirmaciones? ¿Qué es lo que estamos concluyendo? ¿Nos estamos dando cuenta de que al hacerlo estamos contribuyendo aún más a la marginación de la población musulmana?

Los asesinos de Barcelona no se subieron en esas furgonetas por haber sido marginados, se subieron a las furgonetas por dos razones de Perogrullo: porque quisieron y porque pudieron. No hay más, no busquemos más. La violencia es la normalidad. Mientras más “normales” somos más violentos somos. De hecho estos chicos gozaban de un gran grado de integración social como puede leerse en este artículo y en este otro. 

Cuando no tenemos claro la discriminación que está en juego, cuando nos pasamos de interseccionales

Esto que digo me parece importante porque a menudo, al analizar actos violentos, confundimos ejes de opresión. Pongo más ejemplos: cuando en un caso de violencia infantil el padre o la madre maltratadores son negros o gitanos la transversalidad de raza eclipsa siempre a la de edad. Así tendremos dos vertientes de análisis básicas, contrarias e igualmente frívolas:

  • Corriente de derechas: afirmarán que el maltrato se llevó a cabo porque las personas gitanas/negras son violentas de por sí.
  • Corriente de izquierdas: afirmarán que el maltrato se llevó a cabo por culpa de la marginación social que sufren las personas negras o gitanas.

En ambos casos se obviará que las personas que cometen infanticidio lo hacen por un privilegio de edad. Y ¿sabéis que ocurre entonces? Que a las criaturas negras y gitanas maltratadas por familias negras o gitanas están mucho más desprotegidos que las criaturas blancas maltratadas por familias blancas sí (¡Que ya es decir!). En ambos casos se está recurriendo al tan occidental y xenófobo análisis orientalista, heredado de nuestra época colonialista… eso sí, filtrado por ideales de izquierda y derecha a golpe de discurso cuñao. Y en ambos casos hay criaturas sufriendo una doble discriminación: por infancia y por raza.

 

 

 

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6 thoughts on “Ni ser marginado ni ser musulmán te hacen ser terrorista

  1. Me parece muy interesante lo que planteas pero me surgen dudas al respecto. Entiendo que la asociación entre marginalidad y violencia pueda conllevar más racismo que otra cosa. También que nada justifica la violencia. Ahora bien, ¿no crees que los atentados tienen una cierta conexión con el sistema patriarcal? Es decir, la violencia como medio para alcanzar ese status de hombre reconocido.

    1. Las verdaderas razones del atentado se me escapan, está todo demasiado reciente y me cuesta razonar con claridad, pero lo que propones sí puedo aceptarlo como hipótesis porque no parte de un prejuicio social o racial hacia un sector de la población sino de la denuncia de un privilegio de los agresores.

  2. Totalmente de acuerdo, salvo que no hay 30.000 personas musulmanas en España. Según las últimas estimaciones de la UCIDE hay casi dos millones, de los cuales unos 800.000 son españoles y casi 1.200.000 son extranjeros. Un saludo.

  3. Yo tengo muchas muchas ganas de leer un análisis en el que se hable del punto común entre todos los terroristas que a mi más me salta al ojo: son todos HOMBRES. Por qué de eso no se habla? Es lo primero que pienso cuando veo esas fotos con todos los detenidos y asesinados por los mossos ¿A nadie más le pica que el factor masculinidad se obvie de esta manera?

    (no me funcionan los enlaces de este párrafo “gran grado de integración social como puede leerse en este artículo y en este otro. ” Que a lo mejor es mi ordenador, pero por si…)

Si vas a comentar debes saber que: si eres hombre tendrás menos posibilidades de que te lo publique y que si me insultas o hablas con tono paternalista o faltón no tendrás ninguna. No acepto opiniones, ni consejos, soy así de chula. Adiós.

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