Esperanza Aguirre no es mujer

Lea DelariaEl hijo del obrero a la universidad era lo que la generación de mis padres gritó y consiguió. Yo fui a la universidad sí, pero hoy me pregunto ¿cuál era el objetivo? Lo que mi familia pretendía era que yo “no pasase por lo que ellos tuvieron que pasar”. Lo que el obrero quiere es que su hijo deje de ser obrero. La clase obrera quizás quiera derechos para la clase obrera, así en general, pero en particular, para sus hijos, lo que quieren es que pasen a ser clase media. Asimismo algunos chicanos intentaban que sus hijxs no aprendiesen español porque sabían que el bilingüismo solo les cerraría puertas en un país racista como EEUU. Quizás quisieran derechos para la población inmigrante pero sobre todo querían que sus hijos fueran lo menos parecido a un inmigrante que les fuese posible. Y así educamos, intentando salvar el culo de nuestra prole, sin darnos cuenta de hasta qué punto perpetuamos el círculo vicioso del que no saldremos hasta que no cambiemos el punto de vista.

La educación suele consistir en convertir a nuestras criaturas en el modelo opresor para intentar salvarlas de la opresión.

Obama no es un presidente negro. Obama es blanco. Viste como un blanco, habla como un blanco, estudió donde estudian los blancos y oprime de la misma manera en la que oprimen los blancos. Para que nos entendamos, quizás sea negro pero no se le nota.

A las niñas les ponemos películas Disney de última generación, de esas que han cambiado a la Cenicienta por la Indomable. Les hemos dicho: “Convertíos en guerreras” y eso en principio nos pareció un buen plan. El problema es que si seguimos por ahí nos van a salir rollo Esperanza Aguirre o Angela Merkel… es decir, hombres. No hay mujeres en política, es mentira. Para ser política tienes que ponerte un traje de chaqueta, a ser posible negro o de un color aburrido, y tienes que dejar de saludar dando dos besos. Si quieres ser política debes dar la mano al saludar, como hacen los machotes. ¿Qué queréis que os diga? Si hay mujeres en política, no se nota que lo son.

La cuestión no está en vestir a las niñas de guerreras, la verdadera revolución está en vestir a los niños de princesas. Eso es lo difícil. Las mujeres no hemos logrado hacer política  aún porque el hecho de que un ser humano con útero y vagina ostente el título de presidenta no significa que lo esté ostentando una mujer. El género es una construcción social, por tanto entenderé que el verdadero éxito feminista habrá ocurrido cuando una persona lleve un vestido rosa de purpurina y lazos y dé dos besos en las recepciones oficiales mientras pregunta cómo está la familia independientemente de la forma de sus genitales.

Nos demonizaron la feminidad diciendo: “Las mujeres, muchas veces, también tienen culpa del machismo”. Nos acusaron de perpetuarlo a través de la educación, de ser complacientes, de ser consentidoras, de representar un rol construido de la misma pasta que el antagónico, el masculino. Pero las cosas no son así si las miramos desde la raíz.

Palabras raras… estoy harta de mitos lingüísticos que restan radicalidad al feminismo: el problema no es el coitocentrismo, es el coito porque es una práctica relacionada con la reproducción que dificulta enormemente el placer femenino y expone el cuerpo de las mujeres al control patriarcal y a enfermedades que no contraeríamos con cualquier otra práctica. El problema no es la heteronorma, es la heterosexualidad en sí, no entendida como la relación sexual entre un cuerpo con pene y otro con vagina sino como un régimen político que establece el orden amo/esclava. No existen los micromachismos porque no hay discriminaciones invisibilizadas por la cultura, hay personas no escuchadas, de hecho el término micromachismo lo inventó un hombre blanco con estudios superiores. Además las discriminaciones a las que el término en sí hace referencia llevan siglos siendo enarboladas por nuestras madres y abuelas desde los hogares con el “me tenéis hecha una esclava” y a nadie pareció importarle hasta que se escribió desde una universidad.

Lo estamos haciendo mal, en la feminidad no hay nada de malo. Es la masculinidad el problema. Igual que es falso y simplista decir “los gitanos no se integran porque no quieren” es también de necios decir “las mujeres tienen parte de la culpa de que este mundo sea tan machista”. Un gitano no se integra porque el término integración presupone la aceptación de un sistema de payos, es decir, un sistema de mierda porque es el sistema del opresor. “La cultura gitana es muy machista y muy retrograda”, sí, puede ser, pero resulta que eso es precisamente lo que tenemos en común con ellos.  La razón de por qué no se “integran” es porque no quieren dejar de ser lo que son, no quieren convertirse en blancos opresores de mierda y yo les aplaudo por ello. Y de la misma manera yo no tengo ganas de dejar de ser mujer y de convertirme en hombre porque un ser humano complaciente no es un ser malo, el ser malo es el que vive aprovechándose de la complacencia ajena.

Las mujeres no perpetuamos el machismo, las mujeres resistimos negociando como podemos con un mundo hecho a la medida del macho. Y de igual manera lo hacen el resto de identidades periféricas. El rol de mujer es reconocido, existe en las reglas del juego, pero hay además todo el amplio abanico de personas que se sitúan en identidades no binarias que tampoco participan de la construcción del machismo, por mucho que quieran hacérnoslo creer. Ni si quiera las butchs o un hombre tansexual. El macho es Esperanza Aguirre no la camionera que te sirve copas en Chueca, no nos equivoquemos. Y es que podemos adoptar la masculinidad para subvertirla. Para mí un hombre trans es al feminismo como una abogada nigeriana que lucha por los derechos de los inmigrantes en el sistema judicial europeo, es alguien infiltrado en el bando enemigo. El otro día leía en Facebook el estado de un hombre trans que decía algo así como que no tenía ningún interés es identificarse con la masculinidad cis. Bingo, pensé, esa es la clave de todo.

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22 thoughts on “Esperanza Aguirre no es mujer

  1. Algo hemos hecho mal, pero que muy mal en esta democracia cuando Esperanza Aguirre, la jubilada tonta del bote, porque según ella no se enteró de nada de lo que hacían todos y cada uno de los consejeros, alcaldes y asesores que han asolado las tierras madrileñas con sus estafas, corruptelas y chanchullos, puede ser alcaldesa de Madrid. En resumen si el domingo Aguirre gana las elecciones sería algo así como que Don Vito Corleone acabara presidiendo el consistorio madrileño. Pero por supuesto esto es España, un país de catetos de tomo y lomo, y todo es posible. http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es/2015/02/la-gran-paradoja-politica-espanola.html

  2. Entiendo el concepto pero no estoy de acuerdo en varias de las cosas que defiendes… No me gusta particularmente la purpurina y el rosa ¿soy menos mujer por ello? ¿Por qué defines como machos a las que no se ajustan o no nos ajustamos al tópico? Esperanza Aguirre no es Santa de mi devoción pero no es Merkel con su look claramente masculino (por lo que tampoco diría que es menos mujer… Si es como se siente cómoda lo respeto. Si hubiese cambiado su estilo sólo para encajar e igualarse a los hombres ya no lo vería de igual forma, pero creo que no es el caso).

    Y sí, claro que quiero educar a las pequeñas mujercitas para que sean guerreras más que princesas; no hay nada malo en ser complaciente, pero si peleas por lo que quieres creo que tienes más posibilidades de ser feliz; supeditarte siempre a lo que quieren otros no suele ser buena estrategia para la satisfacción con una misma. Pero más que eso es no encasquetarles un rol ni de un lado ni de otro; si una niña de natural es más complaciente seguramente le vaya mejor así porque le sale natural, Ahora, también necesitará aprender a defender su interés. En definitiva que sea ella misma y desarrolle aquello que la va hacer mejor persona y más feliz sin que se le fomente “lo femenino” ni lo “masculino”.

    Entiendo que no hay que demonizar todos los rasgos tópicos de lo femenino y también me gustaría ver alguna presidenta que viste purpurina sin complejos (sería síntoma increíble de valoración globalizada de lo femenino); pero creo que tampoco hay que tragarse todo lo que culturalmente nos han vendido que era lo femenino y defenderlo sin criterio sobretodo si es algo que no nos beneficia; por ejemplo, la sumisión.

    No creo que se nos haga ningún favor en tachar de hombres a las pocas mujeres valientes que han llegado a posiciones de liderazgo; por mucho que no nos guste su ideología.

    1. Ysa, hablas de lo masculino y lo femenino como dos polos opuestos, como si en las dos identidades hubiese cosas malas y cosas buenas, pero para mí no es así. La masculinidad es el rol que representa la opresión igual que las personas blancas somos opresoras aunque no queramos y lo mismo que la clase media oprime a la obrera. A cualquier ser que eduquemos hay que intentar no fomentarle la masculinidad y dejar que se desarrolle en la identidad sexual que elija, incluida la femenina (pero no solo en la femenina). Hay tantos géneros como personas, dejemos que nuestras criaturas puedan crearse a sí mismas pero sin oprimir (u oprimiendo lo menos posible) a las personas con las que conviven. Asimismo debemos evitar educar en la identidad blanca o de clase media y alta, en la de “persona sana” frente a “discapacitado”, etc.
      La sumisión, la complacencia, la histeria, etc. no son para mí defectos de la feminidad sino estrategias de negociación con el patriarcado.
      Es obvio que las mujeres en política deben conservar una serie de rasgos de feminidad, sino serían transexuales o roles disidentes del binarismo de género, roles subversivos y eso jamás sería aceptado en un puesto de poder porque significaría el principio del desmantelamiento del sistema. Las mujeres que triunfan en política (independientemente de la ideología a la que representen) deben conservar cierta parte de su identidad femenina pero renunciando a rasgos fundamentales como la ternura, la capacidad de escucha, la empatía, el contacto físico con abrazos y besos a otros gobernantes… Pueden llevar falda sí, pero como mero signo de la aceptación del sistema patriarcal con el que colaboran a veces como traidoras de sus congéneres, a veces como sobrevivientes del sistema, a veces como negociadoras, etc.
      Por último estoy de acuerdo en que debemos educar sabiendo gestionar la agresividad, independientemente del género de nuestros peques, pero la agresividad siempre debe ser dirigida a la autodefensa, nunca a la opresión. Por eso digo que lo fundamental no es tanto que ellas sean guerreras sino que ellos dejen de ser agresores. Es inútil que enseñemos a nuestras hijas a defenderse de los violadores si vamos a seguir educando a los niños en el acoso sexual escolar. Yo hago esto con los que me acosan por la calle: https://aliciamurillo.com/el-cazador-cazado-2/ así que imagínate si puedo llegar a ser borde y guerrera, pero cada día me esfuerzo para no usar toda esa agresividad con identidades no masculinas, no adultas, no opresoras.
      Saludos y gracias por tu tiempo.

      1. Buena respuesta. Voy a mover tus reflexiones, y aprovecho para reconocer que ha sido un gusto descubrir tu obra porque es de las más humanas, salvajes y poéticas con las que he tratado por la red.

        Aunque no sé si usas el término educación para hacerte entender o aún podríamos caer en que tus propuestas y no educar son cuasi sinónimos, a excepción de gestionar la agresividad de los “peques” hacia la autodefensa en lugar de hacia la opresión -en el sentido de que comprendo e integro que en la niñez cabe la capacidad de desarrollar la autogestión y la autorregulación. A fin de términos, la educación es un tipo de opresión en tanto que ‘reprime hacia arriba’ con un objetivo conductual, y, por ende, educar es ocultar, lo contrario de enseñar, ya que la conducta oculta la naturaleza (humana) no social y por la cual cada niña sería realmente un género..

          1. Gracias por responder, me siento abierto al debate del término porque tiendo a reflexionarlo.

            Por cierto, no sé si has visto mi mensaje por Fb, te habrá llegado a la carpeta ‘Otros’. Quiero defender un comentario. Saludos.

  3. Dices que convertir las mujeres en hombres no está bien, y coincido. El feminismo ha conseguido que medios masivos cómo cine y videojuegos se abandone la idea de las mujeres como “damsel in distress” y pasen a ser…. hombres (con aspecto de mujer).

    Pero, por qué convertir a los hombres en mujeres es bueno? No es coherente defender una cosa y la contraria. Es bueno medicar a los niños porque son demasiado activos? Es bueno inhibir las conductas de un niño por cuestión de género? Es bueno diseñar la personalidad de la mitad de la población simplemente por cuestión de sexo? No sé a que tipo de sociedad quieres aspirar, pero yo prefiero vivir en un sistema que promueve la igualdad (de oportunidades, no de resultados ni de cuotas), y no de “bandos enemigos”. Ni en un sistema que censura las opiniones que no le gusta oír.
    Hablas de simplismo, y justo antes dices “Lo estamos haciendo mal, en la feminidad no hay nada de malo. Es la masculinidad el problema. ” y un poco más tarde “Las mujeres no perpetuamos el machismo, las mujeres resistimos negociando como podemos con un mundo hecho a la medida del macho. “. No te das cuenta de que estas ajustando la realidad a tu visión simplista de la misma? El mundo no está hecho a medida del macho, el mundo está hecho a medida del poder. Un hombre de clase media-baja nunca jamás tendrá las mismas oportunidades que una mujer rica. No me extraña que millonarios como George Soros hayan estado financiando grupos feministas. LES ESTAIS HACIENDO EL TRABAJO SUCIO, y ni siquiera os dais cuenta, encerradas en vuestra burbuja de autocomplacencia, en vuestra cámara de eco y en vuestra arrogancia al ser incapaces de escuchar a otras opiniones.

    Supongo que no se te ocurrirá publicar este comentario, pero espero que al menos lo leas y te replantees un par de cosas, o por lo menos las veas desde otra perspectiva, un poquito más humilde y menos chula, que de chulería va el mundo sobrado. Adiós.

    1. Octopus, es que tienes algunas ideas confundidas, sobre todo en lo que se refiere a vocabulario de teoría feminista. Confundes sexo con género, no planteas bien las cuestiones de las transversalidades sociales… Uf, me cuesta mucho explicarte ciertas cosas sobre todo porque planteas cuestiones a las que ya respondo en el propio texto que, obviamente, no has entendido. Te recomiendo la lectura de Ziga o Preciado para iniciarte en estos temas. Saludos cordiales!

      1. Qué forma de escurrir el bulto. Si el autor intercambia la palabra “sexo” por “género” su argumentación permanece inalterable.

        Cuando recibe comentarios laudatorios encuentra usted que la inteligencia y entendimiento del/la autor/a es exquisita. O por lo menos, jamás le veo matizar su respuesta.

        Otro ataque ad hominem para no reconocer las contradicciones. Sólo es posible estar de acuerdo con sus artículos si previamente se han aceptado docenas de axiomas como dogmas de fe.

        El autor del comentario ha entendido su discurso en su estructura, limpio de prosopopeya y engolamiento, desnudo, por eso ha podido detectar las contradicciones lógicas que usted es incapaz de admitir.

  4. Es muy movilizador lo que decís (nota: soy de Argentina, de la Capital Federal, país latino con muchísimas mujeres muertas por femicidio, y con todo un movimiento que está debatiendo acaloradamente temas como éste) y me hace pensar mucho. Me ayudó mucho tu pensamiento de que las mujeres hacemos lo que podemos en éste medio, que no es más que negociar en un sistema opresor, y me encantó tu ejemplo de las personas latinas en EEUU.
    Es para releer, es profundo y propone un pensamiento diferente.
    Tengo dos hijos varones, de 7 y 12 años. La dificultad de equilibrar entre que se cuiden y que no agredan, que si una nena viene a pegarle (que las hay en sus escuelas) no se dejen maltratar… peeeeerop, que a las chicas no les peguen… ayayay es difícil de explicar. Trato sobre todo de no inculcar diferencias, no me pongo a hablar de homosexualidad pero cuando surge les digo que las personas simplemente amamos, o cosas así… Son muchas las cosas que se dicen o no a la hora de que mis hijos cuando piensen lo hagan libremente y dejando libre a las otras personas en lo que son y en sus derechos de ser lo que sean. Lo que no se dice pero se actúa también enseña.
    Gracias. Realmente es para releer.

  5. ¡Gracias por tu respuesta Alicia! Confieso que yo tampoco estoy demasiado familiarizada con el vocabulario de teoría feminista. Sí que tengo más o menos asumidos los conceptos de lo femenino y masculino como roles o actitudes totalmente independientes del sexo de las personas aunque aún me cueste hacer ese salto mental de forma habitual…
    Estoy demasiado acostumbrada a identificarme con femenino como para verlo instantáneamente sólo como una parte de mí entre otras características y creo que a la mayoría de los hombres les debe pasar lo mismo; por eso me resulta un poco doloroso identificar masculino con opresor… Siento que es un insulto a los buenos hombres que se identifican con el término. ¡Qué lío semántico! ¿No se puede llamar a ese conjunto de actitudes avasalladoras que tradicionalmente se han inculcado como parte del rol masculino de otra forma? Sin descalificar todo lo masculino; ya que un alto porcentaje de la población lo asocia a otra cosa.

    En ese sentido estoy algo de acuerdo con Octopus; si se hablase más en clave de poder sería más claro y no se culpabilizaría por defecto a los que pertenecen a determinados grupos que no han elegido; Por ejemplo el de ser blanco… Tampoco eso lo acabo de entender ¿Es como el pecado original católico?¿presunción de culpabilidad? ¿Por ser blanca se da por supuesto que soy opresora de otros?¿no depende de mi actitud?

    En fin, perdona si estas preguntas también son tediosas de responder por tener que explicar cosas que las más adentradas en el feminismo ya dais por supuestas; te sigo desde hace poco y tengo curiosidad.

    En cuanto a las políticas que sí conservan feminidad de pega para no transgredir el sistema creo que me has convencido… No hay más que ver a Manuela y darse cuenta de que es otra cosa totalmente distinta 🙂

    Ánimo con tu lucha contra los acosadores!

    1. Bueno, supongo que es una cuestión de opiniones y sentimientos. Cuando vivía en Marruecos me di cuenta de una forma muy muy clara de la cantidad de privilegios que tengo por ser blanca. Me encantaría renunciar a muchos de ellos y no puedo. Ahora vivo en España y es lo mismo: mi calidad de vida es mucho mejor, no he tenido que subirme en una patera y participo de un sistema que genera esa desigualdad entre las personas. No es cuestión de verlo como un pecado original esencialista sino, para mí, es más bien una revisión constante e incansable de mis privilegios políticos como blanca para intentar, en la medida de lo posible, cambiar las cosas. Mi hija es negra, la quiero con el alma, pero eso no me hace menos privilegiada con respecto a ella. No es mi culpa serlo pero sí mi responsabilidad intentar cambiarlo. Gracias de nuevo por tu tiempo!

  6. Yo el otro día iba en un blablacar, el conductor iba con el manos libres hablando con un colega. Iban hablando de política y más en concreto cagándose en Rita Barberá (por razones obvias).
    -Pero entonces Rita Barberá no era presidenta de la Generalitat?
    +No no, era alcaldesa
    -Bueno, más bien alcalde…no?
    +Ya bueno, como es bollera…

    Los dos tipos (cis y hetero, de pecho muy inflao) empezaron a carcajearse. Bajé la vista ante tal bochorno, y ahí me fije que el tipo llevaba una pulserita con la bandera de España enganchada en el mando de marchas. Por tanto, seguramente estaba más a la derecha todavía que el PP. Imaginaos el percal.

    Conforme esta reciente experiencia y este artículo (donde empiezas a priori confundiendo a la gente equiparando a las mujeres políticas de derechas con une butch como Lea Delaria de OINTB)… Veamos…

    Sí, Esperanza Aguirre y Ángela Merkel son mujeres hasta que éstas de su boquita afirmen lo contrario. Son mujeres porque además son sociabilizadas como cisgénero, heterosexuales, procreadoras, monógamas. También son, además, de clase ultra burguesa y acomodada. Y blancas, MUY blancas (tan blanco como que una blanca diga “Obama habla como un blanco”, por cierto).
    Los atropellos que esas mujeres políticas hacen a nuestros derechos es por la suma de todos esos privilegios. Porque en una posición tal, ser mujer se convierte en un privilegio, y es curioso porque las medidas que toman estas políticas son en primera instancia para joder a las personas genérico-sexo-divergentes (GSD) de las clases inferiores y razas no-arias, pero al final se terminan convirtiendo en medidas contra todx aquellx que no sea hombre cis.

    No se va a dar el caso de que una mujer política performe de una manera u otra la masculinidad porque ni la necesitan (cosa que SÍ que necesitamos las personas de clases humildes y asignadas mujer al nacer) ni les conviene, pues sería ser un referente de performación de género y eso se ve feo (como se ve feo el caso de Rita sólo por tener relación con una mujer). Lo decía la Unión Soviética con la que tantxs se pajean: Que el hombre (cis) y la mujer (cis) construyen la sociedad (y complementándose heterosexualmente entre sí, claro). También escuché dicha frase en un reportaje sobre les GSD en Palestina “la revolución palestina se compondrá de un hombre y de una mujer, pero de otras cosas no, aquí en Palestina no tenemos gente desa”. Llega un punto en el que todo lo que esté dentro de ese binomio (que también describe el Tao) es privilegio, y todo lo que esté fuera de este es opresivo.

    Y yo lo vivo en mis carnes en tanto que persona no binaria, más concretamente genderfluid. En muchos espacios, como el taller de rap de Lavapiés al que iba y donde yo era la única persona con coño que rapeaba y ya más tarde los espacios de Marsella donde viví y frecuentaba el ambiente rap también, tenía que performar habitualmente la “masculinidad”, ¡pero estaba en esos sitios precisamente por eso, porque me gusta cada X performar la “hipermasculinidad” lumpen, tanto como la hiperfeminidad lumpen como el género neutro (el perroflauta, que me parece muy neutrois)! ¡Y me siento bien así! ¡Y me gusta ver las reacciones que provoco! ¡Y me gusta escuchar a JuL, y a PXXR GVNG, y a IAM, y a Alonzo! ¡Y darme paseos por mi pueblo en el quad de mis colegas! ¡Y beber pastís mientras grito como un energúmeno a la pantalla del bar si el Olimpique de Marseille falla un gol! ¡Y al día siguiente puedo estar perfectamente viendo Lucky Star, o con ese tutú rosa y en tetas y que los colegas del bar se me queden con cara de poker! ¡Y adoro les unicornios, y de hecho mi unicornio de peluche es del Olimpique y ve los partidos conmigo joder!

    Y aunque no me pusiera tutú rosa ¿sería eso un problema? Estamos aquí. Habemos personas con coño (cada cual con un género u otro) que nos gusta performar la masculinidad disidente, por decirlo brevemente ¿Supone esto un problema para un cierto tipo de feminismo? Algo habrá que hacer con nosotrxs ¿performar la “masculinidad” nos convierte en personas opresoras automáticamente, o nos convierte más bien en el punto de mira por performar algo no “acorde” con nuestra genitalidad?

    En resumen, me parece increíble que este artículo, aparte de comparar opresiones que no se han vivido (que eso SIEMPRE es feo), obvia las opresiones de GSD/no-GSD, clase, raza, etc. y achaca todo el mal que nos hacen estas SEÑORAS… ¡¡ a que “se comportan como hombres”!!

    Pues no Alicia, no todo se reduce a la visión maniquea que tiene el discurso feminista de privilegio cisgénero y a saber de qué más. Hay que interseccionar con otras opresiones. Por lo que sí, hay mujeres cisgénero que por X privilegios pueden llegar a ser muy dañinas. Esperanza Aguirre por noble, burguesa, blanca, adinerada, y por ser muy mujer y muy cisgénero. Y luego están las feministas que nos hacen daño a nosotrxs por este último privilegio, intentando equiparar a mujeres fascistas con las masculinidades queer.

    Sí, hay mujeres opresoras. Y violentas con sus palabras, y con su discurso. Sin duda alguna.

    Y parece mentira que me lo haga constatar más chicas cisfeministas que chicas del aguilucho o las gaviotas. Tú decidirás si quieres seguir teniendo el mismo discurso que mi último blablacar.

    Saludos,

    Griotte Wuornos, cutrequeer a tiempo parcial.

    1. Hola Griottewuornos.
      Gracias por dedicarle tiempo a mi artículo. Lamentablemente creo que no has entendido lo que digo en él, puede que porque yo no me haya explicado bien, en cualquier caso no sé hacerlo mejor. Te mando un saludo!

  7. El problema que encuentro aqui es: ¿cual es el problema en que una mujer vista como hombre y/o actue como uno si esa persona se siente comoda? es curioso cuanto menos que las mujeres, las mismas que se quejan de que la niña no tiene que vestirse de rosa ni jugar con muñecas, se quejen de que una presidenta no este vestida de colores pastel y te de dos besos en vez de apretarte la mano.
    El vivir en sociedad NO implica renunciar a las libertades individuales de cada uno. Cada quien se viste como le plazca, al margen de que sea una construccion cultural (olvidando que las personas tienen algo llamado criterio propio).
    Si una mujer quiere vestir como hombre, que lo haga, lo mismo pasa con el hombre. Ser mujer u hombre, blanco o negro va más allá de actitudes, formas de vestir o pensamientos. En si, ser hombre o mujer esta ligado a la biologia, el resto es una construcción propia y una construcción del entorno y eso NO determina el genero, determina a la persona.
    Para que se entienda: ser feminista, de izquierdas o derechas, vestir con ropa de marca o comprarse lo primero que vez en el mercadito de la esquina no esta ligado a si tienes ovarios o testiculos, esta ligado a como te criaron, a como te relacionaste con el entorno y a como ese mismo entorno te trato.
    Por ultimo, si, se puede decir “pero tu entorno te trata de una forma u otra si eres mujer u hombre” y si, pero como dije más arriba, las personas tenemos un criterio propio, descartamos y adquirimos lo que consideramos necesario.

Si vas a comentar debes saber que: si eres hombre tendrás menos posibilidades de que te lo publique y que si me insultas o hablas con tono paternalista o faltón no tendrás ninguna. No acepto opiniones, ni consejos, soy así de chula. Adiós.

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